Julian Assange agradece a Lula da Silva el respaldo tras su liberación
El fundador de WikiLeaks reconoció el papel del mandatario brasileño en su liberación y denunció la sumisión de la ultraderecha bolsonarista.
«Lula fue amable con mis hijos y no pidió nada a cambio. Por el contrario, Jair y Flávio Bolsonaro no hicieron nada ni dijeron nada», sentenció Assange. Foto: @LulaOficial.
24 de octubre de 2026 Hora: 12:33
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Julian Assange rompió el silencio el viernes 24 de octubre con una tajante declaración política. El fundador de la plataforma digital WikiLeaks reconoció el papel decisivo del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en su batalla por la excarcelación tras 12 años privado de libertad.
Asimismo exhibió, en el mensaje, la inacción del expresidente Jair Bolsonaro y de su círculo familiar frente a la persecución que sufrió por divulgar crímenes de guerra de Estados Unidos. La solidaridad internacionalista de Lula y del papa Francisco contrastó con el mutismo del clan bolsonarista, para Assange, esa actitud equivale a complicidad.
El australiano recordó los 1.901 días, más de cinco años, que pasó recluido en régimen de aislamiento en la prisión británica de Belmarsh. Llegó a esa celda después de su asilo en la embajada de Ecuador en 2012 y de su entrega a las autoridades británicas en 2019. Ese trayecto, sostiene, fue el precio por divulgar crímenes de guerra.
Al asumir la presidencia, Lula intercedió de forma activa por la causa del periodista, el mandatario brasileño interpeló incluso al papa Francisco para sumar apoyos humanitarios y respaldar a la familia de Assange durante los momentos más duros del cautiverio, mediación que se produjo sin condiciones.
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«Lula fue amable con mis hijos y no pidió nada a cambio. Por el contrario, Jair y Flávio Bolsonaro no hicieron nada ni dijeron nada», sentenció Assange.
La crítica se extendió a los sectores que, según Assange, obedecen sin matices los dictados geopolíticos de las potencias hegemónicas. La frase volvió a situar la discusión en el terreno de la independencia nacional. «Sin la capacidad de decir «no» a Washington y a Tel Aviv, no puede haber política nacional, sino únicamente instrucciones extranjeras», advirtió.
Su condena, recordó el activista, persiguió castigar la revelación de masacres, espionaje industrial y prácticas criminales perpetradas por el Pentágono. Entre esas operaciones figuró el monitoreo de industrias y recursos naturales en América Latina, un dato que vincula la causa de Assange con la defensa de la soberanía regional. La vigilancia sobre esos sectores quedó expuesta en los documentos publicados.
Para el fundador de WikiLeaks, los aliados locales de las potencias hegemónicas están dispuestos a entregar ese bien a cambio de migajas. Ese bloque actúa, a su juicio, como correa de transmisión de intereses ajenos, y la denuncia alcanzó de lleno al bolsonarismo, al que ubicó dentro de esa subordinación.
En 2024, Assange selló un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos que le permitió regresar a Australia como hombre libre. El pacto cerró más de cinco años de reclusión, desde entonces, sus intervenciones públicas han reafirmado la sintonía con los gobiernos progresistas que defendieron sus derechos humanos frente al lawfare y la censura transnacional.
El mensaje dejó nítida la frontera entre ambas actitudes. La gestión de Lula no exigió contraprestaciones, mientras que la familia Bolsonaro optó por el mutismo, un contraste que el australiano convirtió en el eje de su denuncia política.
Autor: teleSUR - er - JML
Fuente: Julian Assange - Agencias




