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Escocia celebró este jueves un referendo independentista para separarse de Reino Unido. (Foto: Archivo)

Escocia celebró este jueves un referendo independentista para separarse de Reino Unido. (Foto: Archivo) | Foto: Archivo

Publicado 18 septiembre 2014
La participación del laborismo es fundamental en el referendo que llevó a cabo Escocia este jueves, pues 35 por ciento de los integrantes de ese partido están a favor de la independencia.

La cobertura en medios sobre el referendo para la independencia de Escocia (cuyo resultado no se conocía  al escribir este artículo), se ha centrado en lo que su separación de Gran Bretaña podría implicar para el nuevo país.

Aquí nos ocuparemos de lo que una hipotética independencia de Escocia implicaría para Gran Bretaña. Para comenzar, algunos de sus propios ministros anunciaron que en ese contexto esperarían la renuncia del Primer Ministro Cameron. De no hacerlo, miembros de su bancada parlamentaria hicieron saber que estarían dispuestos a sumarse a la oposición en el Parlamento para forzar su salida del cargo. En otras palabras, la carrera política de David Cameron podría estar en la picota.

Pero si bien Cameron tiene razones personales para oponerse a la independencia de Escocia, los Laboristas británicos tienen razones partidarias para hacerlo. De los 59 congresistas que Escocia envía al Parlamento Británico, sólo uno pertenece al Partido Conservador: el votante medio escocés se ubica claramente a la izquierda del votante medio británico, y el Partido Laborista es uno de los beneficiarios de ese estado de cosas.

No es sólo que de alejarse Escocia de la Gran Bretaña el Laborismo perdería parte de su caudal electoral, es además que la deserción de votantes laboristas sería la principal explicación de una eventual independencia escocesa. Pese a que el Partido Laborista se opone al separatismo escoces, la primera encuesta que le concedió mayoría en la intención de voto al separatismo, encontró que un 35 por ciento de los votantes laboristas estaban a favor de la independencia.

Por la misma razón, un triunfo de los unionistas (partidarios de permanecer dentro de Gran Bretaña), probablemente sería consecuencia de la campaña del laborismo para revertir esa tendencia. Y dentro de esa campaña más importante que la participación del líder laborista Ed Miliband, será la capacidad de persuasión del último Primer Ministro británico proveniente de Escocia, el también laborista Gordon Brown. Será ahora cuando necesite el aura heroica que le concedía el eslogan de campaña que su partido eligió para las elecciones generales que Brown finalmente no convocó en 2007: “Not Flash, just Gordon” (“No es Flash, solo es Gordon”).

Por último, el votante medio escocés no sólo se ubica a la izquierda del votante medio británico, sino que también es más europeísta. Lo cual implica que la independencia de Escocia también beneficiaría al Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP, por sus siglas en inglés), en la medida en que este auspicia la convocatoria de un referendo para decidir si Gran Bretaña debe o no permanecer dentro de la Unión Europea (como su nombre lo indica, el UKIP tiene como razón de ser la salida de su país de la Unión Europea).

Pero claro, fue David Cameron quien ofreció celebrar ese referendo en 2017 en la eventualidad de que siguiera siendo Primer Ministro en 2015. Paradójicamente, si un triunfo del separatismo escocés pusiera fin al Premierato de Cameron, no habría garantía alguna de que el referendo que ansía el UKIP se realice en 2017. 


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Escoceses, irlandeses o británicos, son lo mismo, de todos los integrantes la la Ue. Y, sus representantes, son: Los buitres y la guerra...
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