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El incumplimiento de pago de Puerto Rico está bien, mientras paguen la deuda a Wall Street

| Foto: Reuters

Publicado 19 agosto 2015

¿Por qué se permitió a Puerto Rico el incumplimiento y no a Grecia? Sólo hay que seguir la ruta del dinero: los afectados eran los pobres, mientras que los fondos de cobertura de EE.UU. se beneficiaron una vez más.

 

El 1 de agosto Puerto Rico dejó de pagar parte de su enorme deuda de US $ 72 mil millones de deuda, pagando solamente US $ 628.000 de un préstamo relativamente pequeño de US $ 58 millones que se venció al inicio del mes. El incumplimiento del pago, que marca el evento de crédito más grave en los mercados estadounidenses de bonos públicos desde que la ciudad de Detroit se declaró en bancarrota en 2013, ha llevado a muchos a hacer comparaciones obvias con Grecia - y es comprensible.

Al igual que Grecia, Puerto Rico se ha sumido en una recesión prolongada que ha registrado un aumento del desempleo, la caída del nivel de vida y que un sinnúmero de personas dejen su tierra natal en busca de mejores oportunidades de vida en los estados acreedores. Al igual que Grecia, Puerto Rico está cediendo ante una carga de deuda insostenible que sus líderes afirman "no puede ser pagada". Y al igual que Grecia, Puerto Rico es un pupilo dependiente de un sindicato más grande del que forma parte: Grecia de la Zona Euro y Puerto Rico de los Estados Unidos.

Pero de todas estas similitudes obvias, hay una diferencia desconcertante: mientras que a Puerto Rico se le permitió dejar de pagar sus deudas sin causar mucha ira - o interés - del gobierno de Estados Unidos, Grecia no ha sido capaz de hacer lo mismo. ¿Por qué se permitió a Puerto Rico el incumplimiento? La respuesta es simple: siga las reglas, después siga el dinero - y verá.

Cuando se trata de las reglas, parte de la respuesta seguramente radica en el peculiar arreglo institucional en que Puerto Rico se encuentra. Como un Estado Libre Asociado - O como una colonia de facto - de los Estados Unidos, Puerto Rico y sus corporaciones públicas no pueden pedir al FMI un rescate internacional, lo que naciones nominalmente "soberanas", como Grecia, Portugal e Irlanda, han hecho en los últimos años, tampoco puede acogerse al Capítulo 9 de banca rota financiera en los EE.UU., como las municipalidades estatales de Detroit, Michigan o de Stockton, California lo hicieron.

El resultado es que la isla caribeña está en una especie de limbo legal y financiero donde la única salida posible parece ser o un "rescate" por parte del gobierno federal o una suspensión unilateral de los pagos de la deuda. En vista que el primero no parece ser inminente (al menos no por ahora), el segundo se ha convertido en casi inevitable. Los expertos parecen creer que el pago perdido del 1 de agosto fue sólo el comienzo.

Cuando se trata de dinero, sin embargo, nos encontramos con la verdadera razón por la cual los acreedores de Puerto Rico han sido tan reacios a intervenir: es que el gobierno de la Isla, básicamente, sólo dejó de pagar a su propio pueblo. El no pago del 1ro de agosto fue estrictamente limitado a los bonos en poder de la Corporación de Finanzas Públicas, en la que casi 900 mil pobres y en su mayoría puertorriqueños rurales – jubilados sin poder y pequeños ahorradores - han invertido sus ahorros de vida a través de cooperativas de ahorro y crédito sin fines de lucro.

Como uno de ellos, un profesor de matemáticas, le dijo al New York Times: "me dijeron que era seguro, que las protecciones legales eran fuertes. Me dijeron que era el mejor lugar para poner mi dinero, y yo confié en ellos".

Pero los bonos no eran seguros y los que les vendieron no eran de fiar. Lo que la mayoría de los ahorradores y pensionistas puertorriqueños no sabían era que el estatus legal de su isla, en la legislación estadounidense, había permitido que los grandes especuladores de Wall Street conviertan eficazmente su isla en un casino. Debido a que el gobierno de Puerto Rico estaba en la extrema necesidad de obtener financiamiento externo, y porque sus bonos públicos se rigen por la denominada "regla de exención triple" que hace que los intereses pagados los liberan de todos los impuestos de ciudad, estatales y federales en el territorio continental de Estados Unidos, los bancos vieron un mercado potencial en auge.

Como Eric Draitser escribió para teleSUR el día antes del incumplimiento, "Barclays, Morgan Stanley, Goldman Sachs, JP Morgan, Bank of America-Merrill Lynch, y muchos otros se apresuraron a suscribir préstamos masivos en la forma de compras de bonos para después darse la vuelta y vender esos bonos a los fondos de cobertura y a otros inversionistas en los EE.UU. y en todo el mundo, obteniendo de esa manera enormes beneficios en las comisiones de suscripción. En esencia, los bancos de Wall Street llegaron con un enorme capital, transfirieron el riesgo a otros especuladores, mientras conseguían grandes ganancias como intermediarios".

Los administradores de los fondos de cobertura, por su parte, se emborrachaban con los altos rendimientos, cero impuestos, grandes descuentos y fuertes protecciones constitucionales que estos bonos puertorriqueños parecían ofrecer. Todavía en 2014, Jeffrey Gundlach de DoubleLineCapital se refiere a la inversión en Puerto Rico como su "mejor idea", mientras que John Paulson - que ganó notoriedad por sus apuestas especulativas en Grecia en los últimos años - incluso elogió a la, económicamente moribunda colonia de Estados Unidos, como "el Singapur del Caribe".

Ahora, lo que en gran medida no ha sido mencionado es que el gobierno fiscalmente desahuciado de Puerto Rico pagó, en el mismo día, la mayor parte de sus US $ 500 millones en obligaciones a los fondos de cobertura y a otros grandes inversores institucionales. El incumplimiento, en otras palabras, fue una decisión estratégica del gobierno de Puerto Rico - presumiblemente realizado bajo presión de los propios fondos de cobertura - para que todas las pérdidas recaigan en la población local.

Así resume la situación un periodista de The Independent: "Algunos han llamado el incumplimiento de $ 58 millones un esfuerzo calculado, ya que Puerto Rico paga a 'los grandes' con el poder legal de demandarles, lo que no hace con los acreedores de bajo riesgo en su propia patio trasero". O como James Henry, un erudito en inversión de la Universidad de Columbia lo expresó:

"Ellos han incumplido de forma selectiva. Ellos están incumpliendo con las cotizaciones en bolsa y tratando de negociar acuerdos privados con los fondos de cobertura. Los fondos de cobertura tienen mucha influencia en los gobiernos y es probable que estén detrás de escena influenciando a quien se le paga de vuelta. Si Puerto Rico quiere pedir prestado de nuevo tienen que pagar a estos muchachos. Ese es el enfoque buitre".

Mientras tanto, a pesar de que no pueden solicitar un rescate del FMI, el gobierno de Puerto Rico ya ha llamado en su ayuda a tres ex funcionarios del FMI, entre ellos la economista ex Jefa Adjunta del Fondo, Anne Krueger, para que les asesore sobre la forma de proceder. En un informe publicado a finales de junio, los ex asesores del FMI sugirieron al gobierno el despido de miles de maestros, el cierre de escuelas, el aumento de los impuestos de propiedad, la suspensión del salario mínimo y el recorte de las vacaciones pagadas a la mitad.

Después de todo, quizás, el record de pago de Puerto Rico no es tan diferente del de Grecia: ambos han incumplido las obligaciones a sus propios ciudadanos con el fin de complacer a sus amos coloniales. El incumplimiento está bien, parece, siempre y cuando se pague la deuda a Wall Street y Frankfurt.

Jerome Roos es investigador doctorado en Economía Política Internacional en el Instituto Universitario Europeo, y editor fundador de la revista anual sobre los resultados. Síguelo en Twitter enJeromeRoos.


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