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La capitulación de Corbyn sobre Siria: ¿Un momento de reflexión?
Publicado 4 diciembre 2015
La votación sobre Siria debe servir como un recordatorio aleccionador de que Jeremy Corbyn es un hombre, en un Partido de guerra e imperialismo, en una nación construida sobre guerra e imperialismo.

Mucho antes de la votación parlamentaria sobre la posibilidad de bombardear Siria, Corbyn ya había capitulado frente a los belicistas en una reunión de la oposición.
"No tenía otra opción", dijo un Ministro del gabinete Laborista que fue citado por el diario The Guardian, poco después que Jeremy Corbyn sufrió su primer revés importante sobre política exterior como líder Laborista.

Desde que se supo la noticia de que Corbyn permitiría a losParlamentarios Laboristas libertad de voto sobre la conveniencia de apoyar los ataques aéreos en Siria, ha sido inevitable que el Partido Laborista (PL) vuelva a asumir su histórico manto pro-intervencionista y apoye otra guerra. Si bien es posible – aunque no seguro – que el Primer Ministro, David Cameron, puedaempujar su agenda de guerra en el Parlamento durante la votación, está claro quelos diputados del PL están obligados a votar en contra de los intereses de la mayoría de los miembros ordinarios del partido.

De hecho, poco antes de que Corbyn entre a la reunión del gabinete de oposición, una encuesta reveló que el 75 por ciento de las bases laboristas se oponen a los ataques aéreos. Esta última encuesta se suma al hecho ya establecido que la mayoría de los votantes británicos están hartos de la guerra. Cincuenta y nueve por ciento de los votantes creen que la participación británica en la guerra civil de Siria no hará más que agravar el riesgo de terrorismo en el país, según una encuesta del Daily Mirror / Survation. Por lo tanto, es simplemente indiscutible que el voto de los diputados laboristas apoyando los ataques aéreos en Siria, encabezado por los halcones de la guerra como el Secretario de Relaciones Exteriores, Hilary Benn, no sólo va en contra de los intereses de los votantes ordinarias del PL, sino también del país en general.

Sin embargo, esto no debería asombrar a nadie, ya que el Partido Laborista siempre ha sido parte de la guerra. Esto fue cierto incluso antes de que el Nuevo Laborismo de Blair capituló los últimos remanentes de independencia en política exterior británica, en favor de un simple aplazamiento a Washington. Mientras que el Reino Unido no ha sido siempre un apéndice auxiliar del imperialismo estadounidense, el corazón delLaborismo siempre ha sidoimperio.

Incluso la Administración Keynesiana de Attlee, que lideró al Reino Unido a raíz de la Segunda Guerra Mundial refleja esta tradición. Esto a pesar del hecho que elPrimer Ministro, Clement Attlee, es mejor recordado por la construcción del estado de bienestar en el hogar, y el desmantelamiento de gran parte del Imperio Británico en el extranjero, incluyendo la concesión de independencia a la India. Sin embargo, en gran parte de África y Asia, la Gran Bretaña de Attlee seguía siendo una fuerza imperial. Como prueba de esto no se necesita ir más lejos que la moderna Malasia, donde Attlee libró una guerra de una década contra los independentistas, que dejó miles de muertos. El Gobierno de Attlee era también un partidario acérrimo del armamento nuclear y la Guerra Fría, y llevó al Reino Unido a la Guerra de Corea. Además, el secretario de Relaciones Exteriores de Attlee, Ernest Bevin, es reconocido como uno de los principales arquitectos de la OTAN, que es sin duda la fuerza más desestabilizadora del mundo.

Sin embargo, la era Attlee, a menudo, es vista por muchos como un punto alto para la izquierda socialdemócrata en el Reino Unido, y algo a lo que los líderes modernos aspiran. El predecesor centrista de Corbyn, Ed Miliband, dijo que su visión del Partido fue inspirada por Attlee, mientras que los críticos suelen comparar a Corbyn con el líder histórico del PL.

Por supuesto, esto no significa que Corbyn está condenado a repetir los errores del pasado, noesasí.

Corbyn debe ser elogiado por su larga historia en defensa de la paz y el activismo contra la guerra, junto con su punto de vista personal y de principios sobre Siria. Sin embargo, el voto en el PL sirvió como recordatorio oportuno de que Corbyn es solo un hombre, en un partido que ha apoyado, en general, la guerra y el imperialismo, en un estado construido sobre la guerra y el imperialismo. El hecho de que su propio gabinete incluye halcones como Benn, que ha votado a favor de toda agresión durante más de una década y que fue uno de los que apoyaron el ataque de Gran Bretaña en Irak, es una llamada de atención. Y mientras Corbyn es, por mucho, la mejor oportunidad en décadas para un retroceso contra el belicismo dentro del PL, Benn y sus secuaces se pelean con uñas y dientes para asegurarse que el PL siga siendo un instrumento de guerra perpetua, dejando a los progresistas ordinarios y a las bases de Corbyn el apoyo para seguir en la lucha.


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