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Nada más lejos de la realidad. Piñera aún en su oasis. El pueblo en el desierto
Publicado 4 diciembre 2019





Piñera y su manera economicista de ver las cosas, lo ha vuelto inoperante como presidente. Su  tozudez de empresario lo tiene hoy frente a un modelo fracasado, pero que a él y al uno por cientos de familias poderosas, les ha otorgado grandes ganancias. Sin nombrar al resto de los  empresarios, que tienen una muy buena tajada de la torta neoliberal.

“Esta lucha es por cambios estructurales profundos”, nos dice un joven manifestante.

Lo que las nuevas generaciones han puesto sobre la mesa, es en definitiva la idea de poner fin al modelo económico neoliberal capitalista en chile. Estos han dicho basta a más de 45 años de lenguaje y discursos difusos, ambiguos, por parte del estado y el empresariado, y que les ha permitido durante años adormecer a gran parte de los chilenos, para así mantener en marcha un modelo económico y político perverso, que ve el desarrollo de un país solo desde la perspectiva del crecimiento macroeconómico. 

Piñera y su manera economicista de ver las cosas, lo ha vuelto inoperante como presidente. Su  tozudez de empresario lo tiene hoy frente a un modelo fracasado, pero que a él y al uno por cientos de familias poderosas, les ha otorgado grandes ganancias. Sin nombrar al resto de los  empresarios, que tienen una muy buena tajada de la torta neoliberal.

Durante más de 40 años chile ha sido saqueado por grandes grupos económicos nacionales y extranjeros, que han  visto en este modelito la oportunidad de obtener suculentas ganancias a expensas de los recursos naturales y mano de obra barata. Para muchos especialistas en materia económica, lo que vive  chile y gran  parte de  la región es el robo permanente al que ha sido sometida América Latina durante siglos, es una reconquista o recolonización por parte de empresas extranjeras, muchas de ellas venidas desde Europa, las que han visto en Chile la oportunidad de realizar grandes negocios e inversiones, para luego obtener jugosos beneficios y utilidades. 

EE.UU. ha señalado que apoyará a los países de la región, “legítimamente” electos, y que estén experimentando estallidos sociales o revueltas que desestabilicen estos gobiernos, entre ellos Chile. Esta es la eterna intervención del imperio capitalista yanki, cuando ve amenazados sus intereses económicos  en su patio trasero. Esta injerencia extranjera no será solo política y económica, sino que también militar y de inteligencia, disfrazada de los denominados asesoramientos en materia represiva dirigidos a toda América Latina. 
 
Chile es un territorio dominado por las leyes del mercado. El mercado regula todas las actividades de la vida diaria de las personas. El estado  chileno analiza números y sus medidas económicas no entregan señales claras a las demandas  de los  chilenos, pero buscan por medio de acciones populistas; como otorgar bonos en dinero a una parte de la población con el fin de mitigar la rebelión de un pueblo que despertó, y haga lo que haga Sebastián Piñera en materia económica, no podrá adormecer nuevamente a todo un pueblo que sabe que  está frente a un gobierno de oligarcas y plutócratas, que han saqueado un país, y por ende a la mayoría de los  chilenos que hoy siente que su  voto electoral y de confianza hacia la clase político empresarial, les ha sido traicionado. Y cuando un pueblo constata esto, inmediatamente estalla en rebeldía, como ocurrió ese 18 de octubre.

Para poder “estabilizar” la actual situación, Piñera arremete con la idea de que el estado debe ser un garante social y en ese sentido, tiene entre manos llevar a la práctica una especie de estado de sitio, que permita a los militares moverse libremente en el territorio. Por una parte Piñera utiliza al estado para hacer frente a la “violencia“ y por la otra, utiliza al estado en gasto social, para llevar a la práctica medidas populistas que nunca subsanaran  el problema de fondo en chile; salud, educación, sueldo mínimo, transporte, no + AFP, fin al sistema de isapres  etc.

El poder económico de este país, los grandes empresarios, entre los que se cuenta Sebastián Piñera, aun no hacen el gesto de meterse ellos la mano al bolsillo, pues con sus suculentas ganancias podrían solucionar todos los problemas de desigualdad de este país. Sin nombrar la cantidad de robos de cuellos y corbata: Penta, Soquimich, etc. etc. y los fraudes económicos de militares como el milicogate y en carabineros con el pacogate etc. Etc. Si el estado y sus gobernantes reconociesen esta realidad y se metieran ellos la mano al bolsillo, devolverían al pueblo algo de dignidad robada por una élite de privilegiados que hoy se encuentran en altos cargos, además de aquellos que tienen participación mediática, donde también existen grandes utilidades monetarias y que irritan la inteligencia de la población, debido a la desproporción de los sueldos que reciben ciertos personajes de la televisión chilena, encargada de desinformar y proteger este modelo económico neoliberal que les otorga sus privilegios. Quizas de este modo dejaríamos de ver como utilizan al estado para buscar soluciones y veríamos como la élite deja de vivir en su oasis alejado de la realidad.

Como dijera el joven al inicio del artículo, “acá se requieren cambios estructurales profundos”, una refundación de Chile desde sus cimientos y es a esto que le teme la clase político empresarial, que defenderá su economía de libre mercado a sangre, fuego y manipulación mediática. Ante los hechos innegables, también echará mano a la idea de una nueva constitución, cuyo objetivo estratégico es generar la sensación de cambio para No cambiar nada, y de este modo crear la sensación, en la opinión pública, de que ellos sí son demócratas y el resto son una manga de violentistas desadaptados anarquista.  Nada más lejos de la realidad. 
 


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