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¿Terrorismo cristiano?

| Foto: Reuters

Publicado 23 julio 2014
IS, conocido previamente como ISIS o “el Estado Islámico de Irak y Siria/el Levante”, está en disputa con el mando de Al Qaeda y ha desafiado la autoridad del dirigente actual de la organización, Ayman al-Zawahiri, quien en febrero expulsó a IS/ISIS del grupo.

El alarmante alzamiento del grupo que se dice llamar “el Estado Islámico”, el cual tomó control de una considerable parte del oeste de Irak a finales de junio, ha puesto el tema de la violencia al estilo de Al Qaeda de nuevo en el centro de la preocupación mundial.

IS, conocido previamente como ISIS o “el Estado Islámico de Irak y Siria/el Levante”, está en disputa con el mando de Al Qaeda y ha desafiado la autoridad del dirigente actual de la organización, Ayman al-Zawahiri, quien en febrero expulsó a IS/ISIS del grupo.

Al tiempo que declaró un imperio Islámico o “califato” el 30 de junio pasado, el jefe de IS, Abu Bakr al-Baghdadi, se proclamó el líder supremo del califato o dirigente de todos los musulmanes alrededor del mundo.

Los conflictos internos entre IS y al Qaeda (en particular con el afiliado de al Qaeda en Siria, el frente al Nusra), la confrontación entre IS y otros grupos insurgentes sunníes dentro de “su territorio”, y el reto que significa para los gobiernos musulmanes de Siria e Irak en su totalidad, tiende a contravenir la tesis del “choque de civilizaciones” que propuso Samuel P. Huntington hace más de 20 años.

Huntington, quien murió en 2008, predijo en su ensayo de Asuntos Externos que los “principales conflictos de política global ocurrirán entre naciones y grupos de diferentes civilizaciones”, y que “Las líneas erráticas entre las civilizaciones serán las batallas del futuro.” Huntington definió a la civilización como “el más amplio nivel de identificación” con el cual una persona se “reconoce intensamente”. A partir de esto establece ocho civilizaciones principales: la islámica, la occidental, la confuciana, la japonesa, hindú, eslávica-ortododoxa, latinoamericana y africana.

Dejando a un lado la incoherencia de estos conceptos, cabe notar que Huntington divide a la “civilización cristiana” en dos componentes: Occidental y eslávica-ortodoxa. Mientras el profesor de Harvard reconoce la misma división dentro del cristianismo, no reconoció la división o complejidad dentro de lo que él llamó “islam”, “confucionismo” (posteriormente civilización “Sínica” o china) o “hinduismo”. Huntington se refirió al islam como un territorio único – uno con “fronteras sangrientas”.

(Podemos notar que Huntington no compartió la alarma extendida a principios de los años noventa ante la posibilidad de un conflicto violento entre Rusia y Ucrania, particularmente sobre Crimea: “Si la civilización es lo que cuenta, sin embargo, la factibilidad de la violencia entre ucranianos y rusos debe ser mínima”, porque ambas son naciones eslávicas-ortodoxas).

Actitudes públicas

Este tipo de reduccionismo, homogeneización y pensamiento monolítico es la esencia del prejuicio. En Occidente, el amplio y extendido temor y odio a los musulmanes como grupo, y del islam como religión, es denominado islamofobia.

En 2007, una encuesta del Financial Times reveló que más de una quinta parte de los entrevistados en los países que se incluyeron en el estudio, reconoció que ve la presencia de musulmanes en su país como una “amenaza a la seguridad nacional” (Francia, 20%; Estados Unidos, 21%; España, 23%; Alemania, 28%; Italia, 30%, y Gran Bretaña, 38%). La encuesta reveló, además, que los británicos sospechan más de los musulmanes que otros europeos o que la gente en Estados Unidos. Sólo 59% de los británicos pensó que era posible ser musulmán y un ciudadano del país al mismo tiempo.

Durante los últimos siete años, británicos no musulmanes se han vuelto más flexibles al aceptar a la población musulmana, de acuerdo a la encuesta Pew Global de 2014. La encuesta, sin embargo, todavía encontró que 26% de los británicos tenía una percepción “desfavorable” de los musulmanes en Gran Bretaña. Las actitudes eran un poco más rígidas en Francia, donde el 27% era desfavorable, y eran aún más en Alemania (33% en contra); España (46%), e Italia (63%).

Al otro lado del Atlántico, una encuesta del Instituto Brookings y del Instituto de Investigación de Religión Pública en septiembre del 2011, halló que la mitad de los encuestados en Estados Unidos (47%) creían que los valores del islam estaban en conflicto con los “valores norteamericanos”. 41% estaba incómodo con el hecho de tener a un maestro musulmán en su escuela primaria.

Debo enfatizar que éstas son actitudes que se expresan hacia los musulmanes en general, y no en contra de grupos fundamentalistas o hacia musulmanes que están comprometidos con la violencia anti-Occidente.

Cristianismo

Encontramos islamofobia en los medios masivos al igual que en las actitudes populares. Por ejemplo, cuando se aborda el tema de la violencia basada en la fe. Es común (en medios académicos al igual que en los medios de comunicación) que se describan a grupos tales como al Qaeda o el estado islámico como “islamistas”. Este término es con frecuencia elegido por grupos comprometidos con el establecimiento de sistemas brutales y represivos basados en lecturas rígidas del Qur'an o Corán y/o en el uso de la violencia para lograr sus fines. La implicación es que el islam es inherentemente brutal, represivo y violento, y que los “islámicos” están comprometidos con una forma pura o “extrema” del islam.

En contraste, alguien que está comprometido al establecimiento del sistema legal brutal y represivo descrito en partes de la Biblia Hebrea/Viejo Testamento, o quien está comprometido al uso de la violencia para ver dichas leyes puestas en vigor, nunca es descrito como un “judaísta” o “cristianista”.

En África central, el Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por su sigla en inglés) ha estado luchando por más de 20 años para imponer las leyes del Viejo Testamento sobre los que se oponen. Hace nueve años, un pequeño experimento de laboratorio sobre la cobertura de medios sobre temas de violencia política basado en la fe fue conducido por el Observer, uno de los periódicos más liberales de Gran Bretaña. Los dos artículos breves siguientes aparecieron en la página 21 de la edición del 25 de septiembre de 2005, al igual que los presentamos a continuación: uno arriba del otro, y también fueron publicados en su versión en línea.

Rebeldes del Ejército de Resistencia del Señor asesinados en sangriento enfrentamiento

Tropas de Uganda mataron a 15 rebeldes del Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por su sigla en inglés) en un enfrentamiento armado en la remota región sureña de Sudan, informó el Ejército. Durante 19 años, el LRA, similar a grupos de culto, ha aterrorizado comunidades aisladas en ambos lados de la frontera, desencadenando el desplazamiento de 1.6 millones de personas, solamente en el norte de Uganda, provocando una de las crisis humanitarias más graves en el mundo.

Rebeldes argelinos matan a 10 personas

Militantes islamistas vinculados con al Qaeda han matado a 10 personas, incluyendo siete soldados, en varias emboscadas en Argelia, informaron ayer medios impresos. Los ataques se producen a una semana del referendo nacional para una amnistía parcial para los rebeldes que luchan por un estado islámico purista.

Asumiendo que estos reportes son precisos, ¿por qué los militantes argelinos son “islamistas”, pero los rebeldes del LRA no son descritos como “cristianistas”? ¿Por qué los militantes argelinos son descritos como luchadores a favor del “islam purista”, mientras que los del LRA no son descritos como luchadores a favor del “cristianismo purista”? ¿Por qué están las dos referencias al islam (al igual que una a al Qaeda) en relación a los militantes argelinos, pero no hay referencia en absoluto al cristianismo en relación al LRA? ¿Por qué los del LRA son descritos como un grupo “similar a un culto”, distanciándolos del cristianismo? (¿Está el grupo militante libre de características de “tipo culto”?)

Estos breves reportes encapsulan, en aproximadamente 100 palabras, las venenosas suposiciones de la cobertura informativa sesgada, y ahonda el temor y el odio público hacia el islam.

Textos sagrados

En una entrevista en 2006, Joseph Kony se involucró en este intercambio:

Al ser cuestionado por qué luchaba, él contestó: “Queremos que la gente de Uganda sea libre. Estamos luchando a favor de la democracia. Queremos que nuestro líder sea electo – pero no un movimiento parecido al de Museveni”.

¿También está luchando a favor de los Diez Mandamientos? “Sí, estamos peleando por los Diez Mandamientos”, respondió. ¿Es malo? No es en contra de los derechos humanos. Y ese mandamiento no fue dado por Joseph [Kony]. No fue dado por el LRA. No, ese mandamiento fue dado por Dios”.

Observemos lo que los cristianos llaman el Viejo Testamento.

“Moisés vio a la gente fuera de control, ya que Aarón les había permitido perder el control, lo cual resultó en debilidad ante sus enemigos. Y Moisés se paró en la entrada del campo y dijo que “Quien esté con el Señor, venga a mí”. Y todos los del Leví se reunieron a su alrededor. Él les dijo que “esto esto es lo que el Señor, el Dios de Israel, dice: 'Cada hombre porte su espada en la cintura; recorran de un lado a otro el campo de entrada a entrada, y cada uno de ustedes mate a su hermano, su amigo y su vecino'”. Los levitas hicieron lo que Moisés les ordenó y unos tres mil hombres cayeron muertos ese día entre la gente. Después, Moisés dijo: “Hoy ustedes se han dedicado al Señor, ya que cada uno de ustedes se fue en contra de su hijo y de su hermano. Entonces, se han bendecido ustedes el día de hoy”. (Éxodo 32:25:29)

Una respuesta a este tipo de comportamiento, y a la justificación “cristiana” de Kony, podría ser la de dividir al Viejo Testamento muy claramente del Nuevo, y de enfocarse en la palabra de Jesús y sus apóstoles como el verdadero corazón del cristianismo, divorciado de las masacres de la historia temprana del judaísmo. Desafortunadamente, esto iría en contra de las declaraciones bastante explícitas de Jesús mismo:

“No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla. Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aún de los más pequeños, y así lo enseñe a otros, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos”. (Mateo 5:17-20)

Si adoptamos el literal, no generoso acercamiento a la Biblia Cristiana que la mayoría de los no musulmanes suelen llevar hacia el Corán, esto significa que Jesús adoptó cada aspecto singular de la ley judía como parte de sus propias enseñanzas.

Una particular parte de la tradición dice: “A cualquiera que maldiga a su padre o madre, ciertamente se la dará la muerte. Si ha maldecido a su padre o a su madre, su sangre está en sus propias manos”. (Levítico 20:9). Jesús invocó la ley cuando fue desafiado por los fariseos por sus prácticas dietéticas.

“También les decía: Astutamente violáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.
Porque Moisés dijo: 'Honra a tu padre y a tu madre'; y 'el que hable mal de su padre o madre, que muera'. Pero vosotros decís: 'Si un hombre dice al padre o a la madre: 'Cualquier cosa mía con que pudieras beneficiarte es corbán (es decir, ofrenda a Dios)'"; ya no le dejáis hacer nada en favor de su padre o de su madre; invalidando así la palabra de Dios por vuestra tradición, la cual habéis transmitido, y haceis muchas cosas semejantes a éstas'”. (Marcos 7:9-13)

Una de las peculiaridades del LRA es que utiliza a menores como soldados, quienes frecuentemente son obligados a matar a sus propios parientes antes de ser secuestrados y reclutados en el ejército. Se estima comúnmente que el LRA ha secuestrado a unos 30.000 menores. Puede parecer increíble, pero esta conducta del LRA tiene base en la palabra de Jesús. Hablando con sus apóstoles, y urgiéndoles que tengan confianza en su discurso si es que son enjuiciados por ser cristianos, él predice estas consecuencias de sus sermones inspirados en la divinidad.

“Pero cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué hablaréis; porque a esa hora se os dará lo que habréis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y les causarán la muerte. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo”. (Mateo 10:19-22)

No hay duda de que hay un sinnúmero de formas de interpretar estos y otros pasajes. Esa es la variedad de la creencia. Dentro de cualquier religión, habrá maneras diferentes de absorber los mensajes de los escritos sagrados, y diferentes elementos serán enfatizados o censurados por diferentes comunidades dentro de una misma fe. De alguna manera, se cree que esta pluralidad ha desaparecido dentro del islam. Los que son ajenos creen conocer la “esencia” verdadera de las escrituras y, por consiguiente, de la religión.

¿La conducta del LRA puede ser utilizada para condenar a los cristianos? La respuesta es obvia. ¿Pueden estos pasajes violentos de la Biblia cristiana (tanto del Viejo como del Nuevo Testamento) ser descritos como la 'esencia' de la religión, y ser utilizados para condenar al cristianismo”? De nuevo, la respuesta es obvia. ¿Puede una (probable) interpretación de Kony de la palabra de Jesús ser considerada definitiva? Otra vez, la respuesta es obvia.

El problema es que aún entre los más liberales no musulmanes de Occidente es difícil aplicar al islam los mismos estándares que son aplicados al cristianismo.

Terrorismo cristiano

Es común encontrar referencias al “terrorismo islámico”. Hay un fuerte argumento que es una categoría coherente y útil. Han habido numerosos actos de violencia política que, a los ojos de sus perpetradores, encuentran justificación en (particular en la lectura de las) escrituras islámicas, y cuyo propósito intencionado es extender o defender al islam como una religión, o a los musulmanes como una comunidad.

Lo que resulta problemático en cuanto al término de “terrorismo islámico” no es que existe el concepto o que es utilizado para cubrir un amplio rango de actos de violencia política, sino que exista el aislamiento.

Cuando las fuerzas del LRA de Joseph Kony son discutidas, se les refiere a estas como rebeldes (BBC, 11 de junio de 2014), como “fuerzas antigubernamentales” (Guardian, 12 de enero de 2014), o como una de las “fuerzas armadas más antiguas y violentas de África y como una “organización terrorista” (Washington Post, 29 de abril de 2014). Ninguno de estos artículos mencionó la ideología cristiana de Kony.

El más reciente artículo sobre el LRA en el periódico financiero neoyorquino el Wall Street Journal (fechado 1 de julio de 2014) reportó que al buscar a Kony, las fuerzas de Uganda se habían enfrentado al grupo Seleka. No se mencionó el sistema de creencia de Kony, pero Seleka fue descrito como una “coalición principalmente conformada por rebeldes musulmanes del norte de la República Centroafricana”.

Si cuando se refieren a al Qaeda y al estado islámico como “terroristas islámicos”, por qué los medios de la corriente principal nunca se refieren al LRA de Kony como “terroristas cristianos”.

Cuando el FBI (Buró Federal de Investigaciones estadounidense) arresta a nueve miembros de un grupo (en tres estados), quienes planeaban matar a agentes policiales, llevaban a cabo atrocidades e iniciaban una guerra en contra de Estados Unidos con el fin de “defender a todos aquellos que pertenecen a Cristo y salvar a aquellos que no”, y para “mantener vivo el testimonio de Jesucristo”, son llamados “milicia cristiana apocalíptica”. Las palabras “terrorismo cristiano” no aparecen en el artículo del periódico británico The Guardian sobre la ruptura del grupo en el 2010, pese a que el autor del mismo dejó en claro paralelos explícitos con al Qaeda. El agente del FBI a cargo de las investigaciones describió a los nueve cristianos como un ejemplo de los “marginados grupos radicales y extremistas” que se pueden encontrar en Estados Unidos.

En 2003, el teniente general estadounidense William Boykin describió la “guerra contra el terrorismo” a cristianos evangelistas de Estados Unidos en los siguientes términos: “Nosotros en el ejército de Dios, en la casa de Dios, en el reino de Dios, hemos sido criados por mucho tiempo de esta manera”. Y agregó: “Damas y caballeros, yo les quiero enfatizar que la batalla que libramos es una batalla espiritual... Satanás quiere destruir esta nación, nos quiere destruir como una nación, y nos quiere destruir como un ejército cristiano. En 2009, Boykin dejó todo muy claro durante un discurso en una conferencia “conservadora”: “No hay mayor amenaza en contra de Estados Unidos que el Islam”. En febrero de 2014, el oficial dijo que la petición de Jesús a sus seguidores de intercambiar sus túnicas por sables “NO ERA UNA METÁFORA”, y que Jesús regresaría “como un guerrero con un sable”, y con su ropa empapada con la sangre de sus enemigos (invocando la Revelación 19 del Nuevo Testamento).

Boykin es generalmente descrito como un “guerrero sagrado”.

Si revertimos las referencias del cristianismo y del islamismo, y estas palabras fueran pronunciadas por un líder en una nación musulmana (digamos Pakistán), tengo muy poca duda que la preocupación generalizada sería arremeter en su contra por considerarlo un grupo terrorista islámico alineado con al Qaeda. De alguna manera, es difícil para los principales medios aplicar los mismos estándares a Boykin.

Cuando discutimos actos de violencia política, la cual a ojos de los perpetradores tiene justificación particularmente en la lectura de las escrituras cristianas, y cuyo propósito es defender o extender al cristianismo como una religión, o a los cristianos como una comunidad, la etiqueta apropiada es “terrorismo cristiano”.

Tenemos una elección sencilla al discutir la violencia política basada en la fe: o se deja de usar el término “terrorismo islámico” o se aplica el mismo estándar a otras religiones, y, por lo tanto, se aplican términos como “terrorismo cristiano”. Ese tipo de consistencia es un requisito previo para la construcción de algo a lo que se le pueda llamar “civilización de Occidente”.

Milan Rai es un ateo que fue criado como hindú cultural. El es autor de varios libros por la paz, como Regime Unchanged (2003),War Plan Iraq: Ten Reasons Against War with Iraq (2002), Chomsky's Politics(1995), y mas recientemente, 7/7: The London Bombings, Islam, And the Iraq War(July 2006).


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