«Albania no se vende»: rechazo masivo a resort de lujo de los Trump en área protegida

Los opositores al proyecto advierten que el desarrollo urbanístico amenaza espacios naturales de alto valor ecológico, incluidos humedales que sirven de refugio a numerosas especies, entre ellas importantes colonias de flamencos.

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Cada jornada, los manifestantes se reúnen en la plaza Skanderbeg, en el centro de Tirana, para marchar por las calles de la capital. Foto: EFE


17 de junio de 2026 Hora: 12:28

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Miles de ciudadanos albaneses continúan movilizándose en Tirana (capital) y otros escenarios para expresar su rechazo a un ambicioso proyecto turístico vinculado a la familia del presidente estadounidense Donald Trump, una iniciativa que, de acuerdo con organizaciones ambientales, pone en riesgo uno de los últimos ecosistemas costeros salvajes del país.

La controversia gira en torno a un plan impulsado por Ivanka Trump y su esposo Jared Kushner, que contempla la construcción de hoteles de lujo, complejos residenciales y puertos deportivos en una zona situada entre la isla de Sazan y el área protegida de Zvërnec, en la costa adriática albanesa.

Los opositores al proyecto advierten que el desarrollo urbanístico amenaza espacios naturales de alto valor ecológico, incluidos humedales que sirven de refugio a numerosas especies, entre ellas importantes colonias de flamencos.

Además, denuncian que la iniciativa favorecería intereses privados extranjeros mediante la utilización de terrenos públicos y áreas protegidas, sin aportar beneficios significativos a las comunidades locales.

Las protestas se intensificaron tras la difusión de imágenes que mostraban a un activista ambiental siendo retirado por la fuerza por personal de seguridad en el parque protegido de Narta-Vjosa, una de las zonas afectadas por los planes inmobiliarios.

Cada jornada, los manifestantes se reúnen en la plaza Skanderbeg, en el centro de Tirana, para marchar por las calles de la capital. Entre sus principales demandas figuran la renuncia del primer ministro, Edi Rama, y la salida de la vida política del líder opositor Sali Berisha.

La tensión aumentó después de que Rama calificara de manera despectiva a quienes participan en las protestas, declaraciones que fueron interpretadas por muchos sectores como una muestra de desprecio hacia las preocupaciones ciudadanas. Por otro lado, el malestar social creció tras conocerse que se modificaron disposiciones de gobierno para dar vía exprés al proyecto y que no pasara bajo escrutinio público.

No obstante, activistas y especialistas consideran que el conflicto trasciende el proyecto turístico. Para numerosos participantes, las movilizaciones reflejan un descontento más profundo con el modelo político y de gestión del país.

La arquitecta Doriana Musaj afirmó que Albania enfrenta una oportunidad para avanzar hacia una democratización más efectiva, mientras que el activista Melitjan Nezaj cuestionó la posibilidad de modificar normas previamente aprobadas para facilitar inversiones de esta magnitud.

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Foto: EFE

El caso también ha despertado preocupación en la Unión Europea. Diversos sectores alertan de que el proyecto podría complicar las aspiraciones de Albania de integrarse plenamente al bloque comunitario si no se garantiza el cumplimiento de la legislación ambiental europea.

En este contexto, el portavoz de la Comisión Europea, Guillaume Mercier, señaló recientemente que Bruselas sigue de cerca la evolución de la situación en el paisaje protegido de Vjosa-Narta y recordó que las autoridades europeas ya han trasladado su inquietud al Gobierno albanés por las posibles consecuencias medioambientales de la iniciativa.

Apoyo internacional fortalece las protestas

Las protestas no solo se han extendido por distintas ciudades de Albania: también han recibido apoyo de comunidades albanesas residentes en Grecia y otros países europeos, donde se han realizado concentraciones en rechazo a la iniciativa.

Organizaciones ambientalistas griegas expresaron su respaldo a las campañas en defensa del ecosistema de Vjosa-Narta, al considerar que la conservación de esta cuenca, que se extiende entre ambos países, es fundamental para proteger la biodiversidad de la región balcánica.

A estas críticas también se suman integrantes de la minoría griega en Albania, quienes cuestionaron diversos aspectos relacionados con la propiedad de los terrenos destinados al desarrollo turístico.

Según sostienen, aún permanecen abiertos procesos judiciales sobre parcelas que fueron transferidas al Estado albanés mediante antiguas expropiaciones o a través de operaciones cuya legalidad sigue siendo objeto de controversia.

Vjosa-Narta, refugio natural bajo amenaza

Los ambientalistas recuerdan que el complejo de humedales de Vjosa-Narta constituye uno de los ecosistemas más valiosos de Albania, al albergar más de 200 especies de aves protegidas y desempeñar un papel clave en la conservación de la biodiversidad de la región.

El río Vjosa, considerado el último gran curso fluvial salvaje de Europa fuera de Rusia, recorre cerca de 280 kilómetros desde las montañas del Pindo, en Grecia, hasta desembocar en el mar Adriático.

Es precisamente en su delta, donde se encuentra la laguna protegida de Narta, donde empresas vinculadas a Jared Kushner proyectan invertir más de 1.000 millones de euros (cerca de 1.160 millones de dólares) en un ambicioso desarrollo turístico e inmobiliario.

Aunque los flamencos se han convertido en el emblema de las protestas, los expertos subrayan que la riqueza ecológica del área va mucho más allá de esta especie. La zona sirve de refugio a más de dos centenares de aves protegidas, entre ellas el pelícano dálmata, y forma parte de una importante ruta migratoria que conecta Europa central con el norte de África.

La laguna de Narta, caracterizada por la mezcla de aguas dulces procedentes del Vjosa y corrientes marinas que ingresan desde el Adriático a través de estrechos canales, ofrece condiciones ideales para la alimentación de los flamencos. Su escasa profundidad, que no supera los 1.5 metros, favorece la presencia de estas aves en grandes concentraciones.

Un censo realizado en 2024 contabilizó entre 5.100 y 5.300 flamencos en la zona, una cifra que representa aproximadamente el 6 % de la población total de esta especie en Europa, donde goza de protección especial bajo la normativa comunitaria.

Sin embargo, los especialistas advierten que el ecosistema ya enfrenta diversos desafíos ambientales. Entre los problemas identificados figuran la eutrofización de las aguas, la pesca ilegal y los vertidos de aguas residuales que afectan el equilibrio natural de la laguna.

Olsi Nika, representante de la organización EcoAlbania, señaló que Narta arrastra problemas históricos relacionados con la falta de una gestión adecuada de sus recursos hídricos. No obstante, sostuvo que esas deficiencias no pueden utilizarse como argumento para justificar nuevas intervenciones que podrían agravar el deterioro ambiental de la zona.

Autor: teleSUR: idg - JDO

Fuente: Agencias