Cuba y Miriam Makeba, la naturaleza viva de África
Se expresaba naturalmente en el escenario con su voz bravía, como con el poder de su cuerpo, a menudo sensual, cual naturaleza viva de la danza africana.
Miriam Makeba
11 de marzo de 2026 Hora: 09:16
En ocasiones se piensa que nadie concientizó más al mundo desde el arte sobre lo que ocurría en Sudáfrica que Zenzile Miriam Makeba, nacida desde la pertenencia de la etnia xhosa(grupo bantú-hablante), en una aldea cercana a Johannesburgo, un el 4 de marzo de 1932.
Muchos artistas afroamericanos entendieron por su forma de describir las canciones, las razones que ella defendía. Ya era una celebridad en Estados Unidos y el mundo, porque se labró una ilustre carrera internacional sin permitir la seducción del brillo de los escenarios más prestigiosos, cuando llegó a Cuba en la plenitud de sus 40 años.
1972.
Radio Habana-Cuba transmitía en Onda Corta y muchas personas allende los mares captaban la emisora para conocer sin intermediarios «La Voz de Cuba». Algo tan excepcional como una proclamada Revolución Socialista en el Caribe, cumplía más de una década frente a las agresiones directas de sucesivos gobiernos estadounidenses.
En este contexto, la emisora internacional ganaba oyentes. Reprodujo un cable de la agencia norteamericana de noticia UPI, fechada en Indiana y citó a un ex-diplomático de los Estados Unidos con gran experiencia en la América Latina, que advertía a otros países de esta región, podrían caer en manos de los comunistas a menos que Washington adoptara una postura diplomática «enérgica».
Para evitar semejante ‘trastorno’ geopolítico, Washington decidió implantar un bloqueo genocida para: ‘Sembrar el hambre, la desesperación y conseguir el derrocamiento del gobierno’, según el Memorándum del 6 de abril de 1960, referido por Lester D. Mallory, Secretario de Estado Asistente para los Asuntos Interamericanos.

El año había comenzado con más de 70 centrales moliendo caña, en un país que dependía de su zafra azucarera como principal rubro exportable. Como parte del bloqueo a Cuba, el presidente Eisenhower decretó una década atrás, la reducción de 700 000 toneladas de la cuota azucarera cubana del mercado norteamericano, por entonces el socio comercial más importante.
Durante estos años nuestro problema fundamental consistió en sobrevivir, en cómo defendernos de aquel colosal poderío que intentaba por todos los medios aplastarnos. El precio de la soberanía era la lucha frontal contra el imperialismo yanqui, expresó Fidel Castro.
Apenas 13 años después del Triunfo de la Revolución, Cuba participó en los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972, donde asistieron 7 894 deportistas del mundo. De esa urbe alemana llegaron las primeras tres medallas de oro para Cuba, gracias a la pujanza de los boxeadores que comenzaban su liderazgo: Orlando Martínez (54 kg), Emilio Correa (67 kg) y Teófilo Stevenson (+81 kg). La Mayor de las Antillas concurrió a la gran cita deportiva, con 137 integrantes en su delegación, entre ellos 28 mujeres que aportaron significativos logros. También alcanzó una medalla de plata y cuatro de bronce, para un total de ocho, y colocarse en el decimocuarto lugar entre los 123 países participantes.
Las noticias dan cuenta cómo después de la campaña de alfabetización, nacionalizadas las escuelas privadas, se estableció en Cuba un sistema de enseñanza gratuito para niños, adolescentes y adultos desde el nivel elemental. El crecimiento de este potencial tuvo lugar en la década del 70, con la creación de las escuelas secundarias básicas, muchas equipadas con modernos laboratorios y talleres, así como la creación de un sistema de institutos tecnológicos y agropecuarios, más la distribución gratuita de textos escolares. Se crearon escuelas semi-internas y un vasto plan de becas para un cuarto de millón de estudiantes.

Se estableció la vinculación del estudio con el trabajo productivo, mediante los planes de la Escuela al Campo y la práctica profesional. También la utilización de la radio con educación musical y la televisión para el desarrollo de programas escolares. Se introdujo masivamente la educación física y los deportes, que culminaron en los Juegos Deportivos Escolares, como también se transformaron los planes del personal docente y la creación de institutos pedagógicos.
Mientras la vida sucedía con gran ímpetu durante 1972, cada mes de forma consecutiva, se realizaban actos de sabotaje dentro país por parte de la estimulada contrarrevolución y atentados con bombas en contra de las representaciones diplomáticas de Cuba ante la ONU, oficinas de Cubana de Aviación en México y las comerciales de Cuba en Montreal, Canadá, donde resultó muerto un funcionario y otras 7 personas heridas.
Seguidamente estalló un artefacto en la embajada de Cuba en Madrid, España. Posteriormente un pescador resultó herido por ataque desde lanchas artilladas, a los pesqueros cubanos «Aguja» y «Plataforma IV». Secuestrados 11 pescadores y dinamitados los barcos, hundiéndolos junto a las costas de la Isla Andros. Los pescadores fueron abandonados en una pequeña lancha. Más tarde detonó un artefacto explosivo en el Consulado de Cuba en México.
Miles de cubanos habían emigrado mediante el puente aéreo Varadero-Opa-Locka (del 1 de diciembre de 1965 al 3 de abril de 1973). Fueron llamados “Vuelos de la libertad”, condos tránsitos aéreos al día, cinco veces por semana durante ocho años, que llevaron hacia Estados Unidos a un grupo poblacional, calificado -desde la publicación del Instituto Cervantes- como heterogéneo, con representantes de todas las clases sociales, profesiones, oficios, varios grupos étnicos y religiosos, con diferencias políticas que cubrían un amplio espectro ideológico.

En 1972, Fidel Castro realizó una visita oficial a la RDA.En ese añoCuba quedó incorporadaal Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), lo que significó una importante inversión en comercio exterior, medios financieros, la asistencia técnica y tecnológica para el desarrollo industrial y económico del país. En este contexto, se realizó enLa Habana el Segundo Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas.
Cuba cerró 1972 con una población de 9.123.891 personas, lo que supuso un incremento de 144.806 habitantes, 70.271 mujeres y 74.535 hombres. Aunque se produjo en 1969, el filme musical español La vida sigue igual, fue aclamado por muchos cubanos después de su estreno en 1972, en los cines de pueblo de toda la isla. Aunque la vida no seguía igual para quienes, por convicción, se disponían a levantar la bandera con Cuba.
«Mamá África».
Así llegó a Cuba por primera vez, en el cálido del verano de la segunda quincena de agosto de 1972, ‘la voz indomable de África’, al decir del periodista Pedro de la Hoz. Todos sabían desde entonces, que Miriam no sólo era una gran cantante, sino una inclaudicable luchadora contra el racismo en su patria y en todos los confines del planeta.
Fidel había visto a la gran cantante durante su primera visita a África, en la República de Guinea, como parte de un programa intergubernamental organizado entre el 3 y el 6 de mayo de 1972.
‘Fue una visita muy intensa. La delegación cubana que presidía Fidel fue objeto de un masivo recibimiento en el Estadio “28 de Septiembre”, visitó las regiones de Kankan, Kissidougou, Faranah, Labé y Kindia, así como el Instituto Politécnico “Gamal Abdel Nasser” de Conakry. Participó en la inauguración de la escuela formadora de cuadros para la juventud “Kwame
Nkrumah” y asistió a varias presentaciones artísticas en el Palacio del Pueblo, donde disfrutaron en más de una ocasión, de las brillantes presentaciones del famoso Ballet Nacional de Guinea y se recrearon con las hermosas canciones de la sudafricana Miriam Makeba’; describe el sitio web Cuba diplomática. Desde hacía varios años, el líder Sekou Touré, había dado refugio a muchos exiliados sudafricanos.

La despedida de Guinea fue memorable, porque Fidel siempre había sido visto en público únicamente vistiendo sus trajes de color verde olivo. Para sorpresa de todos, en el aeropuerto, Fidel y Touré – apodados por la población local, El Caballo y El Elefante, comentaría el periodista cubano, Luis Báez- ambos vestían el traje tradicional guineano de color blanco.
La relación de la cantante, actriz, artista discográfica y compositora, con la mayor isla antillana, data de década anterior, cuando el gobierno de Sudáfrica revocó su ciudadanía por sus ideas anti-apartheid y Cuba fue uno de los países que le emitió un pasaporte. Mucho antes de llegar a Cuba, ella buscó el acercamiento con la isla. En un Noticiero ICAIC, dirigido por Santiago Álvarez, aparece la cantante sudafricana Miriam Makeba cuando visitó el pabellón de Cuba en la Expo 67de Montreal, Canadá.
«Siempre me gustó cantar, cantaba desde que era niña, toda vez que mi familia estaba muy interesada por la música», declaró en una entrevista concedida a Jaime Sarusky para la revista Bohemia. Durante esta visita a Cuba en 1972, conoció la ciudad de La Habana, Santa Clara y Santiago de Cuba; en sus recorridos visitó algunos círculos infantiles junto a dos de sus nietos pequeños y un conjunto de músicos guineanos, también invitados. El entonces presidente Fidel Castro asistió a uno de sus conciertos.
Cantó en los dialectos de África, también en inglés, en francés, en portugués, durante su debut en el teatro Amadeo Roldán. «En mi música siempre trato de enfatizar la unificación de nuestra tierra, porque como todo el mundo sabe, la unidad es la fuerza», dijo. En un guión televisivo (´Juntos a las 9´) del reconocido director Pedraza Guinoris, aparece un Video Tape de la última actuación en Cuba de Miriam Makeba, realizada en el Parque Lenin, el domingo 3 de septiembre.

«Es fabulosa, dando a este adjetivo todo el brillo de su fuerza original», describió el periodista Orlando Quiroga, del momento en que fue convidada a presenciar el espectáculo del cabaret Tropicana y no pudo sustraerse al pedido público de que cantara. Lo hizo para quienes ya conocían su popular Pata-pata y escucharon el estreno de la canción Kilimanjaro. Fue en otra visita, al cierre del mes de julio de 1973, afirma el investigador Leonardo Depestre, que se le vio compartir y retratarse sonriente con los constructores de microbrigadas.
Regresó nuevamente a Cuba en 1978, en ocasión del XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes.Esta vez también actuó en el teatro Karl Marx, refiere la revista Cuba Internacional: «Ella sola representa la más alta expresión del arte. Únasele la sonoridad del grupo que la respalda, el gesto, el sonido africano de la percusión y la mitología de la danza».
En la última visita a Cuba del 2005, dijo a la prensa: «Fidel Castro es mi estrella».
Último concierto
Miriam Makeba fue una artista predilecta en los festivales internacionales, mientras la euforia crecía, antes y después de la liberación de Nelson Mandela en febrero de 1990 y el inminente fin del apartheid.
Miriam Makeba reconoció el apoyo de Cuba para que Angola conquistara su independencia en 1975, cuya repercusión a escala mundial, aceleró la caída del apartheid sudafricano.
Cuba y Sudáfrica tienen vínculos históricos y de hermandad. El 11 de mayo de 1994, un día después de la toma de posesión de Nelson Mandela, fueron restablecidas las relaciones diplomáticas, allí estuvo Fidel Castro. También lo hizo en 1998, para la XII Cumbre del Movimiento de Países No Alineados; y en 2001, para la Conferencia Mundial Contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia.

Cuba denunció tempranamente la situación del líder negro y el Congreso Nacional Africano (CNA), cuando apenas eran conocidos y se les calificaba de terroristas por muchos gobiernos occidentales. Desde 1961, cuando a Mandela se le condenó a cadena perpetua por el régimen racista, comenzaron a llegar a la Isla, jóvenes sudafricanos que participaban en la lucha contra el apartheid, para recibir atención médica o formación profesional. Mandela señala en su autobiografía Largo camino hacia la libertad, que en prisión encontró inspiración en Fidel Castro, el Che Guevara y la Revolución Cubana.
Tras 30 años de ausencia, Miriam regresó a Sudáfrica donde fue recibida con respeto y actuó esporádicamente, porque tras su larga ausencia disminuyeron las oportunidades para dar conciertos. Muchos jóvenes sudafricanos desconocían quién era, tampoco por qué había luchado en su nombre. Sin embargo, la Universidad de Durban reconoció su valor y le otorgó un título honorífico como ‘embajadora cultural del país’.
En 2005 anunció su retiro y sorpresivamente: «todos me llamaban y me decían: ‘¡No has venido a despedirte de nosotros!’», dijo la Makeba, quien guardó un momento especial para despedirse de Cuba.
El último encuentro de Miriam Makeba con el público cubano, fue el sábado 7 de octubre del 2005 en el teatro habanero Astral, como parte de una gira mundial de despedida de los escenarios.
Realmente fueron dos conciertos inolvidables, titulados «Mamá África Siempre». La cantante sudafricana Miriam Makeba, fue reconocida como una de las voces más distinguidas de ese continente y una destacada activista por los derechos humanos.
«Trataremos de dar lo mejor que podamos. Cantaremos cosas viejas y nuevas. Sé que mucha gente joven en Cuba no sabe quién es Miriam Makeba: puedo prometerles que no soy hip hop», declaró la artista en tono jocoso durante una conferencia de prensa, vestida con una típica túnica africana de alegres colores.

También respondió preguntas sobre su trabajo artístico, criticó la tardanza gubernamental para apoyar a las comunidades negras tras el paso del devastador huracán Katrina en Estados Unidos y elogió la labor de Cuba en materia de cooperación con África, especialmente el envío de médicos y técnicos.
«Tengo ahora 73 años y he estado en muchas naciones del mundo, como siento que ya estoy un poquito cansada, decidí que debo regresar a muchos de los países… que me recibieron o me aplaudieron durante mi carrera», expresó ante los periodistas.
Desde finales de los sesenta, entre los jóvenes cubanos se había hecho popular su tema «Pata, Pata» y aunque -indicó- estaba fuera del programa, con gusto deleitaría con su potente voz al presidente Fidel Castro. «Siempre me he jactado de eso. A todos los lugares que voy digo: yo canté para el presidente Fidel Castro. Es una estrella en mi charretera», expresó.
Durante la estancia en Cuba, después de los compromisos artísticos, la cantante dedicó tiempo en labores humanitarias.
Antes y después de la Makeba.
Quizá para ‘el mundo desarrollado’, la canción africana era objeto de estudio etnológico o vista como un accidente folclórico.
Tras la masacre de Sharpeville en 1960, cuando la policía abrió fuego contra una manifestación pacífica que protestaba contra el apartheid en Sharpeville, en la provincia del Transvaal meridional, murieron 69 personas negras, entre ellas mujeres y niños, y otras 180 fueron heridas.
El 30 de marzo de 1960, el gobierno declaró el estado de emergencia y fueron detenidas 11.727 personas. Aunque este hecho supuso un punto de inflexión en la historia sudafricana, porque el país se encontraría cada vez más aislado por parte de la comunidad internacional, quedaron prohibidos el Congreso Nacional Africano (ANC), el Congreso Panafricanista de Azania (PAC) y sus miembros obligados a pasar a la clandestinidad o a exiliarse. Entre ellos estuvo la Makeba.
En el exilio, Miriam se enteró de la muerte de su madre, pero fue revocado su pasaporte sudafricano y se le impidió regresar a casa para el funeral; así comenzaron 30 años de exilio que la obligaron a refugiarse en varios países, como Inglaterra y Estados Unidos.
La presencia de la actriz, compositora y militante contra el apartheid en EE.UU., fue definitiva para su consagración mundial; consecutivamente su proyección política y social fue contundente, desde que compareció en 1963 ante la Organización de las Naciones Unidas, para denunciar el régimen del apartheid. La sudafricana proyectó su voz como ciudadana del mundo. En gesto solidario, Cuba le concedió su ciudadanía a la artista y más adelante, la condecoró con la Distinción por la Cultura Nacional.
En 1996, Mirian Makeba recibió el premio Grammy al Mejor álbum de Música Folk, por su colaboración con el destacado cantante, actor y activista social afroamericano Harry Belafonte. Hasta ahora está considerado un disco de culto, que visualiza el espectro musical de los cantantes negros sudafricanos: An evening with Belafonte.
Ese triunfo es un evidente aporte al rock, al pop y al jazz, por lo que -considera la crítica- Miriam Makeba le abrió las puertas a luminarias de renombre internacional, como Ladysmith Black Mambazo, Hugh Masekela, las Mahotella Queens, Juluka, entre otros.
Tras su regreso a Sudáfrica, desarrolló actividades en defensa de las niñas, de las víctimas de las minas antipersonales que han dejado mutilados a miles de jóvenes y niños africanos.
La obra de Makeba resistió la amenaza del apartheid de desmantelar el lugar del arte y la cultura africana en el mundo. «Un colectivo emergente de artistas negras que combinaban su música con el activismo por los derechos civiles», así describió la historiadora Ruth Feldstein, a la Makeba y sus puntos en común con artistas como Nina Simone y Abbey Lincoln.
La artista fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en 1999. En el año 2001, fue galardonada con el premio de la paz Otto Hahn, otorgado por la Asociación Alemana de la ONU. El Polar Music Prize que otorga la Real Academia Sueca de Música, se le concedió en en el 2002.
Murió el 10 de noviembre de 2008, al sur de Italia en Castel Volturno, tras un infarto agudo del miocardio, después de participar en un concierto contra el racismo y la mafia. ‘Genio y figura’, que ni el viento sobre sus cenizas liberadas en el Océano Atlántico, podrán borrar.
Autor: Rosa María Fernández
Fuente: teleSUR