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Miguel Angel Ferrer
Miguel Angel Ferrer

Economista y profesor de Economía Política. Fundador y director del Centro de Estudios de Economía y Política. Es columnista del diario El Sol de México, del catorcenario Siminforma, del diario Rumbo de México, entre otros medios. Analista político en distintos programas de radio.

76 Notas publicadas

Notas recientes

Indudablemente la dirigencia sandinista cometió un grave error al decretar una reducción del cinco por ciento en las pensiones de los jubilados. Y aunque la impopular medida fue casi de inmediato derogada, Estados Unidos y la antigua derecha somocista y chamorrista, enemigos históricos del sandinismo, aprovecharon el yerro para desatar la violencia y demandar la abdicación del gobierno sandinista. 

A dos semanas de las elecciones presidenciales, todos los indicios públicos disponibles auguran el triunfo de Andrés Manuel López Obrador. Y también van en ese sentido algunos indicios de carácter privado: muchos connotados pripanistas muestran un aire de resignación ante ese hecho que consideran inevitable. Algunos de éstos incluso señalan que en Los Pinos priva notoriamente esa misma atmósfera de resignación.
En su declarado afán por derrocar al gobierno venezolano, Estados Unidos  ha probado todo: guerra económica, propaganda negra, descalificaciones, llamados expresos al golpe de Estado, fomento y financiamiento de la subversión interna e intentos de aislamiento internacional. 
Para torcer la voluntad popular el establishment tiene todos los instrumentos: la autoridad electoral, el presupuesto público, el sistema de tribunales, tanto los electorales como todos los demás, cual lo estamos observando en el caso de Nestora Salgado. Y tiene igualmente a su disposición a las fuerzas represivas: policías, ejército y bandas paramilitares. 
¿Cuál puede ser el interés del pueblo mexicano en derrocar al presidente Nicolás Maduro y destruir al chavismo?
Ahora mismo, como hace diecinueve años, el mayor peligro para la revolución bolivariana sigue siendo Estados Unidos. Y hoy, como hace casi dos decenios, fracasados todos los intentos por derrocar al chavismo desde dentro, ese mayor peligro toma forma en la idea y el propósito de una intervención militar extranjera.
Frente a la nueva situación en la península coreana, los feroces, interesados e irracionales críticos del programa nuclear de Corea del Norte, al que calificaban como un peligro para la paz, tal vez ahora entiendan que el asunto era exactamente al contrario. Que ese programa nuclear ha sido la llave para construir la paz.
Desde tiempos inmemoriables la conquista y colonización de un pueblo ha implicado la ocupación militar del territorio en el que tal pueblo se encuentra asentado. Si no se da esa ocupación por la vía de las armas no puede hablarse de conquista. De modo que entre conquista y ocupación existe una sinonimia plena.
Después de la arrolladora reconquista por el ejército de Bashar al Assad de los territorios sirios ocupados por las topas irregulares al servicio de los aparatos de inteligencia de Estados Unidos ha quedado claro que finalmente fracasó el proyecto imperialista que pretendía un cambio de régimen en Siria.
El discurso antiinmigrantes, la militarización de la frontera México-Estados Unidos, la existencia en ésta del muro ya existente y el propósito de su total ampliación, las redadas de indocumentados, las deportaciones de éstos y zozobra permanente en que viven los trabajadores sin papeles indudablemente tienen efectos disuasivos en el fenómeno migratorio.