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Hillary Clinton

Hillary Clinton | Foto: Reuters.

Publicado 4 noviembre 2015

Un vistazo a lo que se puede esperar de la política exterior de Hillary Clinton.

Una presidencia de Hillary Clinton sería romper el techo de cristal para las mujeres en los Estados Unidos, pero dejaría intacto el Complejo Militar-Industrial con el que los viejos muchachos han mantenido a nuestra nación en un perpetuo estado de guerra durante décadas.

Como senadora, Clinton votó a favor de la guerra de Irak porque pensaba que era políticamente conveniente-un voto que ciertamente llegó a lamentar cuando la guerra se volvió agria y el senador Barack Obama se lanzó como candidato opuesto a ella. Esa desastrosa guerra llevó a Irak al caos y abrió el camino para que el grupo Estado Islámico emerja.

Pero Clinton no aprendió la lección. En lugar de abrazar la diplomacia, continuó apoyando intervenciones militares mal concebidas mientras era Secretaria de Estado.

En 2011, cuando la Primavera Árabe llegó a Libia, Clinton fue la defensora más contundente de la administración Obama para derrocar a Muammar Gaddafi. Clinton incluso opacó a Robert Gates, el primer secretario de Defensa nombrado por George W. Bush, quien era menos entusiasta acerca de ir a la guerra en Libia.

Mientras los Republicanos de la Cámara recientemente pasaron 11 horas sin descanso interrogando a Clinton sobre Bengasi y su cuenta de correo electrónico personal, el desastre más grande, por mucho, es el caos de la posguerra que dejó a Libia sin un gobierno que funcione, invadida por un feudo de señores de la guerra y militantes extremistas.

Cuando se trata de Siria, Clinton ha pedido una mayor intervención militar en la guerra civil de ese país. Ya en 2012 abogó por armar a los rebeldes sirios, mucho antes que la administración de Obama accedió a hacerlo.

En su campaña presidencial, ha roto filas con la Casa Blanca sobre Siria, para unirse a senadores republicanos como John McCain y Lindsey Graham en el apoyo a la creación de una zona de exclusión aérea.

La posición de Clinton no sólo está en desacuerdo con la del presidente Obama, sino también con el candidato presidencial demócrata Bernie Sanders, quien advirtió que una zona de exclusión aérea unilateral en Siria podría "llevarnos más profundamente a involucrarnos en esa horrible guerra civil y dar lugar a un enredo sin fin de los Estados Unidos en esa región".

En Israel, Clinton se ha distanciado de la enemistad del presidente Obama con Netanyahu sobre los esfuerzos del Primer Ministro para descarrilar el acuerdo nuclear de Irán y sus comentarios se oponen a la creación de un Estado Palestino.

En referencia a la política de Obama hacia Netanyahu, Clinton dijo que el "amor difícil" es contraproducente porque invita a otros países a deslegitimar a Israel. Ha dicho a los donantes judíos ricos que ella será un mejor amigo para Israel que el presidente Obama. Sin embargo, ser el "mejor amigo" de un régimen que está ocupando tierras palestinas y reprimiendo al pueblo palestino no es algo que se pueda  presumir.

Para consternación de algunos de sus principales donantes, Clinton terminó apoyando el Acuerdo Nuclear con Irán, pero su apoyo vino con una carga de equipaje belicoso. Ya en abril de 2008 ella advirtió que los EE.UU. podrían "destruir totalmente" a Irán en represalia por un ataque nuclear contra Israel.

Desde sus días como Secretaria de Estado ha insistido en mantener la opción militar sobre la mesa. Incluso después de que se selló el acuerdo nuclear, ella adoptó un tono de intimidación: "No creo que Irán es nuestro socio en este acuerdo", Clinton insistió: "Irán es el objeto del acuerdo", agregando que ella no dudaría en tomar acción militar si Irán intenta obtener un arma nuclear.

Clinton también ha criticado al gobierno de Obama por no hacer más para enfrentar a Rusia desde la anexión de Crimea en 2014. En un evento para recaudar fondos, en California el año pasado, según los informes, comparó al presidente ruso, Vladimir Putincon Adolf Hitler. En una reunión a principios de este año con el alcalde de Londres, Boris Johnson, dijo que ella culpaba a los líderes europeos por ser "demasiado cobardes" para desafiar a Putin.

Contrasta la Secretaria de Estado Clinton con el Secretario de Estado de Kerry. Fue sólo después de que Clinton renunció como Secretaria de Estado y fue reemplazada por Kerry que la agencia dejó de ser un apéndice del Pentágono y pasó a ser un cuerpo que busca soluciones creativas y diplomáticas a los conflictos aparentemente insolubles. El logro de dos firmas importantes alcanzadas por la Administración Obama – El Acuerdo Nuclear con Irán y la innovadora apertura con Cuba-vinieron después de que Clinton se fue.

Hubo un momento muy revelador acerca de la actitud de Clinton durante el primer debate Demócrata cuando Anderson Cooper le preguntó: "¿De qué enemigos se siente usted más orgullosa?"

Junto a la National Rifle Association, los Republicanos, y las compañías de seguros de salud, Clinton puso en la lista a "los iraníes" - lo que podría significar el gobierno iraní o los 78 millones de habitantes del país. En cualquier caso, no fue muy diplomático decir algo así mientras su sucesor y ex colegas están tratando de crear una nueva, más cooperativa relación con Irán.

Cuando se trata de la guerra y la paz, tal vez no importa demasiado si un Republicano o Hillary Clinton gana la Casa Blanca. En cualquier caso, el ganador será el Presidente de Complejo Militar-Industrial, como el Presidente Dwight D. Eisenhower nos advirtió.


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