Proyecto Júpiter: el plan millonario para manipular las elecciones de Colombia
El hombre que llevó a Álvaro Uribe al poder en 2002 dirige hoy una operación con cerca de 1,7 millones de dólares para torcer el resultado de las elecciones presidenciales del 31 de mayo. El entramado obliga a miles de trabajadores colombianos a asistir a charlas de adoctrinamiento en sus propias empresas para estimular el odio contra el candidato progresista Iván Cepeda.
«Júpiter», el proyecto del estratega de Álvaro Uribe para manipular las elecciones presidenciales. Foto: EFE
21 de abril de 2026 Hora: 12:25
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Colombia elige presidente el 31 de mayo de 2026. Si ningún candidato supera el 50% de los votos, la definición llega el 21 de junio. Mientras la campaña transcurre a la vista, otra operación avanza en las sombras con financiamiento millonario, alcance nacional y el propósito declarado de moldear el voto de los colombianos antes de que lleguen a las urnas. La dirige Jaime Bermúdez Merizalde, excanciller del expresidente Álvaro Uribe Vélez y el arquitecto comunicacional que lo llevó al poder por primera vez en 2002. La operación se llama Proyecto Júpiter.
Una investigación de Señal Investigativa —alianza entre Señal Colombia y la revista Raya— accedió a documentos, videos y audios de reuniones privadas donde Bermúdez detalla el plan. La estrategia opera en dos frentes. En el primero, talleres de adoctrinamiento dictados a trabajadores de grandes empresas. En el segundo, producción masiva de contenido de desinformación en redes sociales para moldear la opinión pública, y es donde aparece relacionado el medio digital La Silla Vacía. El dinero reunido hasta el pasado 3 de marzo superaba los 7.000 millones de pesos colombianos —cerca de 1,7 millones de dólares.
El escenario electoral y la amenaza contra Cepeda
Para leer el Proyecto Júpiter hay que saber quién es quién en esta elección. El presidente en ejercicio, Gustavo Petro, es el primer mandatario progresista en la historia de Colombia. Su gobierno termina en agosto y el candidato que busca continuar ese proyecto es Iván Cepeda Castro, senador y figura del Pacto Histórico.

Las encuestas más recientes lo ubican como favorito. Un sondeo de Celag Data realizado en marzo de 2026 y publicado el 7 de abril lo coloca en primer lugar con el 44,3% de intención de voto, seguido de Paloma Valencia con el 25,7% y Abelardo de la Espriella con el 19,6%.
Esos números incomodan al uribismo. El 17 de abril, el ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, confirmó que un organismo de inteligencia del Estado suministró a Estados Unidos información sobre un posible atentado contra Cepeda. Esa misma noche, el gobierno convocó una sesión extraordinaria de la Junta de Inteligencia Conjunta y ordenó todas las capacidades del Estado para proteger al candidato.
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La amenaza de muerte contra el líder progresista y la operación de desinformación que lo ataca de forma coordinada no ocurren por separado. Comparten el mismo clima político que el Proyecto Júpiter lleva meses fabricando.
Del otro lado del espectro se agrupa la derecha colombiana, con dos candidatos que responden al mismo patrón. Paloma Valencia representa al partido de Uribe, el Centro Democrático, y Abelardo de la Espriella es igualmente cercano por ideología al expresidente. La apuesta del Proyecto Júpiter consiste en atacar a ambos adversarios —Cepeda y De la Espriella— para presentar a Valencia como una opción de centro moderado. La maniobra, tan burda como eficaz, busca posicionar como centro a una candidata de extrema derecha, aprovechando que su competidor en ese espacio es percibido como aún más radical.
La maquinaria de desinformación ya dejó evidencia casi en tiempo real.

Unos supuestos datos del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) circularon en redes en una versión manipulada que intercambiaba las posiciones de Cepeda y De la Espriella, poniendo a este último en primer lugar. El montaje fue difundido por más de 4.000 usuarios antes de ser verificado como falso. Quien lidera las encuestas pasó, en esa imagen adulterada, a ocupar el tercer puesto.
El entramado del Proyecto Júpiter
Cinco días antes de las elecciones legislativas del 8 de marzo de 2026, Bermúdez presentó el Proyecto Júpiter ante empresarios de la Cámara Colombiana de la Infraestructura en Cali. La convocatoria prometía una charla sobre empresa, emprendimiento y democracia. Las diapositivas que expuso ese día revelan otra cosa.
Era una estrategia en dos fases para elevar la indignación frente al gobierno de Petro e identificar a los responsables, con tres emociones objetivo escritas en esas mismas láminas: miedo, indignación e incertidumbre. Una condición cruzaba toda la arquitectura del plan. Las empresas participantes no serían identificadas públicamente. «No se darán los nombres de ninguna empresa», dice textualmente una de las diapositivas.
Video producido por Señal Colombia y Revista Raya donde se expone la trama del Proyecto Júpiter: el plan secreto que podría afectar las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo.
El componente más grave son los talleres que Bermúdez llama democráticos pero que son, en la práctica, sesiones de adoctrinamiento político en horario laboral. Solo en febrero de 2026, el plan dictó 31 talleres en 13 empresas del Valle del Cauca. Entre las compañías participantes figuran Postobón —la mayor empresa de bebidas del país—, los ingenios azucareros Incauca e Ingenio Providencia y la Familia Carvajal, uno de los grupos empresariales más grandes de Colombia, todos propiedad de millonarios de la derecha colombiana.
Los talleres estaban diseñados para operarios y empleados de rango medio, los trabajadores de base. Hasta el 3 de marzo, el proyecto había formado a más de 40.000 trabajadores. Las actividades se extenderían hasta el cierre del proceso electoral.
Bermúdez reconoció en entrevista con el programa Señal Investigativa (una alianza entre Señal Colombia y la Revista RAYA) que La Silla Vacía hacía parte de su Proyecto Júpiter.
Trabajadores de esas empresas han denunciado las prácticas ante el Ministerio de Trabajo, cuyo titular, Antonio Sanguino, confirmó a Señal Investigativa que la cartera recibe denuncias crecientes sobre convocatorias en horario laboral con contenidos que condicionan la participación política. El artículo 49 del Código Sustantivo del Trabajo colombiano prohíbe a los empleadores presionar a sus trabajadores en el ejercicio de su libertad política. Sanguino fue taxativo al anunciar que el Ministerio abrirá investigaciones administrativas, compulsará copias a la autoridad electoral y a la Fiscalía por el delito de constreñimiento electoral, una práctica que se amplifica después hacia las redes sociales a través de las llamadas «bodegas uribistas» y medios de comunicación aliados.
Hasta el 3 de marzo de 2026, el Proyecto Júpiter había alcanzado a más de 17 millones de colombianos en los 32 departamentos del país con 1.730 piezas de contenido. Semanalmente produce al menos 40 nuevas, distribuidas por TikTok, todas las plataformas de Meta y una red de influencers. Los contenidos atacan a Cepeda y a De la Espriella para abrir el camino electoral de Valencia. Algunas empresas donde se dictaron los talleres reproducen ese mismo material en sus cuentas corporativas, como quedó documentado con un video de la campaña «Está en nuestras manos» publicado en las redes oficiales de Postobón.
El Ministerio de Trabajo de Colombia activará un plan de inspección y control ante denuncias de constreñimiento electoral en empresas del país, buscando garantizar el voto libre de los trabajadores en las elecciones presidenciales.
El monitoreo psicológico de redes sociales lo ejecuta la firma Baos y Orosco, cuyos antecedentes incluyen la creación de perfiles falsos para atacar al hoy presidente Petro cuando era senador. La producción de contenidos recae en Trending Lab y el canal digital Economía para la People. El alcance territorial se apoya en fundaciones regionales con presencia en las tres principales ciudades del país. Bermúdez construyó una infraestructura de propaganda política que opera con la apariencia de iniciativa cívica.
Un modelo con fallo judicial
La estrategia tiene un precedente directo. En 2016, Uribe lideró la campaña por el rechazo al acuerdo de paz con las FARC que el entonces presidente Juan Manuel Santos negoció tras años de negociación. El gerente de esa campaña admitió después que la estrategia se basó en movilizar a los votantes desde la rabia. El No ganó por un margen estrecho.
El Consejo de Estado estableció en un fallo que esa campaña propició un clima de manipulación, desinformación y distorsión de la realidad, con mentiras sistemáticas que anularon la libertad del electorado para decidir con autonomía. Lo que el Proyecto Júpiter despliega hoy es la misma arquitectura, con más dinero, más alcance y herramientas digitales de mayor poder de penetración.
Autor: teleSUR: drb
Fuente: Señal Colombia - Revista Raya - Celag -




