Cuba refuerza su estrategia científica y sanitaria frente a las arbovirosis

La respuesta cubana frente a estas enfermedades se apoya en una estrecha coordinación entre los servicios clínicos, la labor investigativa y la red nacional de vigilancia epidemiológica, con el IPK como centro de referencia tanto para el país como para la región.

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La respuesta cubana frente a estas enfermedades se apoya en una estrecha coordinación entre los servicios clínicos, la labor investigativa y la red nacional de vigilancia epidemiológica. foto: EFE


10 de diciembre de 2025 Hora: 19:13

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Las arbovirosis —como el dengue, el zika, el oropouche y el chikunguya— representan uno de los desafíos más complejos para los sistemas de salud de América Latina y el Caribe. En este contexto, Cuba ha redoblado sus esfuerzos durante 2025 para enfrentar estas enfermedades mediante un trabajo integrado entre investigación, atención médica y vigilancia epidemiológica.

Carlos Fonseca, jefe del Centro Hospitalario del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), explicó que el chikunguya, al igual que otras infecciones transmitidas por mosquitos, se manifiesta principalmente con fiebre y fuertes dolores articulares, rasgo que —aseguró— constituye su señal clínica más característica.

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Detalló que distinguir esta enfermedad de otras arbovirosis únicamente mediante los síntomas puede ser complicado, aunque la inflamación, la rigidez y el dolor intenso en las articulaciones facilitan un diagnóstico clínico más certero en un escenario epidémico.

El especialista recordó que el término chikungunya proviene de una expresión africana que significa “aquel que se encorva”, en referencia a la postura que adoptan muchos pacientes por el dolor articular.

La respuesta cubana frente a estas enfermedades se apoya en una estrecha coordinación entre los servicios clínicos, la labor investigativa y la red nacional de vigilancia epidemiológica, con el IPK como centro de referencia tanto para el país como para la región.

Miriam Kourí Cardellá, directora del instituto, destacó que el IPK es una institución de atención terciaria adscrita al Ministerio de Salud Pública y que funciona en estrecho vínculo con la red nacional de laboratorios.

Precisó que en sus instalaciones operan los laboratorios nacionales de referencia para la mayoría de los agentes patógenos —con excepción del VIH—, responsables de las tareas de diagnóstico, monitoreo e investigación relacionados con enfermedades infecciosas.

Kourí enfatizó que el trabajo del IPK no se desarrolla de manera aislada, sino como parte de una estructura articulada que incluye laboratorios primarios, ubicados en el nivel de atención básica, y laboratorios secundarios, presentes en los centros provinciales de higiene, epidemiología y microbiología, así como en hospitales de todo el país. Esta integración, afirmó, garantiza una vigilancia más efectiva y una respuesta rápida ante cualquier brote.

Con 88 años de trayectoria, el IPK reafirma en el actual panorama epidemiológico su papel fundamental como institución científica y asistencial, comprometida con la protección de la salud de la población cubana.

La doctora en Ciencias María Eugenia Toledo Romaní, investigadora del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), advirtió recientemente en el programa televisivo Mesa Redonda que el chikunguya “puede llegar a ser mortal”.

Durante su intervención, señaló que su exposición tenía como objetivo aportar evidencias internacionales y datos nacionales que permitieran comprender mejor el desarrollo de esta enfermedad.

Toledo subrayó que, en la actualidad, resulta imposible emitir un pronóstico a largo plazo sobre su comportamiento en Cuba, dado que esta constituye la primera gran epidemia causada por el virus en el país y abarca un nivel de transmisión sin precedentes.

Asimismo, puntualizó que Cuba enfrenta condiciones particulares que incrementan la vulnerabilidad de su población ante el chikunguña. Entre los factores mencionados destacó la alta susceptibilidad general, derivada de la ausencia de epidemias previas y que puede traducirse en tasas de ataque de entre 30 % y 70 %.

Añadió que la estructura demográfica envejecida, marcada por comorbilidades acumuladas, así como el aumento de la movilidad interna y los flujos internacionales, favorecen la introducción y circulación de virus y vectores. A ello se suma la presencia simultánea de otras arbovirosis, como el dengue, que complejizan el escenario epidemiológico actual.

Autor: teleSUR: idg - JB

Fuente: teleSUR - Cubadebate