Besos de Fuego (El Choclo) y el Derecho de Autor
Se trata de una herida musical que involucró a cinco naciones en una fascinante historia que aún perdura como ejemplo de cómo la música viaja sin pasaporte pero exige el reconocimiento, el Derecho de Autor de los creadores.
Ángel Villoldo
23 de julio de 2026 Hora: 16:37
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Todo comenzó en Argentina en tiempos en que el tango era todavía mal visto en la “fina” sociedad de entonces, que lo consideraba asunto de los trabajadores portuarios y música prostibularia surgida en aquél puerto al que llegaban por miles hombres solos y negros faenadores en los barcos al compás del consolador ritmo de su tangó/ tangó.

En ese contexto, el músico, compositor y tipógrafo Ángel Villoldo le dio forma, a finales de 1903 a una creación con base en el tango. Villoldo nació en Buenos Aires el 16 de febrero de 1861 y allí falleció el 14 de octubre de 1919. Personaje de antología, Villoldo a su guitarra unía una armónica que estaba sostenida por dos varillas y tocaba ambos instrumentos a la vez. Sus méritos como propulsor del tango son incuestionables. “El Choclo” es junto con “La cumparsita”, posiblemente el tango más difundido universalmente.
Villoldo entonaba sus propias coplas y recitaba prosas rítmicas en algunos bares, algunas, por cierto subidas de tono, procaces. Una noche de finales de 1903 se encontró con el director de orquesta José Luis Roncallo. Lo llamó aparte y le cantó el tema pidiendo que lo estrenara, A Roncallo le encantó pero le dijo: “si lo presento como tango me botan esa misma noche, pues ya sabes que es una mala palabra”, y entonces se le ocurrió presentarlo como danza criolla, con inmediato éxito. ¿Qué título le diste?, preguntó Roncallo y Villoldo le dijo: El Choclo.
En predios del Caribe se trata de la mazorca de maíz o jojoto y nunca se le ha llamado choclo, término muy del cono sur del continente, de origen Quechua. En Argentina algunos investigadores sostienen que la melodía la hizo el violinista Casimiro Alcorta y la letra es de Villoldo.
Hacia 1952 comenzó la polémica casi en simultáneo. Por una parte Estados Unidos y por otra parte Puerto Rico, Cuba y República Dominicana.

Era 1952 cuando el gran cultor del jazz Louis Armstrong presentó la misma música pero con una adaptación de Lester Allen y Robert Hill para la película «Kiss of Fire» de 1952.
¿Cómo llegó esta melodía a Estados Unidos? Es la magia de la música. Lo malo es la ausencia de los créditos autorales.
¿Cómo llegó la música a las manos e inspiración del dominicano Mario de Jesús? ¿Cómo llegó a las manos y piano del cubano René Touzet la letra de Mario de Jesús?
Lo que si está claro es que todo ese rompecabezas musical llegó a la garganta privilegiada de Carmen Delia Dipiní y allí se transformó la historia.
Carmen Delia
Su hermosa y particular voz quedó anclada para siempre en el puerto de un tema que no era ni de su autoría, ni de su país ni de su musicalidad. Era un tango, argentino, y Carmen Delia Dipiní había nacido en Puerto Rico. Su primer canto vital se produjo el 18 de noviembre de 1927 cuando nació en la población de Naguabo, en el este de Borinquen, orientada hacia el Caribe.
Siempre supo que lo suyo era cantar y luego de entonar temas en su pueblo natal con solo 14 años marchó hacia San Juan, la capital boricua para abrirse paso en lo que le gustaba. Para ello acudió a los diversos programas radiales capitalinos, logrando alguna notoriedad. Fué entonces cuando conoció al cantante y compositor Juan José Chiquitín García. Enamorados se casaron para descubrir después que ese lazo no la llevaba a lo que sabía era su destino. El divorcio fue casi inmediato y entonces Carmen Delia se embarcó con destino a Nueva York.

Con un divorcio a cuestas y ansias de triunfar, Carmen Delia, bastante joven llegó a Nueva York a seguir tocando puertas radiales. En una de esas puertas estaba el sello disquero Verne y es lo que permite que grabe con el famoso Trío San Juan de Johnny Albino. Grabó “Dos gardenias” y sería entonces cuando Daniel Santos proclamaría que Carmen Delia era su cantante favorita. Una pelusa.
Dos gardenias
Finalizado el contrato con la compañía Verne, pasó a engrosar las filas del sello Seeco, para entonces el más férreo competidor de las casas discográficas estadounidenses RCA Victor y Columbia en lo que a talentos de música latina se refería. Así alcanzó con este sello el tan anhelado triunfo.
Para 1952 registra cuatro números con el respaldo de la orquesta del cubano René Touzet residenciado en Estados Unidos, destacando “Besos de fuego”, tema cuya melodía correspondía originalmente al conocido tango “El choclo”, y que con letra del compositor dominicano Mario de Jesús y los arreglos del propio Touzet, tomó dimensiones de bolero, convirtiéndose en el tema emblema de su carrera.
Besos de fuego
Dejamos entonces asentado que Argentina, República Dominicana, Puerto Rico, Cuba y Estados Unidos tuvieron que ver con estos Besos de Fuego que jamás han apagado su llama musical.
Mario de Jesús
Este extraordinario compositor nació en San Pedro de Macorís, al sur de su país, República Dominicana el 18 de agosto de 1924. Dio sus primeros pasos en el arte en la llamada Ciudad Trujillo. A los 22 años ya estaba en Nueva York y comenzó a escribir canciones. Destacó y para 1950 una editora de música, Peer lo contrató. Para 1952 ya su tema “No toques ese disco” fue una éxito grande. Se iría posteriormente a México y ahí sí despegó en forma. “Que se mueran de envidia”, “Y”, “Adelante”, “Ese bolero es mío”, “Sigue de frente”, “Perdámonos”, “Ayúdame Dios mío”, “Cría cuervos”, y el tema de esta crónica, “Besos de fuego”, con base melódica en el famoso tango o danza criolla titulada El Choclo, de 1903.

A René Touzet le llegó el tema con base en la letra del dominicano Mario de Jesús. Le hizo el arreglo y lo entregó a Carmen Delia Dipiní. El resto es historia conocida.
Dado el éxito obtenido con Besos de fuego en toda América Latina, en abril de 1953 es requerida Carmen Delia para realizar sus primeras actuaciones fuera de la ciudad de Nueva York, siendo Venezuela el primer país que visitó, hecho que recordaba con especial cariño: “Mi primer contrato internacional fue a Venezuela, y fue con una compañía que se llamaba Rapsodia Negra y el Trío San Juan. Tuvimos una temporada en Caracas y después pasamos a Colombia” declararía.
Dímelo
Vendría su paso por la Sonora Matancera, y su estancia (no tan feliz) en México hasta que retornó a Puerto Rico, su tierra natal donde prosiguió con presentaciones televisivas, giras nacionales y grabaciones. Su última gira al exterior la realizó en marzo de 1997 a Venezuela, presentándose en el Hotel Tamanaco de Caracas junto a José Luis Moneró y Los Hispanos, actuaciones que fueron un rotundo éxito, despidiéndose de esta forma de los escenarios, ya que el 4 de agosto del año siguiente, fallecería mientras dormía en su casa de Puerto Rico.
Como pasó con El Choclo ha pasado con muchos temas del repertorio latinoamericano: Trascienden pero por un tema de facilidades no hay justicia hacia los autores ni hacia la propia música, a veces huérfana de gratitud.
Autor: Lil Rodríguez
Fuente: teleSUR




