Consideran «poco realistas» promesas de Trump sobre la producción de la «Flota Dorada»

Especialistas del sector de defensa advierten que el proyecto enfrenta serias limitaciones técnicas, financieras y operativas que ponen en duda su viabilidad.

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Trump aseguró que el primero de estos buques podría entrar en servicio en un plazo de dos años y medio, pero el Departamento de Defensa, a través de un comunicado, señaló que se encuentran en fase de diseño y podría completarse el primero a principios de la década de 2030. Foto: EFE


23 de diciembre de 2025 Hora: 11:20

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes un ambicioso plan para renovar y ampliar la capacidad naval del país mediante la construcción de nuevos buques de guerra y la modernización de la Armada, una iniciativa que bautizó como la “Golden Fleet” o Flota Dorada. Sin embargo, especialistas del sector de defensa advirtieron que el proyecto enfrenta serias limitaciones técnicas, financieras y operativas que ponen en duda su viabilidad.

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Durante la presentación del plan, Trump aseguró que la futura flota incluirá una nueva generación de acorazados, denominados clase Trump, y afirmó que el primero de estos buques podría entrar en servicio en un plazo de dos años y medio. No obstante, expertos citados por un medio estadounidense señalaron que ese calendario resulta poco realista pues el diseño del navío aún no cuenta con planos de ingeniería completos.

De hecho, tras el anuncio, el Departamento de Defensa emitió un comunicado en el cual señaló que el buque se encuentra actualmente en fase de diseño, con el objetivo de completar el primero a principios de la década de 2030.

Las dudas se profundizan si se considera que los programas navales actualmente en marcha en Estados Unidos acumulan retrasos de al menos un año y que los astilleros enfrentan dificultades para reclutar y retener mano de obra especializada. Ante este escenario, Trump anunció que la próxima semana se reunirá con directivos de empresas del sector defensa para presionarlos a invertir en la construcción de nuevas instalaciones industriales.

Otro obstáculo clave es el financiamiento. El presupuesto vigente del Pentágono no contempla recursos suficientes para cubrir el elevado costo de los planes anunciados.

Bryan Clark, exoficial de la Armada y actual analista del Instituto Hudson, advirtió que desarrollar una nueva clase de buques con tecnologías altamente complejas implicaría un gasto extraordinario. Según explicó, sin retirar anticipadamente unidades ya existentes —una opción que no figura en la propuesta presidencial— no habría fondos suficientes para sostener el proyecto.

En la misma línea, Mark Montgomery, exmilitar de la Armada y miembro de la Fundación para la Defensa de las Democracias, subrayó que la iniciativa plantea un enorme desafío en términos de costos de mantenimiento a largo plazo. A su juicio, sostener las cadenas de suministro, los sistemas de soporte y la capacitación necesaria para múltiples clases de buques pequeños podría comprometer el presupuesto naval durante décadas.

Representantes de la industria de defensa también expresaron preocupación por la magnitud del trabajo previsto. De acuerdo con información preliminar, los nuevos acorazados incorporarían simultáneamente tecnologías que nunca antes han sido integradas en una sola embarcación, entre ellas figuran la capacidad de lanzar misiles hipersónicos, generar energía suficiente para armas láser y operar cañones de riel electromagnéticos, un conjunto de sistemas que añade complejidad técnica y eleva aún más los costos y los plazos de desarrollo.

En un informe titulado El regreso de los acorazados. O cómo pretenden aprovecharse de la situación en Washington, el medio Rybar confirmó (en su versión en inglés) que la construcción naval en EE.UU. enfrenta enormes problemas y que el país no puede construir rápidamente tales «acorazados», cuyo costo es tan colosal que sería enorme incluso para el presupuesto militar estadounidense. Este medio recordó que la crisis en los astilleros es tal que EE.UU. ya está experimentando dificultades notables con el nuevo programa de portaaviones como el Gerald Ford.

Autor: teleSUR: idg - JDO

Fuente: Agencias - Rybar