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Países de la OTAN respaldan acciones de los grupos terroristas en Siria (Foto: Archivo)

Países de la OTAN respaldan acciones de los grupos terroristas en Siria (Foto: Archivo)

Publicado 31 mayo 2014

El último discurso del presidente norteamericano Barack Obama, en la academia militar de West Point en Nueva York, es una fuente importante de información para aquellos que investigamos el orden mundial internacional, y seguimos las relaciones internacionales tanto desde el plano académico como periodístico, para analizar los cambios que se van produciendo en el “ajedrez” global.

¿Por qué? Obama no tuvo empacho en destacar el presunto “excepcionalismo” de su país en el orden internacional, afirmando –entre otras- las siguientes frases:

1) “Estados Unidos es la única nación indispensable. Esto fue así en el siglo pasado, y seguirá siendo así en el próximo”.

2) “Aquellos que sugieran que EE.UU. está en declive o perdiendo el liderazgo global malinterpretan la historia o están involucrados en una política partidista”.

3) “EE.UU siempre debe liderar en la arena mundial. Si no lo hacemos nosotros, nadie lo hará”.

4) “La cuestión a la que nos enfrentamos no es si EE.UU. liderará, sino como lideraremos”.

5) “Hay algo en el carácter estadounidense que siempre llevará al triunfo”.

6) “Nuestro liderazgo global nos pide que veamos el mundo tal como es”.

7) “Creo en el excepcionalismo de EE.UU. con cada célula de mi ser”.

¿Cuál es el momento internacional en el que se producen estas palabras? Complejo, como veremos:

1) Estados Unidos se encamina a ser desplazada por China como primera economía del mundo hacia fin de año, tras el crecimiento continuo del “gigante asiático” en la última década.

2) Rusia ha vuelto a mostrar que está dispuesta a jugar un papel decisivo en la política internacional, tal como lo demuestran los sucesos en el este ucraniano, sus nuevas relaciones con América Latina, la reciente concreción de la Unión Económica Euroasiática –junto a Bielorrusia y Kazajistán-, y su postura firme frente a EE.UU sobre la situación en Siria.

3) CELAC, Unasur, Mercosur y ALBA se han constituido y consolidado como herramientas de integración autónoma en América Latina, sin la presencia norteamericana, y como producto de la aparición de diversos gobiernos posneoliberales en la región, que han cuestionado el “consenso de Washington” de la última década del siglo XX.

4) Los BRICS –la alianza de emergentes entre Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- analizan abrir el espacio a otros países y afianzarse con el proyecto de banco de desarrollo del bloque, cuya firma se prevé realizar en la próxima cumbre de Fortaleza, y cuyo desembarco puede significar la aparición de un nuevo momento en la arquitectura financiera internacional (en detrimento, claro está, del FMI y los organismos multilaterales de crédito tradicionales).

5) Las recientes elecciones en Europa demuestran una crisis de representación de la Unión Europea –como mecanismo de integración tradicional-, que se ha expresado en que más de la mitad de sus ciudadanos no concurrieron a las urnas, y una gran parte de quienes sí lo hicieron han votado a propuestas que cuestionan el actual modelo de la UE: por izquierda, como sucedió en Grecia y España, y también por derecha, como en Francia, con el peligroso avance de Marine Le Pen. También, sin duda, ha influido la crisis económica que se vive en estos países, quienes lejos están aún de salir de una situación de creciente desigualdad social.

Como se advierte por los hechos que analizamos, la autocomplacencia de Obama respecto a EEUU suena demasiado encandiladora para la realidad geopolítica internacional que vivimos. Seguramente, el presidente norteamericano, en su papel de brillante orador, se haya dejado llevar por figuraciones que están distantes de tener un correlato real.

La aparición de una realidad multipolar es innegable para cualquier analista internacional que pretenda comprender el mundo, pero también para cualquier dirigente que pretenda, desde su región, ejercer una influencia determinada en el contexto global. En Argentina se suele repetir una frase popular para dar cuenta de la diferencia entre discurso y acción/realidad: “del dicho al hecho, hay un largo trecho”. Al parecer, la diferencia entre las “percepciones” de Obama en West Point y la realidad geopolítica mundial es cada vez más creciente.

Por Juan Manuel Karg / @jmkarg

Licenciado en Ciencia Política UBA / Periodista

Investigador del Centro Cultural de la Cooperación – Buenos Aires


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