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 Simpatizantes del Partido Democrático Popular (HDP) ondean banderas pro-kurdas con la imagen del líder kurdo encarcelado Abdullah Ocalan

Simpatizantes del Partido Democrático Popular (HDP) ondean banderas pro-kurdas con la imagen del líder kurdo encarcelado Abdullah Ocalan | Foto: Reuters

Publicado 12 octubre 2015
Los kurdos se han mostrado cada vez más desconfiados del Gobierno del presidente Erdogan, especialmente cuando no pudo respaldarlos efectivamente en la ciudad siria de Kobane, cuando ésta fue atacada por el llamado Estado Islámico en septiembre de 2014. 

Organizaciones politizadas juveniles en ambos extremos del espectro político en Turquía son cada vez más vocales, violentas y populares.

Cuando las décadas de conflicto entre el Estado turco y la guerrilla kurda del PKK se intensificaron nuevamente en julio - dos años después del inicio de las conversaciones de paz entre las dos partes - muchos estaban decepcionados, pero pocos se sorprendieron. La ruptura del proceso de paz se produjo en un contexto de aumento de las tensiones entre el Gobierno turco y la minoría kurda del país.

Los kurdos se han mostrado cada vez más desconfiados del Gobierno del presidente Erdogan, especialmente cuando no pudo respaldarlos efectivamente en la ciudad siria de Kobane, cuando ésta fue atacada por el llamado Estado Islámico en septiembre de 2014. Mientras que el presidente Erdogan aún guarda rencor contra los kurdos por no apoyar su plan para cambiar la constitución e instalar un sistema presidencial que le daría poderes casi ilimitados.

Gran parte de los actuales combates - ataques aéreos contra posiciones del PKK en el este de Turquía y al norte de Irak, ataques del PKK contra convoyes militares y ataques contra comisarías y bases militares, etc. –son un recordatorio de los años noventa, cuando el conflicto estaba en su apogeo, pero varios aspectos de las escaladas recientes señalan una tendencia preocupante que alimenta la creencia de que una solución para la crisis está más lejos que nunca.

El papel central desempeñado por las guerrillas urbanas de la YDG-H, una organización juvenil ligada al PKK, por un lado, y el aumento de la violencia por parte de grupos nacionalistas, por otro, muestran que el conflicto se ha desplazado parcialmente desde las montañas a la centros urbanos, y que los grupos menos institucionalizados, grupos de civiles están alcanzando un papel más prominente en el conflicto.

Secuestrando al lobo

Un ataque mortal del PKK contra un convoy militar dejó 16 soldados muertos, seguido dos días más tarde por otro ataque en el que murieron 11 policías, siendo ésta la causa inmediata para que miles de personas salgan a las calles a través de Turquía para expresar su enojo por estos últimos "ataques terroristas".

En poco tiempo su ira estaba dirigida a las oficinas del pro-kurdo,  Partido Democrático del Pueblo (HDP). Más de un centenar de oficinas fueron atacadas, rompieron ventanas, derribaron señales, y en algunos casos prendieron fuego a los edificios en los que se encontraban las oficinas.

Y no sólo el HDP fue atacado. Turbas nacionalistas marcharon por los barrios kurdos en Ankara e Izmir, atacando asu población y dejando muchos heridos. Cuando Hürriyet, una agencia de noticias conocida por su crítica al gobierno, supuestamente citó mal a Erdogan en un comentario sobre los mortales atentados, una turba nacionalista llegó a sus oficinas en el centro de Estambul, arrojando piedras al edificio y amenazando a sus periodistas.

Ondeando banderas turcas y haciendo el "signo del lobo" - un símbolo usado frecuente por los Lobos Grises, una organización ultranacionalista con un oscuro pasado - las turbas que atacaron las oficinas del HDP y Hürriyet fueron inmediatamente asociadas con el Partido del Movimiento Nacionalista (MHP), el tercer partido más grande de Turquía. Sin embargo, en un reciente comunicado, el líder del MHP negó su participación y en cambio señaló a un grupo llamado los “Otoman Hearths”, una organización juvenil vinculada al gobernante Partido Justicia y Desarrollo (AKP).

Políticos y periodistas vinculados a la oposición han señalado los vínculos entre el AKP y los Ottoman Hearths, y aunque el Vicepresidente del AKP, Ekrem Erdem, negó estas acusaciones, Kadir Canpolat, el presidente de Ottoman Hearths, admitió en una entrevista reciente que la organización “fue hecha  posiblegracias [al presidente] Erdogan ...Sino,no existiríamos".

Los analistas han descrito a los OH como un "grupo paramilitar que puede ser utilizado en los enfrentamientos callejeros" y argumentan que su apropiación de los símbolos nacionalistas normalmente atribuidos aorganizaciones vinculados con el MPH, sirve para atraer a los jóvenes nacionalistas y reclutarlos para el grupo, que de hecho se caracteriza por "una fuerte dosis de ideología política islamista"

Radicales seguros de sí mismo

En el otro lado del espectro, aunque en cierto modo similar, una muy diferente organización política juvenil ha tomado forma. Refiriéndose a sí mismos como el Movimiento Patriótico Juvenil Revolucionario, o la YDG-H por sus siglas turcas, la organización se compone de jóvenes kurdos que han tomado las armas contra el Estado y son,según sus propias palabras, "no diferentesque el PKK”.

El reciente toque de queda de ocho días en Cizre, una ciudad de mayoría kurda en el este de Turquía, en la frontera con Siria, fue impuesto por el gobernador de la región con el fin de someter a la resistencia del YDG-H después de haber declarado la autonomía en varios barrios de la ciudad. Cavaron trincheras, construyeron barricadas y lanzaron ataques armados contra la policía por lo que declararon el barrio como fuera de los límites.

El YDG-H se considera que es el ala juvenil del PKK. Lo que lo distingue de su organización madre es su carácter urbano y la resistencia localizada. Cuando los que se unen al PKK dejan todo atrás para ir a las montañas, los miembros de la YDG-H la mayoría de las veces aún viven en casa con sus familias, luchando en las mismas calles en las que crecieron.

No parece haber ningún comando central de la organización, y aunque se han declarado a sí mismo como partedel PKK, el control del día a día de la guerrilla en las montañas sobre las juventudes urbanas parece ser muy limitado. En una entrevista con Die Welt. Cemil Bayik, el segundo al mando del PKK, afirma que los jóvenes son muy "seguros de sí mismo", pero que "a veces se levantan contra el [PKK] demasiado" Continúa diciendo que estos jóvenes son más radicales porque "muchos de ellos se han visto obligados a huir de sus aldeas, junto con sus familias y han crecido en la pobreza".

Donde antes estos jóvenes se enfrentaban con la policía con piedras y fuegos artificiales, ahora lo hacen con fusiles AK-47 y lanzacohetes. Se han vuelto más radicales en sus demandas y más decididos en su lucha, y no temen enfrentarse con las fuerzas de seguridad frente a frente.

Amenazas de violencia

Lo que el YDG-H y los OH tienen en común es que sus filas se componen de una nueva generación de activistas políticos que parecen mucho menos dispuestos a comprometerse que las tropas de las más institucionalizadas organizaciones políticas. Ideológicamente ambos permanecen bajo la influencia de sus respectivas organizaciones madre - el PKK en el caso de la YDG-H, y el AKP en el caso de los OH -, pero hasta qué punto coordinan, aprueban o coordinan sus acciones en las calles,uno sólo puede adivinar.

El carácter cada vez más radical de las acciones de ambas organizaciones - tomar las armas contra las fuerzas de seguridad y el linchamiento de civiles inocentes, respectivamente - sirve de poco, lo que hace es ampliar la brecha que ya existe entre las poblaciones kurdas y turcas en Turquía. El destacado papel desempeñado por ambas organizaciones en las recientes escaladas de violencia anuncia una nueva etapa en el viejo conflicto entre el Estado turco y el PKK; uno en el que ninguna de las partes parece estar en control total de las acciones de sus partidarios, la animosidad mutua se atrinchera aún más y el riesgo de nuevas escaladas se hace más evidente cada día. Las semanas previas a las elecciones nacionales en noviembre primero, sin duda, se verán empañadas por más violencia y el aumento de las tensiones, la medida de las cuales jugará un papel no pequeño determinando el futuro de este país.

Joris Leverink es un periodista independiente con sede en Estambul con una Maestría en Economía Política, y editor de Roar Magazine. Tuitea como @Le_Frique.


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