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La Ciencia y la Izquierda 2: La Conexión de la Sociedad
Publicado 29 octubre 2014
La combinación mortal de la competencia del mercado y la búsqueda de ganancias, y más gobiernos militaristas haciendo lo que hacen, llevan a la ciencia perversa.

Continuando con la exploración del significado y las implicaciones de la ciencia, qué tipo de economía tiene una sociedad puede impactar  la ciencia, afectando:

Qué información se recoge y que afirmaciones al respecto se exploran
Cuáles son los medios y procedimientos utilizados en la recolección y análisis de información, y
Quien está en condiciones de participar en estos procesos o, para el caso, incluso beneficiarse de los logros de la ciencia.

La ciencia tiene al menos dos motivaciones individuales y al menos dos sociales.

En primer lugar está la curiosidad pura. La ciencia se nutre de la predilección humana para hacer preguntas y buscar las respuestas.
¿Por qué es azul el cielo? ¿Qué sucede si usted corre a la velocidad de la luz al lado de una ráfaga de luz? ¿Qué es el tiempo? y ¿por qué parece ir en una sola dirección? ¿Cuál es la pieza de materia más pequeña  y el más pequeño transportador de fuerza? ¿Cómo funcionan las piezas de la materia y los transportadores de fuerza? ¿Qué es el universo, su forma, su desarrollo? ¿Qué es la vida, una especie, un organismo? ¿Cómo se forman las especies, persisten, se les puede reemplazar? ¿Por qué existe el sexo? ¿De dónde proviene la gente? ¿Cómo nace la gente, como aprenden a bailar, como tratan de tener éxito? ¿Qué es el lenguaje y cómo la gente los conoce y los utiliza? ¿Qué es la conciencia? ¿Cuándo socializa la gente, que es economía, cómo funciona, que es forma de gobierno, cultura, familia, y cómo funcionan?

Las mentes curiosas apasionadamente quieren saber estas cosas, incluso si no hay productos materiales para disfrutar. Es como cuando los pies quieren apasionadamente bailar incluso cuando nadie está mirando o manos ágiles queriendo  apasionadamente dibujar incluso si nadie va a poner el resultado en una pared.

Un segundo motivo personal de la ciencia es, sin embargo, el propio interés, individual y colectivo. El conocimiento de los componentes de la realidad y sus interconexiones, suficientes para predecir los resultados e incluso como intervenir para afectar lo que sucede, no sólo puede calmar nuestra curiosidad, puede aumentar la longevidad de nuestras vidas y también su ámbito de aplicación, alcance y calidad.

¿Cuál es la causa y la cura para la polio, el cáncer, el ébola?  ¿Cómo vuelan las aves? ¿Cómo funciona la gravedad, la fricción, el vuelo?

La curiosidad abre puertas y ojea hacia adentro, a lo desconocido, con deseo y gigantesca energía, pero también  pasamos a través de esas puertas de la ciencia debido a que los puntos de vista que la ciencia acumula nos benefician a todos.

Un motivo personal paralelo de la ciencia es beneficiarse no de las implicaciones del conocimiento en sí mismo, sino de la remuneración ofrecida por trabajos científicos o logros. Pueden haber recompensas materiales por la recopilación de información y por proponer o probar hipótesis acerca de la realidad. La búsqueda de estas recompensas materiales es otro motivo para hacer ciencia.

Del mismo modo, los beneficios que se tienen más allá de la pura satisfacción de cumplir con la curiosidad o beneficiar a la sociedad no se limitan al pago material. También está el otorgamiento social de estatura y fama u otros elogios que una sociedad particular nos puede ofrecer, y el hacer ciencia es a menudo, al menos en parte, impulsado por la búsqueda de los reconocimientos sociales, notoriedad, estatura y la admiración que acompañan al descubrimiento.

Una economía, como sólo un aspecto de la sociedad,  puede plausiblemente aumentar, disminuir, o simplemente empujar la curiosidad de la gente en una dirección u otra. Puede afectar cómo el conocimiento científico directamente beneficia a la gente y, por supuesto, la remuneración y otras recompensas materiales otorgados a las personas por hacer ciencia, así como las recompensas no materiales que se puedan obtener.

Por mucho tiempo la ciencia como la conocemos ni siquiera existía.

Por mucho tiempo la ciencia como la conocemos ni siquiera existía. Había misticismo y creencia, que a veces se aproximaba a la verdad y a veces no, pero no había una acumulación de evidencia contrastada con la experiencia y guiada por la lógica.

Eventualmente las sociedades y las economías impulsaron la ciencia y la orientaron de varias maneras. En la actualidad, por supuesto, tremendas  presiones de la sociedad y en particular de la economía capitalista, impulsan y también limitan los tipos de preguntas que la ciencia persigue, las herramientas que la ciencia utiliza, las personas que tienen la oportunidad de participar de la ciencia y las personas que se benefician o incluso que llegan a saber los resultados de la ciencia.

En los EE.UU capitalista, por ejemplo, la ciencia se ha convertido en omnipresente, revelando muchos secretos internos de los materiales, espacio, tiempo, órganos e incluso en una medida limitada, mentes. Pero la ciencia también se ha convertido, en diversos grados y aspectos, en un agente del capital.

Steven J. Gould escribe: "La ciencia es una empresa pluralista con un rico despliegue de métodos adecuados para diferentes tipos de problemas… La visión directa no es el único, ni siquiera el habitual,  método de inferencia". La distorsión surge cuando los diferentes métodos y los problemas están sesgados por motivos distintos a los de la propia ciencia.

Un tipo de problema surge, por ejemplo, del hecho (señalado por el periodista británico George Monbiot) que "el 34% por ciento de los principales autores de artículos en revistas científicas se ven comprometidos por sus fuentes de financiación, sólo el 16 % de las revistas científicas tienen un política sobre conflictos de intereses, y sólo el 0,5 % de los artículos publicados tienen autores que revelan estos conflictos".

En productos farmacéuticos nos encontramos que "el 87% de los científicos que escriben las guías clínicas tienen vínculos financieros con las compañías farmacéuticas".
En otras palabras, como todos sabemos, la ciencia está directa y abiertamente influenciada por dinero corporativo.

Más sutilmente, la financiación comercial  y la propiedad  determinan qué preguntas se plantean, incluso qué proyectos se desarrollan y se apoyan. Si las perspectivas de patentes - las perspectivas de ganancia - son buenas, el dinero fluye. Si son malas, a pesar de que las razones de curiosidad elemental, o incluso razones de bienestar humano son amplias, el dinero se guarda. Considere la posibilidad de los fondos de investigación para una vacuna contra el ébola. La enfermedad ataca intermitentemente, pequeñas audiencias, que tienen pocos ingresos para gastar. No hay mucho beneficio en ello. Consideremos ahora las píldoras de dieta, ayudas sexuales, o la medicina necesaria que tiene que ser tomada con regularidad y de por vida por personas que tienen dinero para gastar. Muchas ganancias en este caso.

Lo más vil en este tipo de contabilidad es que los ciudadanos pueden terminar como "conejillos de Indias como en el Experimento Tuskegee Sífilis entre 1932 y 1972, o en los experimentos entre 1950 y 1969 en los que el gobierno probó drogas, materiales químicos, biológicos y radioactivos en desprevenidos ciudadanos estadounidenses; o la contaminación deliberada de 8.000 millas cuadradas alrededor de Hanford, Washington, para evaluar los efectos del plutonio disperso" (de Cornwell 2003).

En una escala mayor, el Pentágono controla aproximadamente la mitad del presupuesto federal anual de investigación y desarrollo,  $ 75 billones, con repercusiones evidentes en la militarización de las prioridades.

Me senté en un avión no hace mucho, por casualidad junto a un biólogo del MIT cuyo interés era comprender las funciones y disfunciones biológicas humanas. Según sus propias palabras él no era en absoluto político o ideológico, no obstante, no tenía dudas  acerca del contexto de su trabajo.  "Lo que hacemos, lo que podemos hacer, incluso lo que podemos pensar en hacer esta abrumadoramente influenciado por la necesidad de financiación que, hoy en día, significa la necesidad de financiación ya sea de corporaciones o del gobierno, gobierno que está endeudado con corporaciones o con el militarismo”. Esto era, según su opinión, de conocimiento común. Y añadió: "Además, las corporaciones tienen una visión muy corta. Si usted no puede conseguir fuertes ganancias a corto plazo, olvídese. Tiene que encontrar algo más para llevar a cabo, a menos que, por supuesto, usted pueda convencer al gobierno que los esfuerzos que usted haga aumentarán su capacidad de matar". Esta es la combinación mortal de la competencia del mercado y la búsqueda de ganancias y más gobiernos militaristas haciendo lo que hacen. Llevan a la Ciencia Perversa.

Está claro, por tanto, que para cualquier persona que se preocupe, que quiera estar involucrado y quiera que los beneficios que puedan derivar de la ciencia, sin tener que soportar el daño  - que todos los izquierdistas ciertamente deberían - el problema se debe en gran parte a la sociedad en que la ciencia está inmersa. Surge una pregunta - para un ensayo de seguimiento -. ¿Cuál sería una buena ciencia, una ciencia digna, en una sociedad buena y digna?


teleSUR no se hace responsable de las opiniones emitidas en esta sección
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