El libro abierto de “Culebra” Iriarte

Si de culebras hablamos en la música popular del Caribe, el talentoso músico cubano Obdulio Morales compuso su famoso tema “La culebra” en 1952, insigne en la voz de Benny Moré.

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Enrique «culebra» Iriarte junto a su piano


25 de enero de 2026 Hora: 14:02

Los Corraleros de Majagual en Colombia siempre han ido por “el camino ’el culebrero” y la música de tradición del oriente venezolano cuenta con “La culebra”, una Diversión que se escenifica y canta especialmente los 21 de enero, día de Santa Inés, Patrona de Cumaná, pero La Guaira, también en Venezuela, tiene, no una sino un Culebra muy especial.

Amigo de amigos, cordial, solidario, profesional e inmenso en los teclados, en los arreglos y en una actividad que no cesa y que lo lleva de un lado a otro para aportar, dirigir y seducir con su arte. Ese es Enrique Iriarte, pero si no decimos su apodo pocos saben a quien nos referimos, y nos referimos a Enrique Culebra Iriarte, vivencial, productivo y con una historia plena de aristas musicales. Llegó con alegrías a los 79 años este 24 de enero de 2026.

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Nació en Maiquetía, una de las zonas mas interesantes de Venezuela, donde están el principal aeropuerto y el principal puerto del país, en el actual estado La Guaira, mirando siempre hacia el mar de los Caribe.

Su primer nombre es Eusebio, pero no lo usa. Lo que si usa es el apellido materno, y con mucho orgullo. Ya se sabe lo que es ser un Iriarte musicalmente hablando. Su mamá, Carmen Ana era cantante y su padre, Guillermo Ruiz era músico ejecutante de varios instrumentos y entre sus preferidos estaba el piano.

Su infancia transcurrió sin muchas penalidades y el panorama se amplió en su sonrisa cuando su padre le regaló un cuatro. Tenía Eusebio Enrique 10 años, y tanto se aplicó que dos años más tarde acompañaba al padre en algún toque o serenata, pero ya le había puesto el ojo al piano paterno y comenzó a estudiarlo con frenesí, tanto que decidió ir por su cuenta a inscribirse en la academia para estudiar teoría, solfeo, armonía y técnica. Esto lo hizo en la Asociación Musical y entre sus maestros contó con el reconocido Gerry Weil.

Precoz y apasionado por el piano, Eusebio Enrique comenzó a presentarse en busca de oportunidades en los diferentes bares y prostíbulos de La Guaira. No debemos olvidar que esa localidad es asiento del puerto más importante de Venezuela y que ahí llegaba carga de todo tipo y los marineros (ese es otro tema) bajaban de los barcos directo a los bares… y algo más. Por eso proliferaron tanto bares y prostíbulos en esa zona del litoral central venezolano. Hasta películas hay que reflejan esa situación. “La Balandra Isabel llegó esta tarde”, “La Gata Borracha” y “El Pez que fuma” son emblemáticas.

Si hablamos en justicia de los inicios musicales de este Iriarte, tenemos que apuntar hacia el prostíbulo “Los Campitos” que dicen, era el mas famoso del litoral central en ese entonces. Tenia Enrique 17 años y el dato es relevante porque no solo va a hablar de precocidad sino que va a apuntalar una estructura de pensamiento libre que dura hasta hoy. Con sus inicios nació el apodo que lo identifica musicalmente ante el mundo.

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Sería en la “Sonora Caracas” ya en las postrimerías de esta legendaria agrupación donde debutaría en términos profesionales Eusebio Enrique. El grupo, en Caracas, ensayaba teniendo a Canelita Medina como vocalista cuando el trompetista se apareció con aquél muchacho alto y flaco, de apenas 17 años y lo presentó como un pianista prospecto. El maraquero y también corista de la Sonora, Juan Johnny Pérez muy sonriente dijo: ¿De dónde sacaste a este muchacho que parece una culebrita? Y Culebra se quedó para siempre.

De ahí, por su ingreso a la policía hizo parte de la Banda de ese organismo hasta que por fortuna fue transferido a la Policía de La Guaira y ahí dejó esa institución para dedicarse por completo a su formación musical. Por esa vía se integraría a lo que luego fue Federico y su Combo Latino, que en ese momento no lo era porque Federico no había aparecido todavía para adquirir al grupo que había sido dejado “a la bartola”.

Ya con el Combo de Federico Betancourt  Enrique Culebra Iriarte participó en álbumes memorables como el histórico “Llegó la Salsa”, de  1966.

Vendría luego el peregrinar por locales nocturnos de animada vida y posibilidades y, donde además los colegas músicos se apoyaban unos a otros. Y así llegó 1972

La ola marina

El 15 de marzo de 1972, el famoso grupo Dimensión Latina fue fundado oficialmente en la ciudad portuaria de La Guaira, capital del estado de Vargas, Venezuela. Un detalle histórico: Dimensión Latina fue fundada precisamente en la casa del maestro Enrique Culebra Iriarte, ubicada en el piso 13 del Bloque Morocho en la Avenida Prolongación 10 de Marzo, frente al Polideportivo de La Guaira. La formación tiene sus antecedentes en los múltiples encuentros de Culebra con Oscar D’ León, Con Cesar Monges, con Rojitas y con Elio Pacheco. Todos pululaban en la nocturnidad de Caracas. Hay que señalar que el gran convocante para la formación del grupo fue Culebra Iriarte, quien quiso estructurar un sexteto de metales, siguiendo los pasos del Sexteto Juventud de Olinto Medina. Dicho y hecho.

Así las cosas este pianista convocó para su casa a César Monges “Albóndiga” y José Antonio Rojas “Rojitas” en trombones, a José “Joseíto” Rodríguez en timbales y bongó, a Elio Pacheco en congas y a Oscar D’ León en el bajo y la voz. Acento puesto en los trombones. Lo demás es historia harto conocida.

Hace poco preguntamos a Culebra qué había pasado con el histórico apartamento donde se fundó la Dimensión Latina. Señaló: “Tranquila, es mi propiedad y allí vive uno de mis hijos. Se conserva. Se lo que significa”

Al escritor Ángel Gustavo Infante le relató lo siguiente “El primer ensayo fue en mi casa, en La Guaira. Yo vivía en el piso 13 del Bloque Morocho, en la Prolongación 10 de marzo, frente al polideportivo. Ensayamos unos numeritos de Willie Colón y Eddie Palmieri. Oscar se fue emocionado y se paró detrás del edificio tocando la corneta y gritando: “¡Tenemos trabajo! ¡Tenemos trabajo!” Después nos fuimos a La Distinción, en El Rosal, que quedaba donde hasta hace poco estuvo el McDonalds. Ahí se formó La Dimensión Latina… Yo solo estuve 9 meses porque todavía trabajaba en el Feeling. En mi lugar mandé a Jesús ‒Jesús Narváez, Chuito‒ que iba a mi casa todas las mañanas y ya tocaba con Los Satélites. Una noche se dejó caer por allá el negro Víctor Mendoza para verificar lo que se decía del cantante que inspiraba, bailaba y tocaba bajo al mismo tiempo. Y se interesó en grabarlo. Hicimos una vaca para un 45. El empresario de turno… no recuerdo su nombre, dijo que era música de negros y no le paró bolas al proyecto. Entonces Víctor Mendoza lo metió en su disco anual El Clan de Víctor, con la buena suerte de que pegó el número “Pensando en ti”, de Cheo Palmar, un guaireño”.

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Enrique Culebra Iriarte no es solo la Dimensión Latina o La Salsa Mayor. El de Maiquetía va mucho más allá colaborando, sugiriendo, aportando su piano y su experiencia desde la Sonora Caracas y el propio Federico Betancourt y Don Filemón, pasando por  Canelita Medina, José Rosario Soto, el trabajo junto al Cholo Ortíz, sugerencias a diversas orquestas de Salsa en el Caribe, su apoyo a Felo Bacallao, el gran bailarín de la orquesta Aragón, su amistad personal y musical con el grupo “1,2,3 y Fuera” de Guatire y también sus proyectos propios, que continúan, que se mantienen.

María. Piano y arreglo

Ya arribó a los 79 años este dilecto pianista y arreglista venezolano, cotizado desde otros países y admirado por los melómanos caribeños que saben que Enrique Culebra Iriarte es más que un piano.

Autor: Lil Rodríguez

Fuente: teleSUR