A 15 años Cuba recuerda a Lucius Walker y su legado de solidaridad y justicia
«¡Lucius Vive! ¡La Lucha Sigue!», afirmó Gail Walker en este día en memoria de la partida física de su padre hace 15 años y la amistad con Cuba.
Cuando el reverendo Walker comenzó las caravanas, su propósito era superar el entramado de leyes y regulaciones que conforman el bloqueo estadounidense a Cuba. Foto: EFE.
7 de septiembre de 2025 Hora: 11:55
🔗 Comparte este artículo
A quince años de su desaparición física, el reverendo Lucius Walker es recordado por el pueblo de Cuba como un hermano consagrado al bienestar de los humildes. El soldado contra las desigualdades falleció el 7 de septiembre de 2010 a la edad de 80 años, víctima de un infarto masivo.
LEA TAMBIÉN:
Presidente de Cuba sostiene conversaciones oficiales con autoridades laosianas
Hoy, quince años después, Cuba honra la memoria de un notable amigo de la nación cubana que dedicó su vida a causas de justicia social y a la defensa de la Revolución cubana.
Walker impulsó 21 Caravanas de Amistad desde 1992 hasta su deceso, organizadas por Pastores por la Paz, como una forma de esquivar el bloqueo comercial, económico y financiero impuesto a la isla por el Gobierno estadounidense.
Se le reconoce además su incansable batalla en favor de la libertad de Los Cinco luchadores antiterroristas cubanos que estuvieron presos en Estados Unidos.
Su compromiso con Cuba era profundo, destacándose en todos los ámbitos por la defensa de la Revolución, la cual hizo suya desde los primeros momentos, no solo como un pastor por la paz, sino como un hombre que abrazó sólidamente la causa por un mundo mejor.
Un activista incansable por la justicia
Lucius Walker, nacido en Nueva Jersey en agosto de 1930, fue un hombre de múltiples facetas: padre, abuelo, trabajador social, educador y, sobre todo, un dedicado activista social comprometido con diversas causas relacionadas con la justicia.
Se le recuerda como un pastor que valientemente se alzó contra la injusticia del brutal bloqueo estadounidense a Cuba, siendo visto como un David que luchó contra Goliat cuando se enfrentó al poderoso imperio estadounidense.
Su carrera comenzó en Milwaukee a fines de la década de 1950 como estudiante de teología, sirviendo como director de jóvenes para el Milwaukee Christian Center y luego en la iglesia bautista Hulburt, una congregación solo de blancos en el sur, una zona donde los afroamericanos eran amenazados.
Su lucha contra las injusticias comenzó desde muy joven, cuando en 1967, fue arrestado y multado con $10 por negarse a retirarse de una situación donde un oficial de policía agredía a un joven negro, recibiendo el apoyo de cientos de religiosos.

A nivel internacional, Walker ganó reconocimiento en 1988 cuando fue herido de bala a bordo de la embarcación «Misión de Paz» por las fuerzas terroristas de la contra en Nicaragua, financiadas por el Gobierno de EE. UU.
Es en este entonces cuando funda Pastores por la Paz, un movimiento que desde 1987 lidera decenas de caravanas a Centroamérica y el Caribe, y que representa un claro ejemplo de solidaridad al transportar insumos como medicinas y alimentos a la población cubana.
Cuando el reverendo Walker comenzó las caravanas, su propósito era superar el entramado de leyes y regulaciones que conforman el bloqueo estadounidense a Cuba, una política antievangélica y agresiva con un severo impacto social en Cuba. dijo sobre su creación.
Sobre su creación dijo: “No querían pedir licencia, porque para ellos (Pastores por la Paz) cumplían un deber evangélico y cristiano, un mandato divino de Dios, y nada podía impedir el objetivo de traer ayuda humanitaria a un país asediado”.
Gail Walker y el legado perenne de su padre
En este 15º aniversario, su hija, Gail Walker, actual directora ejecutiva de IFCO-Pastores por la Paz, compartió en Cubadebate una emotiva carta, en la que recuerda a su padre no solo por sus múltiples roles, sino como un mentor que le enseñó «lo que significaba ser maestro, pastor, una persona que se puso de pie, dispuesta a arriesgar su vida, si era necesario».
Subrayó que su padre «trabajó humildemente con personas de fe y de conciencia en Estados Unidos y en todo el mundo para apoyar a nuestra familia cubana, que ha sido aterrorizada implacablemente por el imperio estadounidense durante más de seis décadas».
Para Gail, es un honor recordar su legado y las muchas lecciones que dejó, señalando que los participantes de las caravanas anteriores aún le recuerdan el «impacto transformador del proyecto Pastores por la Paz».
Por lo que concluyó su mensaje afirmando que «¡Lucius continúa iluminando una brillante luz sobre aquellos de nosotros que luchamos por la justicia social!» y reiteró el llamado que resuena con fuerza: «¡Lucius Vive! ¡La Lucha Sigue!».
Autor: teleSUR - cns - JML
Fuente: Cubadebate – Cubainformación




