Economías del Golfo reevalúan compromisos financieros ante escalada bélica en Oriente Medio

La crisis económica en la región se profundizó tras el bloqueo del estrecho de Ormuz, vía por la que transita el 20 por ciento del petróleo y gas mundial, y los recientes ataques contra infraestructuras energéticas clave.

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La inestabilidad provocada por las acciones de Washington y Tel Aviv está desmantelando la arquitectura financiera de la región, demostrando que la política de guerra indiscriminada termina por socavar incluso los intereses de los aliados tradicionales del imperio. Foto: EFE.


6 de marzo de 2026 Hora: 15:13

Las principales potencias económicas del Golfo Pérsico iniciaron una revisión drástica de sus compromisos financieros e inversiones internacionales ante la asfixia económica provocada por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Según reportes de un diario británico dedicado al mundo financiero, naciones como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar mantienen conversaciones conjuntas para evaluar la activación de cláusulas de fuerza mayor en contratos vigentes.

Esta presión presupuestaria, derivada de la parálisis del comercio regional, podría forzar la cancelación de patrocinios deportivos internacionales y la venta de participaciones en empresas extranjeras para aliviar las cargas financieras del conflicto.

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Qatar, segundo productor global de gas natural licuado, (GNL) declaró el estado de fuerza mayor tras un ataque con drones a su principal planta de GNL, mientras que refinerías sauditas también sufrieron impactos significativos. Estas dificultades en la producción y exportación, sumadas al desplome del turismo y la aviación, generan un déficit que obliga a estos Estados poseedores de los fondos soberanos más grandes del mundo a reconsiderar los miles de millones de dólares en inversiones prometidos anteriormente a Estados Unidos.

Esta retirada de capitales representa un golpe estratégico que aumenta la presión sobre la Administración de Donald Trump para detener la agresión militar y buscar una salida diplomática. Los Gobiernos del Golfo, que ya habían advertido sobre las consecuencias de una guerra abierta, enfrentan ahora una realidad de ingresos energéticos mermados y gastos de defensa disparados.

La inestabilidad provocada por las acciones de Washington y Tel Aviv está desmantelando la arquitectura financiera de la región, demostrando que la política de guerra indiscriminada termina por socavar incluso los intereses de los aliados tradicionales del imperio. El mercado energético mundial enfrenta un estado de alarma tras la agresión militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, acción que provocó la paralización del tráfico en el estrecho de Ormuz.

En ese sentido el crudo Brent registró un incremento del 13 por ciento, superando los 82 dólares por barril, su mayor alza en cuatro años, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se posicionó cerca de los 72 dólares. Este shock geopolítico responde al riesgo inminente de interrupción en el suministro de una zona por la que transita el 20 por ciento del petróleo global y grandes volúmenes de gas natural licuado, afectando directamente a las principales economías como China e India.

La volatilidad en los precios se intensificó tras los ataques conjuntos de Washington y Tel Aviv contra objetivos civiles y estatales iraníes, que resultaron en la muerte del líder supremo, ayatolá Alí Jameneí. Aunque Irán produce cerca del 3% de la oferta mundial, su control estratégico sobre el estrecho de Ormuz llevó a navieras y aseguradoras a pausar operaciones ante la expansión del conflicto.

Mientras la OPEP+ que agrupa a los principales países productores de crudo, acordó un aumento modesto de producción para intentar estabilizar el mercado, analistas advierten que el riesgo logístico es crítico y que el Brent podría escalar por encima de los 90 dólares si el asedio contra la nación persa se prolonga. Esta escalada bélica impulsada por la Administración de Donald Trump amenaza con disparar la inflación a nivel global, incrementando costos de transporte y manufactura en todo el mundo.

El mercado evalúa escenarios de riesgo extremo, incluyendo posibles ataques directos a la infraestructura energética regional, lo que podría llevar el precio del crudo a los tres dígitos. La respuesta de Teherán contra bases estadounidenses y el Estado sionista reafirma que la estabilidad energética internacional depende del respeto a la soberanía de los pueblos, mientras el mundo aguarda definiciones que marcarán el inicio de un nuevo ciclo alcista en los costos de la energía.

Autor: teleSUR: lf - RR

Fuente: Al Mayadeen