Países de Europa y Asia rechazan unirse a misión de Trump en estrecho de Ormuz
Ministro de Exteriores de España José Manuel Albares subrayó que la solución al alza de los combustibles no es militar, sino diplomática, e instó a detener la guerra y los bombardeos en Oriente Medio para regresar a la mesa de negociación.
El rechazo europeo se extiende a otras potencias como Japón, Australia y Grecia, mientras que la alta representante de la Unión Europea, Kaja Kallas, recordó que el Estrecho de Ormuz está «fuera del área de acción de la OTAN». Foto: EFE.
16 de marzo de 2026 Hora: 15:51
La presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para formar una coalición militar internacional que reabra el Estrecho de Ormuz chocó con un muro diplomático en Europa. Este lunes 16 de marzo durante el Consejo de Asuntos Exteriores en Bruselas, el ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares, descartó categóricamente la participación de su país en la operación.
España, que ya mantiene una tensa relación con Washington tras negarse a elevar su gasto militar y prohibir el uso de las bases de Rota y Morón para atacar a Irán, lidera un bloque de países que abogan por la desescalada.
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A esta postura se sumó con contundencia Alemania; su ministro de Defensa, Boris Pistorius, cuestionó la utilidad de enviar fragatas europeas a una zona donde la armada estadounidense ya opera, sentenciando: «Esta no es nuestra guerra, nosotros no la hemos iniciado». El rechazo europeo se extiende a otras potencias como Japón, Australia y Grecia, mientras que la alta representante de la Unión Europea, Kaja Kallas, recordó que el Estrecho de Ormuz está «fuera del área de acción de la OTAN».
A pesar de la fría respuesta internacional y de sus propias amenazas de ruptura comercial con Madrid, Trump minimizó la falta de apoyo desde el avión presidencial, afirmando que será «interesante ver qué país no ayudaría con una tarea tan pequeña», manteniendo la posibilidad de que Estados Unidos actúe de forma unilateral si la coalición no llega a materializarse.
La estrategia de Donald Trump para quebrar el bloqueo iraní en el Estrecho de Ormuz, no fue satisfactorio a pesar de sus insistentes llamados para que potencias se sumaran, ninguno de estos países formalizó un compromiso real. El mandatario estadounidense, visiblemente frustrado llegó incluso a condicionar el futuro apoyo a la OTAN, recordando la ayuda brindada en Ucrania como medida de presión para que sus aliados aseguren el paso por donde transita el 20 por ciento del petróleo mundial.
En el terreno, la situación es crítica porque el conflicto iniciado a finales de febrero dejó a más de 1.000 petroleros varados y provocó ataques contra al menos 10 embarcaciones comerciales, mientras Trump asegura que las defensas de Teherán están diezmadas el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán, respondió con un tono desafiante instando a la Armada de Estados Unidos a entrar al Golfo Pérsico.
Por su parte, el canciller iraní Abbas Aragchi confirmó que el control del estrecho es total y que cualquier paso seguro para barcos extranjeros debe ser negociado directamente con sus fuerzas armadas.
Las respuestas de las potencias internacionales dejan a Washington en un aislamiento evidente ya que China se limitó a pedir una desescalada diplomática, mientras analistas señalan que Beijing no ve motivos para intervenir, porque Irán solo está bloqueando el crudo destinado a los aliados directos de Israel y Estados Unidos.
Por otro lado, Alemania fue tajante al declarar que la seguridad en la región solo se logrará mediante el diálogo y no a través de una confrontación activa, en ese sentido Japón y Australia enfriaron la propuesta alegando falta de peticiones formales y limitaciones legales internas.
Este vacío de apoyo internacional deja la economía global a merced de una crisis energética prolongada, mientras Trump advierte sobre un futuro muy malo para los aliados que a su juicio dejaron sola a la Administración estadounidense en esta misión de vigilancia marítima, lo que profundiza la grieta diplomática en medio de una escalada de precios que parece no tener techo para los consumidores globales.
Autor: teleSUR: lf - RR
Fuente: Agencias