Cuba ratificó ante la ONU que el bloqueo estadounidense «es un acto de guerra»

El jefe de la diplomacia cubana afirmó que «el bloqueo de combustible es un acto de castigo colectivo que amenaza la vida de los cubanos».

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El canciller cubano rechazó de manera categórica la retórica de Washington que intenta presentar a la isla como un peligro regional, subrayando que «Cuba no es una amenaza». Foto: EFE.


28 de octubre de 2026 Hora: 12:42

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Este miércoles 28 de octubre, durante su alocución ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, inició su intervención expresando sus condolencias al Reino de España por las pérdidas humanas causadas por el trágico accidente ferroviario en Toledo.

Acto seguido, el diplomático encomió la actuación de la presidencia del órgano para hacer respetar el reglamento y denunció la actitud irrespetuosa y provocadora de la delegación de Estados Unidos, cuyo personal incurrió en actos de acoso y filmaciones no consentidas contra la representación cubana.

El canciller cubano rechazó de manera categórica la retórica de Washington que intenta presentar a la isla como un peligro regional, subrayando que «Cuba no es una amenaza» y denunciando que «el bloqueo sí demuestra el cinismo y la hipocresía cuando se califica a Cuba de una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de la mayor potencia nuclear del planeta».

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Apoyándose en un contador en tiempo real transmitido en la sesión, Rodríguez detalló la magnitud devastadora de la asfixia económica sobre la nación caribeña, precisando que «desde que comenzó esta sesión, los daños del bloqueo equivalen a más de 22,9 millones de dólares», un castigo sistemático aplicado a un pueblo pacífico, solidario y soberano.

En su exposición sobre el impacto humanitario del cerco imperialista, el jefe de la diplomacia cubana afirmó que «el bloqueo de combustible es un acto de castigo colectivo que amenaza la vida de los cubanos», catalogando las restricciones energéticas como un auténtico bloqueo naval que constituye un acto de guerra y genocidio proscrito por el derecho internacional.

El ministro ilustró la crueldad de estas medidas mostrando en el estrado los medicamentos Pemetrexet fármaco estadounidense indispensable contra el cáncer de pulmón que el bloqueo impide adquirir y Neuralzim fármaco biotecnológico cubano contra enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer que la política de la Casa Blanca priva de recibir a siete millones de ciudadanos estadounidenses.

El canciller enfatizó que las consecuencias de la agresión «terminan en la mesa de las familias cubanas, en la cama de un enfermo, en un parto o en un quirófano», revelando duras cifras sobre el impacto en el sistema sanitario nacional: «Desde el inicio de la política de máxima presión nuestra tasa de mortalidad infantil se ha duplicado» y hoy falta el 70 por ciento de los medicamentos del esquema básico», lo que mantiene a unas 100.000 personas, incluidos 12.000 niños, en listas de espera para procedimientos quirúrgicos.

Además, expuso que el 85 por ciento de los sistemas de bombeo de agua potable dependen de la electricidad afectada por la crisis energética, dejando a 2,6 millones de personas con serias limitaciones de acceso al agua, al tiempo que Washington saboteó la llegada de 7.000 contenedores con alimentos, insumos de hemodiálisis y medicinas contratados por empresas cubanas.

Rodríguez alertó también sobre el chantaje desatado por la Administración norteamericana contra los Estados miembros de la ONU mediante «la exigencia coercitiva, ilegal, inmoral e injustificada de que cambien su tradicional posición» histórica de condena al bloqueo.

Para evidenciar la naturaleza injerencista de Washington, citó textualmente las palabras pronunciadas el siete de agosto por el secretario de Estado estadounidense: «Lo que estamos tratando de hacerles entender es que no hay ninguna válvula de escape. Cada vez que crean un nuevo mecanismo para intentar librarse del lazo de la horca, nosotros simplemente lo apretaremos más».

Frente a la pretensión colonialista de controlar la economía y el destino de la isla, el canciller cubano concluyó recordando que la propia sociedad estadounidense repudia estas acciones de fuerza, citando que «el 72 por ciento de los ciudadanos estadounidenses se oponen al bloqueo a Cuba» y la mitad rechaza el asedio energético.

Rodríguez ratificó la determinación inquebrantable del pueblo cubano, «estrechamente unido, instruido y consciente, noble y solidario, patriótico y digno», asegurando que no cederá en su empeño por el bienestar nacional y que mantendrá la firme convicción de defender su soberanía, independencia y autodeterminación frente a las agresiones del imperialismo.

Durante las jornadas de este 27 y 28 de octubre de 2026, la Asamblea General de las Naciones Unidas acoge por trigésima cuarta oportunidad el examen y la votación del proyecto de resolución impulsado por la nación caribeña, denominado «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba».

El foro multilateral aborda nuevamente el reclamo histórico del pueblo cubano en un ambiente dominado por la exigencia internacional de paralizar las agresiones unilaterales de Washington.

La sesión previa estuvo marcada por un fuerte choque diplomático cuando la delegación cubana exigió llamar al orden al embajador estadounidense, Mike Waltz, debido a sus aseveraciones injuriosas y tergiversadas sobre la vida nacional de la isla.

Autor: teleSUR: lf - RR

Fuente: ONU