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Responsabilidad por el asesinato cuando el Estado lo ignora

| Foto: Archivo

Publicado 14 enero 2015
Este artículo cuenta brevemente la historia de cómo HIJOS  se organiza para romper el silencio social y hacer responsables a  los asesinos de la dictadura militar en Argentina.

¿Cómo podemos mantener a esas personas que cometen crímenes horribles responsables, cuando el Estado no lo hace? Estoy pensando, en particular, en el asesinato de personas por parte de agentes de policía, pero uno puede imaginar otros escenarios, estoy seguro. Cuando no hay persecución, ¿qué podemos hacer que no sea violento, pero que tenga peso y repercusiones? ¿Cómo actuamos como movimiento, no como individuos, para mantener a esas personas responsables de los crímenes atroces que cometieron? La experiencia de Argentina, donde desde hace veinte años la gente que formaba parte de la dictadura militar no fueron procesados con el pretexto de mantener la paz en la sociedad. Los niños (HIJOS) de aquellos que fueron asesinados por el estado se unieron e hicieron ruido en medio de esta "paz". "Marginando" a los responsables y organizándose en los barrios a fin de no permitir que vivan en paz. Este artículo cuenta brevemente la historia de cómo HIJOS se organiza para romper un silencio social y hacer responsables a los asesinos.

Las Madres de Plaza de Mayo, las valientes madres que han estado organizándose desde la  época de la dictadura, han estado exigiendo la aparición de sus hijos desaparecidos, así como el castigo de los responsables. HIJOS, los hijos de los desaparecidos (Hijas e Hijos Por la Identidad y Justicia y contra el Olvido y el Silencio) también ha estado organizándose desde la década de 1990, aunque ello no están demandando al gobierno, sino hablando a la sociedad en su conjunto. Los participantes en el movimiento se dirigen a la sociedad como una forma de romper con el silencio en torno a lo ocurrido, algo que ellos llaman “el silencio social", y buscan la forma de castigar a los responsables, sin demandar que venga del Estado.

HIJOS, la Mesa de Escrache y GAC (Grupo de Arte Callejero) han trabajado juntos para crear esta ruptura con el silencio social. Estos tres grupos, en diverso grado, se componen de hijos de desaparecidos durante la dictadura; sus contemporáneos, así como los familiares de los hijos de desaparecidos. Con 30.000 desaparecidos, el número de hijos, nietos, sobrinas, sobrinos, primos, etc., de miembros de la familia que podrían ser parte de HIJOS podría llegar fácilmente a muchos cientos de miles de personas.

La mayoría de los miembros de los militares que participaron en la dictadura se quedaron al margen de la transición a la "democracia" en 1983 (la mayoría de la gente lo presenta entre comillas para reflejar que no era una verdadera democracia). Esta protección se legisló con la ley del Punto Final, que fue aprobada al final de la dictadura. La ley prohíbe no sólo la acusación, sino también la investigación de las personas acusadas de violencia política durante la dictadura. Estas leyes no fueron declaradas inconstitucionales hasta el final de 2005, y no fueron derogadas hasta el año 2003 - 20 años después.

No hubo una protesta pública con la Ley de Punto Final, ni por el hecho de que los funcionarios militares y torturadores de la dictadura estaban viviendo, aparentemente, felizmente, entre todos los miembros de la sociedad. La gente tenía miedo. La gente estaba en silencio. HIJOS se organizó para hablar específicamente desde este silencio. Muchos en HIJOS tienen y tenían poca confianza en el gobierno, ya sea "democrático" o no. Cuando HIJOS se formó en 1995, había cientos a miles de genocidas conocidos que vivían en la sociedad. Impunes. Libres. Pero no sólo había impunidad por parte del Estado, ellos estaban viviendo en paz, en una sociedad como un todo.  El objetivo de HIJOS no es hablar a los genocidas, sino a sus vecinos y a la sociedad en general. A aquellas personas que estaban dejando que cometieran esas atrocidades y que vivan en paz y silencio.

La forma de su protesta tomó la forma de una exposición pública más que una protesta, y era parte de una campaña seria y larga. Llegó a ser conocida como el Escrache. Un Escrache es este proceso de exposición, es una táctica de conciencia social, el uso de la acción directa, el teatro y la educación contra el silencio y el olvido.

Otro aspecto importante de hablar con los vecinos y la comunidad se remonta a la época de la dictadura en sí ya que, según informes de la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) la mayoría de los secuestros se produjo en casa de la persona, en presencia de testigos, generalmente vecinos.

El Escrache: La Acción

Un escrache, o para hacer un escrache (escrachar) en el argot popular, es poner en evidencia, revelar al público, o revelar lo que está oculto. “Los escraches comienzan con la investigación. La persona que está "expuesta" ha sido investigada en gran profundidad. A menudo hay personas que puedan declarar directamente que esa persona los torturó, o que fue testigo de cómo esa persona llevó a cabo la tortura. Existen registros orales o reales de su participación en o con los militares. Una vez que se han confirmado las acciones de la persona, la educación en el barrio comienza. Se hacen los mapas, en base a los mapas de la ciudad, utilizados por el turismo o el sistema de metro, y tienen una ubicación exacta que dice "AQUI", como muchos mapas que indican donde uno se encuentra,  y entonces se lee en el mapa "AQUÍ VIVE UN GENOCIDA”. Al pie del mapa hay notas detalladas sobre quién es la persona, qué atrocidades ha cometido etc. Estos mapas se pegan sobre los mapas locales, en farolas, quioscos de prensa, escaparates, paredes y en todo el barrio.

HIJOS y sus partidarios distribuyen folletos informativos a las personas que viven en el barrio, preguntando si saben que un genocida vive allí. La distribución de folletos continúa por algunas semanas y luego se programa la acción.  Las acciones asumen diferentes formas. A menudo se realizan en frente de la casa de una persona. La policía está siempre ahí, en gran número, protegiendo la casa. La intención de HIJOS sin embargo no es atacar la casa. En su lugar, hacer teatro en la calle, actuar a veces lo que la persona hizo, los horrores que cometieron. A veces son más informativos, e HIJOS informa lo que la persona ha hecho y luego, al final, tiran ‘globos’ de pintura roja a la puerta de la casa o apartamento. A veces se escriben canciones, y van por el vecindario cantando y contando lo que pasó, como fue el caso con el escrache contra un sacerdote y la iglesia que colaboró con los militares en el barrio de Paternal en Buenos Aires. Una de las principales consignas de un escrache es "Si no hay Justicia, Hay escrache!" Justicia, en este caso, significa ambas definiciones de la palabra, como en justicia social y hacer algo justo e igualitario de una determinada situación, y la justicia que se refiere al proceso legal en el que uno es acusado por el sistema estatal y judicial.

El objetivo de la acción es, sin embargo, no por la justicia misma, con cualquiera de las definiciones. El punto es que no hay justicia por la propia naturaleza de que la persona está viviendo libremente en la sociedad, sin ningún tipo de protesta social. HIJOS ‘grita’ esa protesta. HIJOS rompe el silencio. HIJOS habla a los vecinos, a la sociedad y hace que la gente se sienta incómoda. HIJOS hace ruido en el silencio. El punto es que no puede haber silencio.

La forma en que HIJOS se organiza es una parte importante de la visión de responsabilizar a las personas, una estructura que incluye espacios tanto para los afectados directamente como para que haya apoyo de los demás. Uno tiene que tener organización, investigación y rendición de cuentas interna, como lo hace HIJOS, a fin de ser escuchados con éxito en la sociedad. Según explicó Diego Benegas, quien escribió, en base a su experiencia personal en HIJOS, así como por su investigación sobre el grupo:

H.I.J.O.S. surgió como una red, un colectivo que se convirtió en una unión de grupos, por lo que se parece más a una federación. Los diferentes capítulos locales, llamados "los regionales", no responden a una autoridad central. El principio de la autonomía de los grupos estuvo presente desde el principio y los miembros de HIJOS la defienden constantemente a lo largo de los años (entrevista en Mendoza 2002), pero siguen siendo una organización nacional más que una articulación de delegaciones locales. Los grupos locales son autónomos y todos sus miembros se reúnen semanalmente en una asamblea que toma todas las decisiones para el grupo regional. Las comisiones son subgrupos más pequeños que realizan el trabajo real. Ellos son, por ejemplo: Asuntos Legales, Hermanos, Acción Directa, Investigaciones Antropológicas, Escuelas, Recepción, Archivo, y Radio. Recientemente, las personas fuera de la organización han comenzado a participar en las comisiones sin llegar a ser miembros de pleno derecho (orgánicos). Además, otras formaciones llamados "espacios de participación," u otros nombres similares, han surgido; no son exactamente "comisiones" pero constituyen proyectos a los que otras personas se dedican sin la intención de convertirse en parte de la organización. Estas membresías parciales muestran lo que yo llamo política de parcialidad, que consiste en la búsqueda de objetivos parciales, llegando a acuerdos parciales. Es una política que surgió más de la práctica que del dogma y permite a los colectivos colaborar en la acción para lograr objetivos inmediatos sin necesidad de ponerse de acuerdo sobre los proyectos a largo plazo. (Benegas, próxima publicación)


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