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Ilka Oliva Corado
Ilka Oliva Corado

Escritora y poetisa. Ilka Oliva Corado nació en Comapa, Jutiapa, Guatemala, el 8 de agosto de 1979. Se graduó de maestra de Educación Física para luego dedicarse al arbitraje profesional de fútbol. Hizo estudios de psicología en la Universidad de San Carlos de Guatemala, carrera interrumpida por su decisión de emigrar a Estados Unidos en 2003, travesía que realizó como indocumentada cruzando el desierto de Sonora en el estado de Arizona. Es autora de cuatro libros.

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Notas recientes
Cristina es una perseguida política y esperaban que saliera corriendo del país o estuviera escondida, muerta en vida. No le perdonan que esté del lado del pueblo y no de los estafadores, no le perdonan las agallas, la entereza, la palabra y la necedad. No le perdonan que sea mujer. No le perdonan y no le perdonarán nunca que haya dignificado a los descamisados de Evita.
Muchos creen que el fútbol trata solamente de patear un balón y un montón de imbéciles corriendo tras él. El fútbol es universidad de la vida, nos prepara para todo, en todos los ámbitos de la misma. Nos crea una disciplina, nos enseña respeto, el juego limpio, la importancia de la entrega, de la lealtad, sensibilidad  y saca a la luz nuestro carácter que se va moldeando dentro y fuera de la cancha. 
Escribir en la desnudez, en la culpa, en el desasosiego, en el descampado, en la calidez, en la paranoia, escribir en la insatisfacción, en el
Ilka Oliva es una escritora guatemalteca que vive en Estados Unidos desde hace casi 15 años. Migró de manera irregular a Estados Unidos, tras una decepción profesional. Los desafíos que ha enfrentado no le han impedido sobresalir en la escritura. Actualmente ha publicado 12 libros que han sido traducidos a varios idiomas.
El paria olvidado camina de frente, a veces deambula en la ensoñación, que un día la angustia se largue y lo deje, que un día el hambre se vuelva raudal, la alegría de la lluvia cayendo en el cerro y la de los niños saltando jugando a soñar.

Todos lo sabemos, Guatemala necesita urgente una revolución. Pero en lo que se averigua nos vamos a silbar a la loma. Que entre pancartas, gritos, batucadas y chinchiletes, entre lloraderas escuchando el himno nacional, y en trance de fervor patrio, la consigna parece ser ponerle curitas al sistema podrido que tiene colapsado al país. Curitas como si aquello se tratara de un raspón de rodilla en tarde de chamusca o técnicas al paredón. El sistema no cambiará con la renuncia de Jimmy Morales ni con la de los diputados, eso  posiblemente ya se está trabajando bajo de agua, y si  ni nos mosqueamos nos van a majear de nuevo con otro gabinete de corruptos.

Las manifestaciones del 15 de septiembre  que se dieron en todo el país, ojalá sean  la lumbre que encienda a los guatemaltecos en patrio ardimiento. En una hoguera de dignidad  que con la fuerza de la Memoria Histórica se convierta en Revolución.
Guatemala necesita una revolución, cortar de raíz con la impunidad, con la corrupción, con el tuétano de la miseria en el país.
Hay que explicarle con manzanas al señor Cabrera, que la migración de guatemaltecos hacia Estados Unidos es forzada, son obligados a abandonar su lugar origen, y a dejarlo todo para salvar sus vidas, para buscar techo y comida en otras tierras, porque el gobierno de Guatemala es un Estado fallido, corrupto y un saqueador que se ha olvidado de sus funciones básicas.
DACA y DAPA nunca debieron ser aceptados, la lucha era por la Reforma Migratoria, era eso o nada. Y ellos aceptaron DACA como salvavidas para ellos, y no les importó dejar fuera a los jornaleros y trabajadores del campo.