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Dos poderosas explosiones registradas el 12 de agosto en el puerto de Tianjin, al norte de China, dejaron más de 100 personas muertas y una gran zona de la ciudad devastada.

Dos poderosas explosiones registradas el 12 de agosto en el puerto de Tianjin, al norte de China, dejaron más de 100 personas muertas y una gran zona de la ciudad devastada. | Foto: EFE

Publicado 27 agosto 2015

Las regulaciones que requieren las empresas para salvaguardar a los empleados y proteger el medio ambiente deben ser conseguidas legalmente y aplicadas con rigor y eficacia.

El polvo tóxico aún se está asentando en Tianjín, China. Al momento de escribir, al menos 123 personas han perdido la vida, 70 están desaparecidas y más de 700 están heridas. Se necesitará de largas investigaciones para descubrir exactamente lo que pasó.

¿Qué sabemos? Que un cargamento de explosivos detonó en un almacén de propiedad de Logísticas Ruihai, una empresa que se especializa en el manejo de productos químicos peligrosos y tóxicos, incluyendo cianuro de sodio, diisocianato de tolueno y carburo de calcio, todos los cuales representan amenazas directas para la salud humana por contacto. Las imágenes que podemos observar transmiten escenas apocalípticas, y las dobles explosiones llamaron la atención de los satélites que orbitan alrededor de la atmósfera de la Tierra.

Greenpeace llama a Tianjín "la punta del iceberg... Lo que se esconde debajo de la superficie son años de negligencia en cuanto a las políticas de productos químicos peligrosos y su puesta en práctica". A través de los años Greenpeace ha hecho campaña por un futuro libre de tóxicos, un futuro sin productos químicos de fábricas textiles que se derramen en nuestros ríos o productos electrónicos no reciclables creando montañas de desechos electrónicos.

La gravedad del incidente en Tianjín debe servir para poner de relieve el uso de productos químicos peligrosos en las fábricas chinas. El año pasado (2014), cerca de 70 mil personas murieron mientras trabajaban con productos químicos tóxicos en China. Esto equivale a una quinta parte de los accidentes de trabajo a nivel mundial según las medidas de la Organización Internacional del Trabajo. Además, los productos químicos utilizados en las fábricas han causado que muchos empleados sean envenenados, y han dado lugar a un aumento en el número de trabajadores que han desarrollado cáncer, o se han vuelto infértiles.

Los últimos 15 años han visto un rápido crecimiento de la industria de productos químicos en China. Pero ciertos productores son conocidos por tomar atajos, incluyendo la construcción de plantas de producción y ponerlas a funcionar incluso antes de que el proyecto haya sido aprobado. De hecho, Logística Ruihai operó en Tianjín durante meses sin licencia y el regulador (que por cierto era el anterior vice-alcalde de Tianjín) les permitió salirse con la suya.

La gravedad de la explosión Tianjín debe ser una llamada de atención. Las regulaciones que obliguen a las corporaciones a proteger a sus empleados y proteger el medio ambiente deben ser conseguidas legalmente y luego "implementadas con rigor y eficacia", dice Greenpeace. Advierten que el hecho de no hacerlo resultará en más accidentes.

En China existen algunas regulaciones de seguridad en el trabajo y el manejo de productos químicos. Sin embargo, rara vez se cumplen y hay aceptación tácita de este incumplimiento por parte de funcionarios del Estado. Las empresas que se benefician de los bienes producidos a bajo precio en condiciones peligrosas a lo largo de países como China, se encuentran principalmente en el Norte Global. A menudo, estas empresas promoverán el Mercado en lugar de promover soluciones reguladoras.

Thatcher y Reagan influenciaron a grupos de presión para impulsar la idea de que la "regulación" es una mala palabra; reduce la competitividad, atrapa el capital corporativo en el cumplimiento de un laberinto burocrático - o peor aún, tiene que responder a los avisos de ejecución y amenazas de litigio. La idea de que los marcos regulatorios exigirían decencia básica de las normas y prácticas de trabajo, al tiempo que protegen el medio ambiente, se considera poco importante - y sobre todo, las regulaciones son percibidas como un claro obstáculo para la ganancia.

Las regulaciones usan valiosos fondos que las empresas, de otro modo, gastarían en innovación gritan los especialistas del mercado. Además, la mayoría de empresas son lo suficientemente sensibles; y hacen lo correcto. ¿No es así? Las regulaciones forzadas por el Estado frenan el desarrollo de las empresas. Mire, las mejores corporaciones obtienen voluntariamente las acreditaciones demostrando que tienen procedimientos administrativos adecuados para gestionar los residuos.

Mientras que ejemplos como Tianjín, así como lecciones de la crisis financiera de 2007 y 2008 revelan claramente los riesgos que las corporaciones y los bancos tienen cuando se queden libres de regulaciones, el dogma de que las soluciones de mercado libre, económico, social, laboral y los problemas ambientales son preferibles a los marcos regulatorios permanece intacto. De hecho, los nuevos acuerdos comerciales se están negociando para afianzar este punto de vista.

En China, una combinación de falta de regulación efectiva - y la falta de cumplimiento del Estado de la regulación existente – ha resultado en accidentes laborales frecuentes. Las empresas que se benefician de la mano de obra barata en China crean simultáneamente complicadas redes de relaciones entre subsidiarias/contratistas para evitar la rendición de cuentas, al mismo tiempo contribuyen generosamente con los políticos encargados de mantener los marcos regulatorios a una distancia prudencial, o que se hacen de la vista gorda ante el incumplimiento de las normas que deberían ser aplicadas.

Iniciativas como las de ‘Electronics Watch y Workers’ Rights Consortium’ tratan de animar a los compradores a exigir mejores condiciones de trabajo y de gestión ambiental. Las iniciativas se dirigen a compradores específicos basados ​​en el Norte Global así como universidades y autoridades locales, y a trabajar con ellos para fomentar mejores condiciones de trabajo y de gestión ambiental en las fábricas de ropa y fábricas que producen productos electrónicos. Ambas industrias dependen en gran medida de materiales químicos. Algunos de estos productos químicos son cancerígenos y letales en dosis grandes y concentradas.

A su favor, China ha detenido a los altos ejecutivos de Logística Ruihai mientras investiga las explosiones en Tianjín. Se conoce que China está también investigando al Director de la Agencia de Seguridad de Trabajo, Yang Dongliang, que también fue vice-alcalde de Tianjín hasta 2012 - por no proteger a la gente de la empresa de la reducción de costos y beneficios que pueden haber motivado la negligencia. La implementación forzosa de los reglamentos para proteger las normas laborales y el medio ambiente puede que hayan impedido trágicas explosiones este mes en Tianjín.


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