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Miguel Angel Ferrer
Miguel Angel Ferrer

Economista y profesor de Economía Política. Fundador y director del Centro de Estudios de Economía y Política. Es columnista del diario El Sol de México, del catorcenario Siminforma, del diario Rumbo de México, entre otros medios. Analista político en distintos programas de radio.

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Notas recientes

Cada día que pasa es mayor la proporción de ancianos en México. Según algunos criterios sociodemográficos, son ancianos las personas mayores de 60 años. Pero otros criterios, como la edad internacional de jubilación ubican la ancianidad a partir de los 65 años. 

Hace ya mucho tiempo que el gerifalte de la Consar (Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro) anda trabajando arduamente para cumplir el mandato de sus amos de Washington de aumentar al menos al doble las aportaciones (forzosas) de los trabajadores para un ilusorio fondo de retiro. De modo que, en palabras de ese privilegiado burócrata, el porcentaje del salario del trabajador pasaría del actual 6.5 por ciento al 13 o al 15 por ciento.

Por boca del secretario de Relaciones Exteriores, el gobierno mexicano declaró tajantemente y del modo más categórico posible que éste no reconocería de ningún modo y bajo ninguna circunstancia la independencia de Cataluña, en claro abandono de los principios de no intervención y de libre autodeterminación de los pueblos, pilares durante décadas de la política exterior mexicana.

Aunque oficialmente Puerto Rico es un “Estado Libre Asociado” a Estados Unidos, lo cierto es que la pequeña isla caribeña es una colonia estadounidense. Puerto Rico fue una colonia española durante 400 años. Y se convirtió en colonia estadounidense en 1898 tras la derrota del ejército de ocupación hispano por cuenta de la fuerzas armadas de EU. La ocupación militar española fue sustituida por la ocupación militar estadounidense. De modo que desde la llegada de Cristóbal Colón a tierras americanas en 1492 hasta la fecha Puerto Rico no ha dejado de ser colonia. Más de 400 años de ser colonia española y más de 100 de ser dominio de EU.

Para todos los efectos jurídicos, políticos, sociales y diplomáticos, Cataluña es ya, desde el 10 de octubre de 2017, una república independiente, aunque esta independencia no quiera ser reconocida por el poder colonial, el Reino de España, que ha tenido aherrojados a los catalanes durante los últimos 300 años. 

Ese engendro al que algunos llaman la justicia española acaba de ordenar el encarcelamiento de ocho miembros del gobierno catalán. El mismo equipo gubernamental que fue cesado por el régimen colonial de Madrid. A las acusaciones absurdas, febriles e increíbles de rebelión, sedición, malversación de fondos públicos y cohecho, la justicia colonial pudo agregar algunas cuantas más: infidelidad conyugal, proxenetismo, ejercicio de la prostitución, venta de drogas al menudeo, abusar sexualmente de la trabajadora (o trabajador) doméstica, sodomía, fumar mariguana en público, embriaguez consuetudinaria y orinar en la vía pública.

El próximo miércoles 1 de noviembre la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) someterá a votación de los 193 países miembros del organismo un proyecto de resolución demandando el inmediato levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero que sobre la República de Cuba mantiene desde hace varias décadas el gobierno de Estados Unidos.

El intercambio de mercancías o comercio puede ser imprescindible para la vida, pero no genera riqueza ni la incrementa.

No es fácil encontrar una explicación racional a la fiera determinación del gobierno de Mariano Rajoy de impedir a toda costa la realización del referéndum que permitiría conocer cuál es la opinión de los catalanes sobre su permanencia o salida del Reino de España. ¿No es acaso un derecho humano fundamental decidir de manera libre sobre el presente y el futuro propios?

De los supuestos ataques acústicos mediante ondas ultrasónicas contra personal de la embajada de Estados Unidos en La Habana, Washington no ha podido ofrecer la menor evidencia. Ni siquiera algún indicio, por frágil que fuese, de esas acciones y de sus ignotos autores. Sólo decires sin sustento. Incluso nadie, ni la Casa Blanca ni las muchas agencias de espionaje a su servicio, se han atrevido a acusar a Cuba de esos improbables actos.