Afro zulianidad: Juan de Dios Martínez, Capitán de Capitanes
Juan de Dios se hizo trabajador comunal y la vida lo premió: viajó por toda Venezuela y se dio cuenta de la inmensa diversidad afrovenezolana.
El 2 de octubre de 2025 se cumplieron 20 años de la partida física de un venezolano ejemplar, músico, investigador, cronista afincado en la afrozulianidad y en la afrovenezolanidad.
15 de noviembre de 2025 Hora: 06:54
Le conocimos vía Nelly Ramos, Psicóloga y música, cofundadora del original grupo Madera, siempre generosa cuando se trata de compartir pues la solidaridad está en su ADN.
Cuando conocimos a Juan de Dios Martínez cedieron las barreras, las preguntas, las curiosidades. Él era un libro abierto que no esperaba que uno volteara la página porque ya él anticipaba respuestas y convicciones. De todas formas, los no conocedores no salíamos de nuestro asombro ante cada explicación, cada historia, cada relato de asuntos vívidos… y vividos. Se sentía que aquel bendito nacido en Bobures, en los abajos del lago de Maracaibo tenía más vivencias nítidas que Juan Rulfo y Gabriel García Márquez juntos, pero como Juan de Dios sólo era amparado por su memoria no hubo gobierno que creyera que eso era valioso. ¿memoria? ¿tradición oral? Qué va, decían los doctos, con algunas excepciones, claro.

Él siempre contó que todo se lo debía a su abuela materna, María del Carmen Suárez quien le aconsejó escribir, anotar para guardar lo que los viejos del pueblo contaban. Quién lo diría, porque el entonces niño Juan de Dios se aplicó y terminó apasionándose por esas historias que los viejos relataban. Es que allí estaba la memoria de su pueblo.
Homenaje
El día que Juan de Dios Martínez resucitó a los Chimbángueles
El Profesor, investigador y diplomático Reinaldo Bolívar escribe:
“Juan de Dios era un muchacho menor de 40 años cuando lo declararon Patrimonio Musical del Zulia. Era el año 1993. Así de grande sería su obra musical en la difusión de la música afrocaribeña que el gobierno nacional de entonces, poco caribeño, le dio tal distinción.
El haber sido nombrado “De Dios” le dio a Juan Martínez el poder de crear la rica deidad musical del Grupo Ajé, que relanzó la riqueza de las melodías africanas y sus danzas.
Pero quiso De Dios que todos bailaran y cantaran, por lo que entonces Juan, al octavo día, resucitó a los Chimbángueles y él mismo bajó en persona a enseñar el ritual a la gente que pescaba en las aguas benditas del lago.
Había salido Juan de Dios a predicar con su canto por la costa del Sur del Lago de Maracaibo, como si del propio lago de Genesaret en Galilea se tratara. Multitudes lo vieron danzar y lo oyeron cantar al pasar con su canto por Bobures, Gibraltar y Cabimas.
Un día decidió escribirlo todo y escribió tanto que completó su biblia de más de 70 libros testamentarios, donde incluyó su evangelio llamado El Gobierno del Chimbánguele, para que todos los vasallos estuvieran a tono con su función de conservar la tradición sagrada, con el hábil africanismo que sabe convertir a un santo negro en una táctica sagrada para eternizar su propio cosmos.
Su voz, sus letras, su música se elevaron, surcaron Venezuela y flotaron sobre el mar de los garífunas que hasta el propio San Benito de Palermo se sintió caribeño.

Juan de Dios
Fue la enigmática población de Bobures la que lo vio nacer el 16 de marzo de 1945. Nueve meses antes sus padres se conocieron bailando. Al compás de la gaita de la región, de tambora, el enamoramiento fue hermoso, y hermoso el fruto generado por Pedro Martínez y María Isabel de Jesús Suárez.
Sagaz e inteligente, Juan de Dios aprendió temprano, no solo a escribir sino a escuchar con atención. Fue descubriendo que toda la memoria de su pueblo estaba oralizada, como en los tiempos de los Griot de África y pensaba en que esa memoria debía preservarse de todas las formas posibles, porque sí no se hiciera se perdería al morir los viejos de Bobures, de El Parral, Gibraltar, El Pino, Santa María, San José, Palmarito, entre otros. Ahí nació lo que el profesor Benito Irady llama el gran Aprendedor.
La familia decidió irse a Maracaibo y en la capital zuliana Juan de Dios siguió cursando estudios mientras añoraba a los viejos de su pueblo. Así que lo aprovechó todo para enseñar en Bobures a leer y a escribir cuando viajaba de vacaciones.
Historia
El gran Aprendedor
El escritor y profesor Benito Yrady, presidente del Centro de la Diversidad Cultural de Venezuela, nos relató:
“Fuimos grandes amigos. Trabajaba él, recuerdo yo en la Universidad del Zulia, junto a otra gran amiga, Nohelí Pocaterra.

De Juan de Dios pude yo obtener la información necesaria para una mejor comprensión del culto a San Benito en el sur del Lago de Maracaibo.
Gracias a Juan de Dios Martínez me hice amigo de Olimpíades Pulgar, el famoso Pia de allá de Bobures.
Repetidas veces estuve recibiendo el nuevo año en Bobures apreciando aquello tan hermoso que es la Gaita de Tambora y vi todo lo que significa el despliegue de los Chimbángueles.
Hablábamos mucho y así como yo iba a Bobures él viajaba a Cumaná, a la Universidad de Oriente donde dictó muchas conferencias.
Me sorprendió la partida de Juan de Dios, quien dejó una obra muy significativa y a través de ella el país le rinde homenaje.
Lo que aprendió Juan de Dios no lo aprendió en las aulas universitarias. Fue un gran aprendedor del pueblo porque aprendió de la voz del pueblo, de la forma como ese pueblo del cual surge le comunicó todo ese conocimiento de herencia africana.
Juan de Dios, por fortuna dejó relevo en su familia con algunos de sus hijos.
Celebro la vida de Juan de Dios Martínez, quien sigue estando presente en pleno siglo XXI”.
Chimbángueles
En Caracas
La década de los setenta ya contiene a Juan de Dios en Caracas. La decisión la había tomado ante la partida física de su mamá. Quería trabajar, sí, pero quería hacerlo en algo que pudiera beneficiar a su pueblo y por eso ingresó en una empresa de labor social nacional que ponía énfasis en áreas rurales. Juan de Dios se hizo trabajador comunal y la vida lo premió: viajó por toda Venezuela y se dio cuenta de la inmensa diversidad afrovenezolana, y más allá. Comparando y sumando obtuvo un excelente mapa de la diversidad cultural venezolana.

Fue en Caracas donde conoció a Aquiles Nazoa, y fue Nazoa quien lo impulsó a estudiar en la Universidad Central de Venezuela, y lo hizo en la carrera propuesta por Aquiles: Sociología la cual culminó en la Universidad del Zulia, pues retornó a su tierra natal, no para estudiar nada más sino para hacer florecen en su estado y en su pueblo una manera de preservar, amar y divulgar la rica cultura afro zuliana. Ya sabía, pero ahora estaba dotado del método.
Hasta en Acude trabajó Juan de Dios si eso le permitía alfabetizar en su pueblo. Siempre estuvo urgido en que no se perdiera la memoria de los viejos. Escuelitas, Encuentros, Talleres, clases, de todo hizo este hombre para preservar la riqueza de su historia y sobre todo de su cultura.
Sur del Lago de Maracaibo
Juan de Dios Martínez desde otro modo de ser
Esto rememora la cofundadora del grupo Madera, Nelly Ramos:
“En este 2025, cuando han transcurrido 20 años de la partida física de Juan de Dios Martínez, es objeto de orgullo el encuentro cotidiano con el legado recibido de un historiador que dedicó su vida a investigar y difundir las tradiciones africanas en el sur del lago de Maracaibo.
Su obra ha sido destacada por reconocidos estudiosos de la cultura afrovenezolana, sin haber dejado de ser un referente importante en la academia y de gran utilidad para cultores y diversos sectores abocados a las celebraciones de la cultura tradicional. Esta circunstancia me invita a abordar a Juan de Dios desde una perspectiva, podríamos decir que parental.
Fue en la segunda década de los años 70, cuando Jesús “Chú” Quintero acompañado de mi hermana Alejandrina Ramos, emprenden un viaje a Bobures con la finalidad de adentrarse en el conocimiento de la ejecución de los tambores Chimbángueles Obviamente, su anfitrión fue Juan de Dios Martínez dejando como valor agregado el establecimiento de un vínculo para toda la vida y que se ramificó entre los que para aquel entonces iniciábamos la creación del Grupo Madera.
De Juan de Dios conocimos su jovialidad, su humildad y su sencillez, pero una de sus mayores cualidades se centraba en que no tenía “pepitas en la lengua” a la hora de efectuar un reclamo o de formar un zaperoco cuando a su parecer algo no estaba bien. Esto se podía observar con cierta frecuencia en las ocasiones que se trasladaba de Maracaibo a Caracas a retirar su subsidio en las oficinas del desaparecido Concejo Nacional de la Cultura – CONAC. Cabe también recordar el momento en que Juan de Dios entró en cólera luego de observar que una agrupación participante en la Jornada de reflexión sobre danza tradicional celebrada en la Casa Rómulo Gallegos en el año 1996, colocó a San Benito en el piso. Tal fue su pronunciamiento ante tal hecho, que se le subió la presión arterial ocasionándole una emergencia médica.

En mi núcleo familiar, Juan de Dios creó la rutina de llamarnos religiosamente los días domingos a las 7:00 am. Según él, a esta hora regresaba del mercado y era su tiempo libre. El repicar del teléfono en tal momento ya nos decía de quién se trataba. Los tópicos de la conversación -que fácilmente abarcaban las dos horas- se centraban en un resumen informativo culminando con una relajada catarsis. El domingo antes del 2 de octubre de 2005 recibimos lo que nunca supusimos fuese la última llamada de Juan de Dios.
Por último, nos reencontramos en Maracaibo donde fue honrado con una fastuosa despedida especialmente en la Basílica de la Chinita, donde fue acompañado por un coro de voces dirigido por la hermana Misionera Congoleña Bangizila Kitumua, interpretando cantos ceremoniales congoleños. Fue tal la hermosura de estas expresiones musicales, que dejaron motivos para asegurar que Juan de Dios se fue al cielo satisfecho”.
Juan de Dios Martínez dejó en escritos una obra de recuperación y divulgación de una significación aplastante, fuerte y reveladora.
En esa obra están incluidos: Antecedentes y Orígenes del Chimbángueles, Las Barbuas, mitos y leyendas de origen africano en el sur del lago de Maracaibo, Presencia africana en el sur del lago, La gaita de Tambora, Cómo bailar Chimbángueles, el gobierno de Chimbángueles y El culto de San Benito de Palermo, entre otros.
El 2 de octubre de 2025 se cumplieron 20 años de la partida física de un venezolano ejemplar, músico, investigador, cronista afincado en la afrozulianidad y en la afrovenezolanidad, ser humano al que todavía se debe descubrir a las más recientes generaciones para su reivindicación plena.
Autor: teleSUR - Lil Rodríguez