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  • La mandataria Dilma Rousseff enfrenta en la actualidad una campaña de desprestigio en contra de su Gobierno por parte de sectores opositores que buscan generar una situación de ingobernabilidad en Brasil.
    En Profundidad

    La mandataria Dilma Rousseff enfrenta en la actualidad una campaña de desprestigio en contra de su Gobierno por parte de sectores opositores que buscan generar una situación de ingobernabilidad en Brasil.

Pese los ataques y acusaciones de corrupción contra la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, su trabajo para que Brasil siga creciendo y desarrollándose como potencia suramericana no ha cesado.

Dilma Rousseff llegó a la Presidencia del país con la mayor economía de América Latina, ha mantenido el crecimiento económico de la nación y defiende las políticas redistributivas que le permiten a Brasil seguir creciendo en lo social. Como sucesora de Lula continuó con las políticas sociales, ratificando su compromiso con la educación y la alfabetización. 

Pese a la campaña mediática que se lleva a cabo en su contra y la intolerancia que se vive actualmente en el país la mandataria expresó que no cree en un Brasil fascista si no en un país donde vivan todos. 

Denuncian inicio de golpe contra Rousseff

La oposición brasileña controlará la comisión de diputados que analizará el pedido de juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff​, por supuestas irregularidades fiscales ocurridas en 2015.

Los diputados aliados al Gobierno advirtieron que inició el golpe de Estado contra Rousseff, desde el 8 de diciembre. 


Juicio político contra Dilma Rousseff

El presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, autorizó este 2 de diciembre abrir un juicio político con fines de destitución a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, tras considerar procedente una acusación contra la mandataria por supuestas irregularidades fiscales ocurridas en 2015.

Participa → ¿Por qué la oposición en Brasil pretende enjuiciar a Dilma Rouseff?


Reelección de Dilma - octubre de 2014

El 26 de octubre de 2014, la actual mandataria de Brasil Dilma Rousseff fue reelegida como presidenta de Brasil con el 51,64 por ciento de los votos en una segunda vuelta de elecciones generales.

"Hemos llegado al final de una disputa electoral que movilizó a todas las fuerzas de nuestro país. No creo que estas elecciones hayan dividido a la nación", fueron las primeras palabras pronunciadas por Rousseff tras la victoria.

Rousseff obtuvo su segundo mandato tras haber logrado importantes avances en diferentes esferas. En los últimos años Brasil ha registrado una importante disminución de los niveles de pobreza y un significativo crecimiento de las clases medias de la población debido, principalmente, al aumento de los puestos de trabajo y a la puesta en práctica de unas iniciativas de inclusión sin precedentes.

Para su nueva gestión de Gobierno Rousseff se comprometió a: 

Reforma del sistema político y electoral de Brasil para resolver las distorsiones del modelo representativo y ahondar la participación popular.

Descentralización de los servicios públicos. Fortalecimiento de los planes sociales “Bolsa Familia”, “Luz para todos”, “Más médicos” y “Mi casa, mi vida”, en todo el territorio brasileño.

Mayor inversión en el área educativa y de salud con recursos provenientes de la redistribución de la renta petrolera con Petrobras como palanca de desarrollo social.

Lucha contra la corrupción y el lavado de activos.


Ataques a Dilma y a Lula

A la cabeza de los ataques contra la presidenta Dilma se encuentra el conglomerado mediático Grupo Globo, que apoya abiertamente la destitución de la Presidenta presentando de forma destacada a diputados de la oposición. En febrero del 2015, el director del Grupo Globo, Erick Bretas, exigió mediante una publicación de la red social Facebook la destitución o impeachment de Dilma, lo que dejó clara la posición de Globo contra la presidenta.

El 29 de agosto, el expresidente y antiguo líder del PT, Inácio Lula da Silva, demandó a cuatro periodistas y al editor de la revista Veja por publicar un especial de primera página que lo vinculaba con el escándalo de Petrobras.

Lula fue quien dirigió la bonanza económica de Brasil desde 2003 hasta 2010, y todavía goza de bastante popularidad entre la población. El antiguo presidente ha sido un ferviente partidario de Dilma, y su influencia fue decisiva en las pasadas elecciones presidenciales.


El escándalo de corrupción y Petrobras


La ofensiva de la oposición

Los medios de comunicación han desempañado un rol crucial para desprestigiar el Gobierno de la Presidenta, han hecho todo lo posible por retratar al partido de gobierno, PT, como un partido burocrático y corrupto que ha gestionado la empresa estatal de forma ineficiente.

Tal y como explica Lincoln Secco, historiador y experto sobre el PT de la Universidad de Sao Paulo, los medios de comunicación juegan un papel fundamental en la situación actual al señalar únicamente al PT y no necesariamente a los aliados de derecha del gobierno.

“Los escándalos relacionados con el PT se muestran diariamente por televisión. Pero casi no se muestra ninguna crítica hacia la gestión del PMDNB (Partido de Movimiento Democrático Brasileño) en Sao Paulo”, afirma Secco.

Las denuncias contra la corrupción tienen un fondo político que se intenta esconder, manifestó recientemente el periodista brasileño Beto Almeida en entrevista especial para teleSUR.


La grandeza y energía de la democracia

“Quiero decir que mi Gobierno está escuchando esas voces que llaman al cambio. Mi Gobierno está empeñado y comprometido con las transformaciones sociales, que comienzan con llevar a 40 millones de personas a la clase media, con terminar con la miseria”, palabras emitidas por la mandataria brasilera Dilma Rousseff tras las primeras protestas llevadas a cabo en su contra en el 2013.

Para la jefa de Estado, las más de 200 mil personas que salieron a las calles el lunes de 17 de junio de 2013 dieron un mensaje claro al conjunto de la sociedad y a los gobernantes por una mayor participación ciudadana y una mejora en áreas como educación, salud y transporte público.

En 2013 múltiples protestas organizadas por la oposición brasileña en contra del gasto económico que representaba el Mundial de Fútbol de 2014 tenían como objetivo desprestigiar la labor del Gobierno, Rousseff asumió las críticas y frente a las protestas intensificó el trabajo.

"La grandeza de las manifestaciones comprueban la energía de nuestra democracia, la fuerza de la voz de la calle y el civismo de nuestra población”, demostrando su convicción democrática y respeto a sus adversarios.


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