Ante la guerra inminente
Venezuela se prepara en todos los terrenos para enfrentar un posible intervención militar. Foto: @Southcom
Por: Aldemaro Barrios Romero
15 de octubre de 2025 Hora: 10:24
Estados Unidos están implantando un estado de guerra relámpago en Nuestra América y el Caribe, por el control de los recursos primarios (minerales-petroleros) y el comercio occidental para recuperar el dominio del tránsito de productos secundarios que en el primer cuarto del siglo XXI Estados Unidos ha perdido, por estar concentrados en la promoción de la industria militar fomentando hasta ahora más de 300 guerras al este del Meridiano de Greenwich, pero también en el fomento de los negocios especulativos para nutrir un sistema financiero contaminado por la legitimación de capitales provenientes del consumo de más de 70 millones de adictos a drogas psicotrópicas ilícitas en Estados Unidos que sostiene los mercados inmobiliarios, casinos y hoteles de lujo en Norteamérica, Europa y el Medio Oriente.
Ante ese panorama catastrófico y caótico del capitalismo postglobalizador cuyo recurso final de dominación es el empleo de la violencia para imponerse, los pueblos de Nuestra América y el Caribe deben armarse con doctrinas populares de defensa de sus soberanías y sobre todo enarbolando en primer lugar los recursos del conocimiento científico social sobre la paz para promover la estabilidad y solidez política de sus gobiernos, afianzar las relaciones internacionales multilaterales y multipolares en todas las áreas del saber y el hacer, incluyendo la militar defensiva, como lo ha hecho Venezuela con el apoyo de China y Rusia.
Por cuanto la primera fase de la agresión se ha desarrollado en el campo simbólico, psicológico y cognitivo, el esfuerzo por investigar, diagnosticar y analizar ese comportamiento de las agresiones no lleva a pensar en la paz cognitiva como una alternativa que puede generar trazas para comprender a fondo los principios y valores del pensamiento originario americano que nos ayuda a conocer que no es solo necesario la tranquilidad intersubjetiva entre los pueblos, que la armonía con nuestro entorno hacia arriba (el cosmos) y hacia abajo (la tierra) es complementaria y necesaria y que la solidaridad fundamentada en la unidad defensiva nos asegura la estabilidad política de la región, la alteración disruptiva por efecto de la guerra actúa como catástrofe de afectación colectiva.
Esta propuesta categorial tiene un fundamento en las palabras de Meszaros: «…la intervención positiva de la educación en la construcción de las vías para contrarrestar la dominación global del capital mediante el establecimiento de firmas de solidaridad socialista organizacionalmente viables, es vital para darle respuesta al gran desafío internacional de nuestro tiempo «
Estos tiempos nos imponen urgentes necesidades para sostener la paz en medio de la agresión continuada: Procesar información de manera crítica y consciente: la verdad, resistir la manipulación mediática y la propaganda engañosa de la guerra, convivir con diversidad de ideas sin caer en polarización y reconocer la unidad en medio de la multiplicidad, promover el diálogo, la armonía sujeto-ambiente y el entendimiento mutuo, generar ámbitos de recuperación de información para la inteligencia social y para la seguridad y defensa integral, como prioridades antes de caer en las trincheras de la confrontación bélica.
Autor: Aldemaro Barrios Romero
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