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El segundo debate presidencial en Estados Unidos, una telenovela política en tiempo real

| Foto: Reuters

Publicado 10 octubre 2016
El segundo debate presidencial cambió poco en términos de la preferencia de los votantes, de acuerdo a las encuestas post debate.

La estrategia de Trump parece haber sido la de afianzar a su base conservadora al retornar a la retórica extrema anti-Hillary, la cual le consiguió la candidatura.

Los dos candidatos más odiosos de la historia moderna de las elecciones en Estados Unidos no defraudaron las bajas expectativas de los electores, en cuanto a su desempeño en este segundo debate que se desarrolló en Saint Louis el pasado 9 de octubre.

Ambos candidatos estuvieron la gran parte del debate atándose entre sí sobre quién es más "moralmente inadecuado" para el puesto, quien posee el peor sentido común y quien miente más compulsivamente. Los asuntos de verdadera importancia para los electores, fueron nuevamente dejados a un lado, igual que en el primer debate, y si acaso, mencionados brevemente y analizados de manera tangencial.

La difamación continua fue además revitalizada con la publicación de videos durante la última semana, videos con más de una década de existencia, que muestran a Trump jactándose de su habilidad para dominar sexualmente a las mujeres y otros comentarios de misoginia bastante extrema.

Los videos desataron una tormenta tropical entre la élite republicana durante toda la semana, hubo incluso llamados a que Trump abandonase la carrera presidencial, otros pidieron que se le "corte el suministro" a los fondos financieros de la campaña de Trump. El resultado de la participación de Trump en este debate de seguro determinará si esta charla se traduce en acción, a la vez que el grupo de los republicanos da muestras de querer resquebrajarse aún más y el abandono de su candidato por parte de las élites del partido.

Esta ruptura potencial entre los republicanos en Estados Unidos, la élite del partido y la mayoría de sus militantes, no se diferencia mucho a lo que sucede en Europa, donde las élites del Partido Laborista británico han estado atacando a su líder electo Jeremy Corbin, por su abandono de las políticas neoliberales; o como en España, donde el líder del Partido Socialista fue despedido o Francia cuyo Presidente pronta pasará por una experiencia similar. La recuperación económica desde 2009 solo ha beneficiado a las élites económicas, en Estados Unidos el 95% de los ingresos netos desde 2009 han llegado al 1% de los hogares más ricos de ese país, esto se ha traducido en un resentimiento de las bases de los partidos políticos. Como lo señaló uno de los comentarias políticos durante el 2do. debate presidencial: "Esta elección es sobre el pueblo estadounidense vs. la clase política". Pero este no es solo un fenómenos de Estados Unidos, la tendencia se va generalizando an muchas de las economías más avanzadas.

Trump enterró la evidencia del episodio del video de su fanfarroneo misógino diciendo que era simplemente "charla de vestidores masculinos", solo palabras. Y entonces se lanzó en la ofensiva en contra de Hillary Clinton, diciendo que mientras lo suyo habían sido solo "palabras", el esposo de Hillary y ex presidente Bill Clinton, había incurrido en una conducta sexualmente reprobable y que por ello había sido revocado de su mandato. El equipo de Trump llevó a 3 mujeres al debate, quienes estuvieron implicadas durante juicio a Bill Clinton o que habían sido víctimas de acoso sexual por parte del entonces presidente. No contento con esto, acusó a Hillary de reírse durante un juicio en el que ella participó como abogado acusador y en el cual su cliente se escapó de la cárcel, en un caso de violación que involucraba a una menor de edad. Ambos candidatos demostraron que harían lo que fuese para desempolvar décadas de evidencia, para intentar demostrar que el adversario es "moralmente inadecuado".

Otro detalle interesante de esta telenovela de la moralidad en la que se ha convertido la contienda electoral, es que los videos fueron publicados casi de forma simultánea a la salida de los Wikileaks que develaron los planes de Clinton de lanzar su campaña con un grupo de propuestas y promesas comunicadas a los grandes contribuyentes corporativos de la banca privada, y decir todo lo contrario a los electores. Cuando Trump la emplazó a este respecto, Hillary simplemente usó el ejemplo de Abraham Lincoln, diciendo que él había hecho lo mismo y por tanto esta práctica era legítima.

El fuerte intercambio fue precedido por los alegatos de Hillar en referencia a Rusia y su presidente Vladimir Putin, acusándolo de hackear las cuentas del Partido Demócrata y de la elección estadounidense para beneficio de Trump. Los medios estadounidenses en días recientes han hablado de esto, de la cual no existe evidencia alguna, pero se ha promovido ampliamente. Esta es otra dimensión del creciente cambio en la élite estadounidense hacia la confrontación con Rusia. La sugerencia implícita de Clinton durante el debate fue que la publicación de estos Wikileaks era una muestra más de la interferencia de Rusia y Putin en las elecciones usamericanas para ayudar a Trump. El momento de la salida de los videos y de los materiales de Wikileaks deja a la expectativa si es todo lo que pueden esperar los electores en las próximas semanas - por ejemplo, más videos que dañen la imagen de Trump, quizá no simultáneamente, pero sí más Wikileaks que mancillen la imagen moral de Clinton.

El segundo debate reveló todavía algo más ominoso sobre el tema antirruso que es interesante destacar, en respuesta a la pregunta de que harían los candidatos respecto a Siria y Aleppo, Hillary señaló que la fuerza aérea rusa está determinada a destruir la ciudad. "Rusia ha ido con todo" en términos de su ambición y agresividad en Siria, así lo indicó Clinton. Los crímenes de guerra rusos deben ser investigados , y más aún, debería imponerse una "zona de exclusión aérea" en ese país. Lo que no explicó es qué pasaría si Rusia ignorase esa zona de exclusión, ¿serían atacados por Estados Unidos? ¿Qué pasaría si aviones estadounidenses fueran atacados? Las declaraciones de Clinton revelaron la desesperación de la facción guerrerista respecto al conflicto sirio, en el cual Estados Unidos se ha visto marginado y Rusia se ha vuelto influencial.

Martha Radditz, la moderadora del debate, preguntó entonces a Trump que haría en Siria, ya que su candidato a la vicepresidencia, en días recientes, Mike Pence dijo que estaba de acuerdo con que "Estados Unidos debiera prepararse para golpear militarmente los objetivos del régimen de Assad", presumiblemente incluyendo aeropuertos con aviones rusos. Trump dijo estar en desacuerdo y que su enfoque estaría en lidiar con el DAESH, por tanto distanciándolo de su VP, Hillary, entonces la facción guerrerista generó algún revuelo con comentarios después del debate.

Otro intercambio notorio en el debate se dio cuando Trump atacó a Clinton por borrar sus correos después de recibir la citación, cuando era Secretaria de Estado. Y continuó con otra explosiva declaración al prometer que cuando fuera presidente él nombraría a un fiscal especialmente para investigar las acciones de Clinton. Cuando ella rechazó la noción como un ejemplo su visión imperial de la presidencia, Trump dijo que no importaba porque ella "estaría en la cárcel".

Hillary ganó algunos puntos en el debate cuando la discusión retornó, en algunas breves ocasiones a la política real. Trump dijo que Obamacare había aumentado a 68% y que los electores se ahogaban con los gastos premiun, copagos y deducibles. Habló de su derogación y un reinicio total. Clinton, por su parte, afirmó que podía reformarse y mantener los elementos positivos, y afirmó que Trump devolvería el seguro social a los seguros privados y las empresas farmacéuticas, incrementando los precios y disminuyendo la cobertura como en el pasado.

Clinton se ganó puntos en el intercambio sobre los impuestos también, señalando que el plan de Trump para reducir los impuestos de 35 a 15% beneficiaría a los ricos el doble de lo que habrían hecho los recortes de George W. Bush para esta élite. La candidata propuso que no habría aumentos de impuestos para cualquiera que gane menos de 250.000 dólares al año, que aumentaría los impuestos solo a los pudientes.

El segundo debate presidencial cambió poco en términos de la preferencia de los votantes, de acuerdo a las encuestas post debate. Los ratings de hostilidad para ambos candidatos permanecieron mas o menos iguales: Clinton con 45% de rechazo antes del debate y 44% después, Trump con 64% de rechazo antes y después del debate. En las encuestas nacionales Clinton disfrutó de un amplio margen de apoyo entre las mujeres antes del debate , el cual creció más después de los eventos de la semana pasada. Este margen pudiera probar ser importante en el resultado de la elección, considerando que se lleve 8 o 9 de los estados indecisos donde la elección será determinada por la cantidad de electores que acudan a las urnas - quizá mucho antes de noviembre ya que el 30% del voto por correspondencia ya ha comenzado.

En este segundo debate , la estrategia de Trump fue definitivamente la de retornar a la retórica extrema anti-Hillary, la cual le consiguió la candidatura. Clinton fue tildada de "mentirosa", "demonia" y que debería "estar en la cárcel". Puede que haya recuperado su base luego de lo sucedido la semana pasada, y como le fue un poco mejor en este segundo debate, esto quizá no sea suficiente para ganar en noviembre. Clinton ha usado estos eventos nefastos para Trump y con ello ha ganado más votos femeninos. Sin embargo, un esperado debate de "knock-out" donde Trump fuese derrotado no ocurrió.
Pero los debates y las encuestas nacionales son casi irrelevantes en esta etapa, el resultado se determinará por los 8 o 9 estados indecisos. Con el 87% de los electores decididos y ningún candidato capaz de mover la aguja en los debates, ahora se definirá si Trump logra mover a sus bases en los estados indecisos o si Hillary puede mover las conciencias de los millenials, los latinos y otros para que salgan a apoyarla luego de sentirse traicionados por el segundo mandato de Obama, al no cumplir las promesas de 2012.

Mientras tanto, las audiencias podrán sentarse a "disfrutar" (y llorar) con la telenovela de la moralidad que es actualmente la elección usamericana.

***Jack Rasmus es author del libro "Looting Greece: A New Financial Imperialism Emerges" Clarity Press, 2016. Más información en su sitio web: jackrasmus.com.


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