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    Los uruguayos deberán concurrir el 27 de octubre a votar en unas elecciones que se presentan como más polarizadas que en anteriores oportunidades.

Las preocupaciones de los uruguayos se concentran en temas como la economía, la seguridad interna, la educación y el empleo. En estos cuatro ítems las propuestas de los candidatos varían sustancialmente. 

El próximo domingo 27 de octubre los uruguayos están convocados a las urnas para elegir un nuevo presidente y renovar completamente las cámaras de senadores y diputados. 

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Los más de 2.700.000 ciudadanos habilitados para votar deberán optar por dos modelos de país bien distintos, representados por el oficialista Frente Amplio y un abanico grande de partidos opositores que en su esencia plantean más o menos lo mismo. 

Según todas las encuestas de intención de voto, el candidato del Frente Amplio Daniel Martínez es quien lidera la carrera electoral con entre el 34 y 40 por ciento de las preferencias, seguido del principal candidato opositor, Luis Lacalle Pou, integrante del Partido Nacional e hijo del expresidente Luis Alberto Lacalle, que obtendría entre 22 y 26 por ciento. 

Después se ubica el Partido Colorado y la candidatura del economista Ernesto Talvi que fluctúa entre un 12 y un 18 por ciento y en cuarto lugar aparece una novedad política que es el Partido Cabildo Abierto con la figura del ex comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, que obtendría entre un 8 y un 10 por ciento de los votos. 

Esas son las opciones mayoritarias al día de hoy. Después aparecen varios partidos menores, de derecha, centro e izquierda que juntos no alcanzan el 6 por ciento de los sufragios. 

Con este panorama la elección parece polarizarse entre dos grandes proyectos, uno de izquierda liderado por el Frente amplio que propone continuar la línea económica de los últimos quince años y que ha tenido logros evidentes reconocidos por múltiples organismos internacionales. Y otro bloque de derecha, liderado por el Partido Nacional, que propone realizar un ajuste fiscal de 1.000 millones de dólares para lo que deberá desmontar muchas de las políticas sociales impulsadas en los últimos tiempos.

Las propuestas de los candidatos

Los principales candidatos presidenciales han recorrido el país varias veces para presentarle a la ciudadanía las distintas propuestas que pretenden impulsar, de ser elegidos,a partir del 1 de marzo de 2020. 

Básicamente las preocupaciones de los uruguayos se concentran en temas como la economía, la seguridad interna, la educación y el empleo. En estos cuatro ítems las propuestas de los candidatos varían sustancialmente. 

El candidato Daniel Martínez del Frente Amplio (FA) propone continuar con la política económica actual, de crecimiento con inclusión, que ha logrado reducir el índice de pobreza de un 40 por ciento a algo más del 7 por ciento y casi eliminar la indigencia en los últimos 14 años.

Además, propone apostar a desarrollos productivos que agreguen valor, potenciar las políticas en materia de investigación, tecnología y desarrollo. En materia de seguridad el candidato frenteamplista propuso coordinar políticas públicas para mejorar la convivencia, transformar el sistema carcelario y fortalecer las seccionales de policías a nivel barrial. En cuanto a educación el socialista propuso durante estos meses generar políticas que permitan universalizar la educación media básica superior, ampliar la oferta educativa e incentivar la formación docente, además de continuar apoyando presupuestalmente a la educación pública. 

Respecto al empleo, Martínez ha puesto el foco en estimular el desarrollo de las PYMES, actualizar la ley de inversiones, crear polos de innovación e inteligencia artificial e instalar un sistema nacional de formación y capacitación para desempleados y trabajadores que capacitará 400.000 uruguayos en el quinquenio para que se desempeñen en las nuevas modalidades del trabajo.

La visión de Luis Lacalle Pou (Partido Nacional) de la coyuntura uruguaya dista mucho de la del oficialismo. Como síntesis, Lacalle Pou considera que Uruguay desperdició la bonanza económica de años pasados malgastando los ingresos obtenidos, agrandando el Estado y generando un déficit fiscal de casi 5 por ciento que debe ser revisado. Para ello propone un ajuste fiscal que permita reducir ese déficit para lo cual se requiere de un ajuste en el gasto público del orden de los 1.000 millones dólares. Ese ajuste, enorme para las dimensiones uruguayas, no se ha especificado de donde saldrá salvo por la promesa de que será el resultado de una política de eficiencia a nivel del gasto.

Lo que sí se sabe es que el candidato nacionalista piensa enviar al Parlamento, en caso de ganar, una Ley de Urgente Consideración con entre 300 a 500 artículos que aún no ha detallado pero que contendrían buena parte de su programa de gobierno. En ella se propondría la creación de una regla fiscal para recortar el gasto público, modificar los órganos de representación docente, reorganizar el Ministerio de Desarrollo Social, aprobar una ley de derribos para combatir el narcotráfico, habilitar la legítima defensa de los policías, desregular la importación de combustibles, reformar las empresas públicas, reformar la seguridad social aumentando la edad jubilatoria y  modificar la Negociación Colectiva entre otros tantas cosas. 

En el caso del economista liberal Ernesto Talvi, representante del Partido Colorado, sus propuestas no difieren mayormente de las del candidato nacionalista salvo porque ha reconocido que desea eliminar 100.000 funcionarios públicos, algo que, como es obvio, no cayó muy bien en la ciudadanía. De todas maneras, su buque insignia en esta campaña electoral ha sido en materia educativa. En ese terreno Talvi propuso crear 160 liceos públicos de gestión privada como gran revolución educativa. 

Por último hay que hablar del candidato Guido Manini Ríos, del partido Cabildo Abierto. El exjefe del Ejército, destituido por el presidente Tabaré Vázquez tras ocultar las confesiones de un torturador que admitió en un Tribunal de Honor militar haber ejecutado y arrojado al mar a un preso político, se ubica cuarto en las encuestas de intención de voto. No parece tener posibilidad alguna para alcanzar el ballotage pero concentra tras de sí a una gran porción de electores de derecha o ultra derecha.

Manini tiene un discurso duro y entre las principales propuestas está reducir el número de legisladores, eliminar partidas de prensa para legisladores, topear sueldos de funcionarios públicos y legisladores, crear una fuerza de tareas para combatir el narcotráfico, crear cuerpos de serenos en las calles con militares retirados, derogar la habilitación para vender marihuana en farmacias, reglamentar el derecho de Huelga y poner fin al derecho a ocupar lugares de trabajo. Estas dos últimas propuestas, además, son compartidas, además, por los candidatos del Partido Nacional y el Partido Colorado. 

El resto de los candidatos y partidos no reúnen mayores porcentajes de intención de votos, aunque es muy probable que alguno de los candidatos de partidos menores, como el Partido Independiente, la Unidad Popular o el Partido de la Gente, puedan ser elegidos como legisladores en el senado o en diputados.

Entre los más pequeños en intención de votos están Edgardo Novick (Partido de la Gente), César Vega (Partido Ecologista Radical Intransigente), Pablo Mieres (Partido Independiente), Daniel Goldman (Partido Digital), Rafael Fernández (Partido de los Trabajadores).

Con este panorama los uruguayos deberán concurrir a votar en unas elecciones que se presentan como más polarizadas que en anteriores oportunidades. Por el grado de dispersión existente la mayoría parlamentaria se alcanzará con una cifra cercana al 45 por ciento de los votos, algo que aún el oficialismo no ha podido asegurar pero que es su gran apuesta. 

No parece probable que la elección se resuelva el mismo domingo 27 de octubre, por lo que habrá que esperar al último domingo de noviembre, cuando comparezcan en un balotaje (segunda vuelta) los dos candidatos más votados respaldando las respectivas propuestas de continuidad o cambio. 


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