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Tragedia griega: Los “derechos” de los acreedores prevalecen sobre los Derechos Humanos.

| Foto: Archivo

Publicado 30 julio 2015

Grecia es una línea de batalla clave en la lucha contra el neoliberalismo. En la batalla entre los Derechos Humanos y las finanzas internacionales, los Derechos Humanos salen perdiendo.

La reciente tragedia griega ha revelado mucho sobre la naturaleza antidemocrática de Bruselas, y el triunfo de la ideología de la austeridad sobre la sabiduría de la economía. También se dio a conocer con claridad las debilidades sistémicas en el marco de los Derechos Humanos, particularmente cuando se enfrentan a poderosos acreedores.

En el juego de los Derechos Humanos contra el capital financiero internacional, el capital va a ganar - y los Estados, cuyo trabajo es proteger nuestras libertades, han creado marcos legales para que así sea.

Tortura (waterboarding) Fiscal. Así es como el anterior Ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, describió la imposición de las políticas europeas y el Fondo Monetario Internacional al país. La austeridad equivale a que te sujeten la cabeza bajo el agua, y que la saquen violentamente, justo cuando sientes que te quedas sin aire, cuando te estas ahogando.

Entre el 2003 y el 2006 en las prisiones secretas de Polonia, y potencialmente en Lituania y Rumania, detenidos como Bin Attash eran atados con correas por miembros de la CIA, sus rostros eran cubiertos con trapos, y vertían agua sobre la nariz y la boca para crear esa sensación aterradora de ahogamiento. Abogados y psicólogos del Gobierno de Estados Unidos trabajaron duramente, escribiendo memos y asegurando que esto no constituía tortura.

Su semántica no engañó a nadie. Cuando la información sobre la CIA, las detenciones secretas y los programas de tortura se filtraron al público, los funcionarios europeos se pronunciaron en contra de estas técnicas de tortura. A partir del 2006, el Consejo de Europa y el Parlamento Europeo emprendieron investigaciones, escribieron informes, y emitieron resoluciones que pedían a los Estados europeos cómplices, garantizar la rendición de cuentas por violaciones al Derecho Humano básico de no ser torturado.

Sin embargo, cuando el Experto Independiente de las Naciones Unidas sobre la deuda externa y los Derechos Humanos, Juan Pablo Bohoslavsky, hizo un llamamiento a las instituciones europeas y al FMI a cuestionar las políticas de austeridad que "no habían trabajado" en Grecia y, en cambio, provocaron una recesión, se encontró casi solo contra el mar de voces que pedían la cabeza de Grecia y el continuo sufrimiento del pueblo griego - por cuotas que ya había pagado con creces.

Paul Krugman, Joseph Stiglitz, Paul Mason, y otros economistas de renombre levantaron la voz contra la locura de continuar las medidas de austeridad en Grecia. La deuda de Grecia es insostenible, y los ciudadanos vulnerables están siendo obligados a pagar niveles desmesurados de interés a los millonarios bancos franceses y alemanes. Los salarios reales se han reducido. Los ingenieros que ganaban 1.500 euros mensuales en el 2007, ahora tienen que sobrevivir con 500 euros, y cumplir el mismo trabajo.

El Experto Independiente hizo un llamado a las instituciones europeas y al FMI para pedirles que cualquier acuerdo nuevo proteja el "derecho a la salud, la alimentación y la seguridad social", a la luz de una "crisis humanitaria" en Grecia, “por la escasez de medicinas y alimentos".

Sin embargo, la idea de que las políticas de austeridad puedan violar los derechos económicos, sociales y culturales fue en gran parte ignorada por los medios de comunicación y desde luego no fue considerada por la Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo.

En esta ocasión, Bruselas fue más allá. No sólo fuimos testigos de la ambivalencia habitual a los derechos económicos, sociales y culturales. Instituciones europeas también negaron su colaboración con el pueblo griego y su derecho fundamental a la participación política.

Los expertos independientes de la ONU sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo, Alfred de Zayas, y sobre los derechos humanos y solidaridad internacional, Virginia Dandan, elogiaron el referéndum griego, que se manifestó con un amplio "No" a la austeridad, como una "expresión elocuente de la libre determinación del pueblo griego", y subrayaron que hay "mucho más en juego" que las obligaciones de pago de la deuda.

El resultado fue ignorado en Bruselas, y el actual gobierno griego fue forzado a pagar, por instituir el referéndum, con medidas de castigo, incluyendo el verse obligados a vender más de 50 mil millones de euros de activos griegos nacionales.

La debilidad de los Derechos Humanos contra los creadores de normas financieras internacionales se reveló de nuevo. Mientras que a las violaciones de Derechos civiles y políticos a menudo se les da tiempo de televisión (a menos que sus resultados sean incómodos referendos), los Derechos económicos, sociales y culturales son casi siempre ignorados. Sin ningún tipo de mecanismos eficaces de aplicación, todos los Derechos Humanos proporcionan una bonita retórica, pero poco apoyo para aquellos que buscan un nivel de vida adecuado.

Los países se unen rápidamente para crear tratados internacionales para el comercio – con problemáticos pero poderosos órganos de solución de controversias que debilitan el poder de los Estados para proteger nuestros Derechos Humanos y el medio ambiente donde beneficios empresariales se vean amenazados. Al mismo tiempo, los Estados sistemáticamente dejan de someterse a mecanismos obligatorios para el disfrute de los Derechos Humanos, protección laboral, y protección del medio ambiente.

Esto es deliberado, y se siente en Grecia, cuando su economía es llevada al borde de nuevamente ahogarse.


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