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Obama emitió una orden ejecutiva declarando a Venezuela una "amenaza extraordinaria" para los Estados Unidos.

Obama emitió una orden ejecutiva declarando a Venezuela una "amenaza extraordinaria" para los Estados Unidos. | Foto: Reuters

Publicado 6 noviembre 2015

La amenaza de Estados Unidos a la democracia en América Latina se acabaría si sus medios de comunicación no se cerraran a la disidencia real.

David Smilde es profesor de sociología que vive a tiempo parcial en Venezuela y a veces es citado por los medios corporativos. Las citas que ha suministrado contribuyen a una campaña de propaganda notable que la prensa internacional ha estado librando contra el gobierno venezolano por más de una década. A continuación voy a explicar cómo Smilde trató de restar importancia a lo escandalosamente unilateral de la cobertura sobre Venezuela por parte de los medios de comunicación internacionales.

Desde 2001, cuando el difunto Hugo Chávez denunció la invasión estadounidense de Afganistán, Venezuela ha sido implacablemente satanizada. Una parte clave de la campaña de propaganda ha sido describir a los medios de comunicación de Venezuela como cerrados a opiniones contrarias al gobierno. Fuentes relativamente liberales, como Smilde, juegan un papel importante en la campaña. Neoconservadores furiosos nunca están de más.

¿Qué tan exitosa ha sido la campaña de propaganda? Considere que Bernie Sanders llamó hace poco a Hugo Chávez, un "dictador comunista muerto". Sanders puede haber mentido para defenderse de "acusaciones" que era simpatizante del gobierno venezolano. También es posible que Sanders simplemente haya desarrollado una visión increíblemente ignorante, apoyándose en los medios de comunicación de Estados Unidos sobre Venezuela. De cualquier manera, su comentario es sintomático de cuan cerrados son los medios de comunicación de Estados Unidos respecto a disentir de cualquier opinión del gobierno sobre Venezuela. La cobertura en los medios corporativos de idioma Inglés en todo el mundo ha seguido el enfoque de Estados Unidos. Sanders es casi tan liberal como un candidato presidencial "serio" puede serlo en los Estados Unidos - no un político que confiaría en las noticias de Fox News dentro del espectro de medios de comunicación para ser "informado".

En un comunicado publicado en 2010, Amnistía Internacional - otra fuente liberal - hizo la afirmación totalmente descabellada que Globovisión, una emisora ​​privada venezolana, era "la única estación de televisión cuya licencia no había sido revocada en los últimos años debido a su línea editorial". Hasta donde yo sé, Amnistía nunca se retractó de esa falsedad. Como ya lo señalé en otro artículo, el Centro Carter publicó en 2013 datos sobre la cobertura política en la televisión venezolana que demolieron las mentiras de la prensa internacional y prominentes organizaciones no gubernamentales que, como Amnistía Internacional, estuvieron propagando por muchos años.

Eso sí, los investigadores del Centro Carter no denunciaron la campaña de propaganda de los medios de comunicación internacional contra Venezuela, pero sus datos fueron elocuentes. Con excepción de Globovisión (la tercera cadena de televisión privada más grande que estaba contra el Gobierno en ese momento y desde entonces más equilibrada) la cobertura de las grandes cadenas privadas en Venezuela ha demostrado ser equilibrada entre opiniones a favor y en contra del gobierno y - esto es crucial - las grandes cadenas privadas tienen una cuota de audiencia combinada de noticias tres veces más grande que los medios de comunicación estatales. Los puntos de vista anti-gubernamentales expresados regularmente en los canales de televisión venezolanos "equilibrados" no son suaves críticas al gobierno, sino muy vehementes. Además, durante los años de fuerte crecimiento económico y reducción rápida de la pobreza, la oposición recibió un 37 a 44 por ciento de los votos en las elecciones presidenciales, un nivel de apoyo que indica una muy fuerte presencia en los medios. Las mentiras que la prensa internacional ha dicho sobre los medios de comunicación de Venezuela son fácilmente comparables con los embustes propagados sobre las armas de destrucción masiva en Irak.

Pero en una reciente conversación que tuve con Smilde en Twitter, afirmó que "la mayoría" de los medios de comunicación internacionales se desvían del libreto general del gobierno de Estados Unidos sobre Venezuela “algunas veces”. Dijo específicamente que en marzo de este año – después de la resolución ejecutiva de Obama declarando a Venezuela una "amenaza extraordinaria" para los Estados Unidos - hubo ejemplos de disidencia. Le pedí que me diera un ejemplo que él piense demostraba su afirmación. Él respondió: "usted puede hacer su propia tarea". Bueno, hice la tarea que me sugirió el profesor.

Es de suponer que uno de esos ejemplos de disidencia que Smilde tenía en mente era un artículo del New York Times, que lo citó refiriéndose a la orden ejecutiva de Obama, "Las ópticas de esto son realmente horribles... Fue un error estratégico. Creo que el gobierno de Maduro va a conseguir jugar mucho con esto”. Según el artículo, "Mr. Smilde dijo que el mayor daño podría darse con una falta de apoyo a los intentos liderados por los EE.UU de presionar a Venezuela para que se relaje con la oposición".

Si esa clase de débiles críticas fueron citadas para demostrar que los medios de comunicación de Venezuela dieron voz a los críticos del gobierno se reirían de ello - y con razón. Estas sutilezas tácticas no hacen nada para desafiar supuestos (mentiras) claves que dominan la cobertura mediática de los Estados Unidos: que la oposición venezolana es débil, sin voz y oprimidos, y que el Gobierno de Estados Unidos y sectores de la oposición no representan una amenaza a la democracia en Venezuela.

Citando a "funcionarios en Washington", el artículo también dijo que "declarar a Venezuela una amenaza a la seguridad nacional fue en gran medida una formalidad requerida por la ley con el fin de llevar a cabo las sanciones". Lo que nos dice que para la legislación estadounidense una "amenaza extraordinaria" o "emergencia nacional" no necesita tener ninguna base en la realidad. Que puede ser completamente fraudulenta y simplemente necesita ser "declarada". Este punto de vista se transmite sin ninguna objeción, mucho menos ridículo, en el artículo del New York Times. No es difícil imaginar que feroces objeciones serían expresadas si "amenazas extraordinarias" y "emergencia nacional" fueran declaradas - incluso verdaderas - para promulgar políticas a las que las élites corporativas de EE.UU se opusieran fuertemente.

Otro ejemplo revelador de "disidencia" es un editorial del 13 de marzo de la redacción del Pittsburgh Post-Gazette, que decía que "el problema real con las sanciones de Obama, si Estados Unidos realmente quiere expulsar a Maduro, es que ofrecen un salvavidas nacionalista para el asediado común venezolano, en momentos en que su régimen puede estarse hundiendo por su propio peso". El Gobierno Democrático de Venezuela es etiquetado como "régimen", por lo que los editores no rechazan el derecho de Obama a "derrocarlo". Sólo las tácticas de Obama son criticadas. No hace falta decir que el Gobierno de Estados Unidos nunca es descrito como un "régimen", no importa lo terrible de su récord en cuestiones de Derechos Humanos en el país y en el extranjero. Si los medios de comunicación de Estados Unidos fueran tan abiertos a la disidencia real como los de Venezuela, estos supuestos imperiales serían desafiados con regularidad.

Me pregunto si Smilde se vió a sí mismo como audazmente disidente del Gobierno de Estados Unidos cuando le dijo al Washington Post en abril, "creo que esta cumbre [de las Américas] será una prueba real sobre el compromiso de la región con Venezuela. ¿Será que cierran filas y dan prioridad a la solidaridad regional y autonomía a pesar de las deficiencias democráticas de Venezuela?"

Estados Unidos apoyó el golpe de Estado que derrocó a Hugo Chávez durante dos días en el año 2002. Ese golpe fue aplaudido por los editores liberales del New York Times aún con más entusiasmo que la Administración Bush. Las tropas estadounidenses perpetraron directamente un golpe de Estado en Haití en 2004, en contra de su Presidente democráticamente electo. La administración de Obama ayudó a que el golpe de Estado de 2009 en Honduras tenga éxito. Si los Estados Unidos no tuvieran "deficiencias democráticas" graves - entre ellas unos medios de comunicación corporativos que sofocan el debate público - entonces los ciudadanos estadounidenses detendrían a su gobierno que socava la democracia en la región. Si tan sólo los Estados Unidos tuvieran la televisión o medios impresos que permitan una disidencia real como la que existe en Venezuela.


teleSUR no se hace responsable de las opiniones emitidas en esta sección

Comentarios
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Comentarios
Los grandes medios de comunicación de EU JAMÁS han saboteado a ningún presidente de EU como si lo hacen los de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, etc Esto demuestra los intereses que representan.
Los grandes monopolios de EU usan "SUS" medios de comunicación para desinformar y manipular a su pueblo. Los únicos que tienen libertad de prensa en EU son los que tienen dinero, no el pueblo
¿Como puede haber libertad de prensa en EU si los medios de comunicación están en poder de las grandes monopolios de EU y por supuesto a su servicio? ¿Que acceso tiene el pueblo de EU a los grandes medios de comunicació?.
Nota sin comentarios populares.