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El salto geopolítico de Irán hace que la retórica belicista de Israel quede desarticulada y es por esto que se verá en la obligación de mover todas y cada una de las fichas influyentes en el Gobierno de los EE.UU.

El salto geopolítico de Irán hace que la retórica belicista de Israel quede desarticulada y es por esto que se verá en la obligación de mover todas y cada una de las fichas influyentes en el Gobierno de los EE.UU.

Publicado 27 julio 2015
Teherán sabe y tiene claro que los EE.UU. no permitirá bajo ninguna circunstancia que avance su programa nuclear. Israel ve con preocupación el salto geopolítico de Irán y buscará presionar a Obama para no quedar en desventaja. 

El acuerdo alcanzado sobre el tema nuclear iraní le da un aire de respiro al Gobierno de Barak Obama, que busca la manera de congraciarse ante un Teherán fuerte y decidido en continuar con su proyecto.

Washington intenta por todas las vías posibles penetrar la región con la política de doble racero, con la que se ha expandido utilizando las bombas y metrallas, asesinando a miles y provocando guerras internas en los países que se resisten a sus pretensiones; Siendo esta parte del globo un referente que históricamente despierta los deseos de control total. Para esto tienen que calmar a su aliado más fiel, el cual es el Gobierno israelí.

Teherán sabe y tiene claro que los EE.UU. no permitirá bajo ninguna circunstancia que se continúe con su programa nuclear  y el paso de seguirle el juego a la política exterior de la Casa Blanca es sin duda alguna con intenciones de frenar en gran parte el ataque mediático y marcar posición en la arena política regional e incluso mundial

Este posicionamiento de Irán se convierte en un mensaje para el régimen israelí, el cual ve con preocupación que el Gobierno de los ayatolas  marque  supremacía y surja como potencia, siendo reconocida por los aliados de Tel Aviv.  

Asimismo los puntos consensuados en el “logrado acuerdo” contienen intereses que para Teherán son simplemente una política de jugar pegado a Moscú, porque entre los acuerdos claves se condiciona a un país soberano bajo la presión de un organismo de energía atómica; el cual está sujeto a los mandatos de los EE.UU. Además de continuar intentando torcer el brazo con la política anti diplomática de las sanciones unilaterales en cuanto al armamento balístico, en conjunto con un bloqueo económico genocida.

La presión que ejerce Tel Aviv sobre la Casa Blanca es inimaginable, debido a que su enemigo número uno cambió del enfrentamiento al que los tenia acostumbrado a la diplomacia.

El salto geopolítico en el cual entra Irán hace que la retórica belicista de Israel quede desarticulada y es por esto que se verá en la obligación de mover todas y cada una de las fichas influyentes en el Gobierno de los EE.UU. con la finalidad de presionar a un Obama, que dirige un gobierno desgastado en cuanto a política exterior se refiere.

Buscar el acercamiento a Irán por el tema nuclear no es la excusa perfecta, ahora utilizar estos “acuerdos” para buscar una imagen que cambien los hechos en Siria, Libia y hacer querer ver ante la opinión pública mundial y ante los pueblos del Medio Oriente y Asia que la política de fuego ya no es la misma.

Los “acuerdos” con Teherán se encuentran bajo una delgada línea roja, porque el tablero geopolítico en el Medio Oriente no favorece de ninguna manera a la política exterior de los EE.UU. debido a que existen factores que influyen de manera negativa que son impulsados por las trasnacionales de la guerra. Podemos destacar:

1.- El juego por el apoderamiento total del petróleo del Medio Oriente hace que los grupos de mercenarios financiados por la CIA opten por querer autoproclamarse en un futuro no muy lejano como independientes, lo que le va a permitir al Pentágono continuar con sus juegos de guerra, pero esta vez con un enemigo poco incontrolable y con recursos propios .

2.- El Estado Islámico como banda terrorista industrializada no les está dando resultados favorables en Siria que les permita a los EE.UU y a sus aliados satélites pro imperialistas europeos cercar a Irán y someterlo a sus pretensiones, entendiendo que Teherán tienen controla la principal ruta de salida de petróleo de la región, que es una vía utilizada por las trasnacionales de la guerra  para seguir desangrando la región. Por esto, Norteamérica buscan establecer “acuerdos” o diálogos que le permita seguir manejando el petróleo y los territorios con refinerías altamente importantes.

Una vez controlada en menor medida la situación con Irán, el plan de guerra del imperialismo norteamericano se activará, que no sólo busca quedar ante al mundo árabe como un rostro de salvador;  sino que la hipocresía reinante de sus acciones busca intentar bloquear a Moscú en esta parte del mundo, donde el éxito de la diplomacia exterior de Putin ha frenado los deseos de dominio total sobre Siria, obligando al Pentágono a rediseñar los planes de guerra en el Medio Oriente.

El elemento Ucrania y el condimento utilizado por los EE.UU. para convertirlo en una nueva guerra fría tiene mucho que ver con el Medio Oriente.  Éste es el punto de honor guerrerista del imperialismo norteamericano para lanzarse en la peligrosa odisea de cercar a Moscú por los cuatros costado y así pulverizar de un solo golpe la política exterior del kremlin y la influencia que ha tenido en el Medio Oriente, Europa y Asia.

Por otro lado la OTAN como brazo militar de las trasnacionales de la guerra sigue buscando a través de sus amos la manera de encender el polvorín en Europa del Este; dejando así a la región del Medio Oriente como un pequeño pastel ya rebanado, para esto esperarán el próximo año, cuando las condiciones dadas a Teherán bajo el llamado “acuerdo” no tendrán los frutos deseados por el imperialismo norteamericano y ese mismo año es crucial para que países como Georgia busque la aprobación de poder entrar a la OTAN.

El escenario geopolítico mundial se va a mover en paralelo con las acciones que tome Moscú ante la demencia desatada por el Gobierno guerrerista de los EE.UU. Estará bajo la dirección de Rusia porque los músculos  en política exterior y ejercicios militares con alianzas estratégicas establecidas en bloques como los BRICS  y los miembros de la Organización de Cooperación de Shanghái le permiten al Gobierno de Putin sentar las bases para mantener a raya a EE.UU. y a los amos verdaderos de la política norteamericana, que no son más que las trasnacionales financieras.

Ahora bien los países pro imperialistas de Europa Francia, Reino Unido y Alemania mantienen una postura de temor antes de referirse a Moscú y Teherán. Claro está que no emprenderán una política belicista que los afecte principalmente, es por esto que se presentan como lobos disfrazados de ovejas pero al aullar se delatan ante el mundo, el cual sabe realmente de sus acciones.

Correo del autor: ramos.oglis19@gmail.com


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