• Telesur Señal en Vivo
  • Telesur Solo Audio
  • google plus
  • facebook
  • twitter
Vista aérea que muestra la estación aérea de la Marina de EE.UU., Futenma, en la Isla de Okinawa.

Vista aérea que muestra la estación aérea de la Marina de EE.UU., Futenma, en la Isla de Okinawa. | Foto: Reuters

Publicado 1 diciembre 2015

Mientras que el secretario de Defensa de Estados Unidos reprende a China por participar en la recuperación de tierras en el Mar del Sur de China, los EE.UU. presiona a Japón a abandonar su constitución pacifista.

El 7 de noviembre, en la conclusión de un viaje a Asia, que incluyó un crucero en un portaaviones de Estados Unidos que operan en el Mar del Sur de China, el secretario de Defensa estadounidense Ashton Carter culpó a Pekín por el aumento de las tensiones en la región y dijo que los EE.UU. seguirá llevando a cabo operaciones de "libertad de navegación" en el Mar Meridional de China. Carter acusa a China de reclamar más tierra que cualquier otro país de la región. Dice que EE.UU. va a defender el estado de derecho en el área, un conjunto de leyes propuesto unilateralmente por los EE.UU.

Carter claramente no quiere mencionar la constitución japonesa, que estipula: "El pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación y a la amenaza o uso de la fuerza como medio de solución de los conflictos internacionales". El artículo 9 dice, "Las fuerzas de tierra, mar y aire...nunca serán mantenidas" y "el derecho de beligerancia del Estado no será reconocido".

El Profesor Herbert Bix, Historiador ganador del premio Pulitzer, sugiere que el artículo 9 podría ser abandonado por interpretación en lugar de procesos de revisión constitucional. "Miembros de la Dieta, sus expertos asesores y expertos de medios han dejado de pagar hasta la palabrería”. Añade, "para estos conservadores, la negación de la fuerza para resolver disputas internacionales representa una traba para la futura expansión de Japón como una gran potencia".

Pero en la isla japonesa de Okinawa, la mayoría de sus residentes tienen como objetivo defender la constitución japonesa, y protestan enérgicamente contra la construcción de una nueva base militar de Estados Unidos. Los EE.UU. ya operan 32 bases en Okinawa. Juntas, comprenden el 17 por ciento de las tierras de Okinawa. Tomando nota que, si bien Okinawa comprende sólo el 0,6 por ciento del territorio de Japón, Estados Unidos mantiene el 74 por ciento de sus bases japonesas en la Isla, el profesor Bix observa que "no es de extrañarse que los residentes de Okinawa apasionadamente se opongan a la construcción de cualquier nueva instalación de los infantes de marina de Estados Unidos". Takashi Onaga, el gobernador de Okinawa, legalmente ha bloqueado la construcción de la nueva base, pero el gobierno japonés revocó su prohibición.

En octubre de 2015, activistas de ‘Voces para la No Violencia Creativa’ se unieron en una caminata desde el norte hasta el sur de Okinawa, que culminó en una acción directa no violenta bloqueando la obra de construcción en Henoko. Monjes Budistas de la orden Nipponzan Myohoji organizaron la Marcha por la Paz. Entre la gran variedad de manifestantes que se conocieron, estaban los de Acción de Emergencia Estudiantil para una Democracia Liberal (SEALDs) que están revitalizando el movimiento de protesta contra la guerra de Japón. El 30 de agosto, se estima que 120 mil personas en Tokio solamente salieron a protestar en contra de los acuerdos de seguridad del presidente Abe con los EE.UU., en una manifestación patrocinada por SEALD y una serie de agrupaciones pacifistas y partidos de oposición.

Buddy Bell, escribiendo desde Okinawa, mencionó que los EE.UU. tienen ahora rodeado Beijing con 200 bases que bordean el Mar de China Oriental. Imagínese si China rodea los EE.UU. con 200 bases. Los EE.UU. están provocando una carrera armamentista con China. "Por primera vez en muchos años", Bell escribe: "China está aumentando su presupuesto militar al mismo tiempo que los EE.UU. sigue gastando más que China y los siguientes 11 países de mayor gasto. No sólo los EE.UU. están privando a su propio pueblo de dinero que podría ser utilizado para financiar investigación científica, salud, educación o para volver a los bolsillos de la gente; está arrinconando a China en una esquina donde concluye que debe hacer lo mismo. Además, las bases están situadas de tal manera que los EE.UU. tienen la capacidad de bloquear las vías marítimas, un mensaje claro a China, que su economía altamente impulsada por exportaciones, podría enfrentar la perspectiva de un apuro serio en cualquier momento".

Los líderes de derecha del Gobierno japonés podrían decidir en contra de la subordinación a los objetivos militares ofensivos de los EE.UU. Podrían subordinarse a la voluntad de la gente de Okinawa, que están decididos a cerrar las bases militares. Persiguiendo políticas que construyan relaciones de amistad con sus vecinos, podría abordar preocupaciones mutuas, el Gobierno japonés tendría una mejor oportunidad de hacer frente a las realidades del cambio climático. Teniendo en cuenta los efectos catastróficos que la subida de las aguas del mar podría tener para las personas que viven en las islas y en las costas continentales, Ashton Carter mostraría mucha más preocupación por la seguridad de Japón si dejaría de presionar a Japón para que antagonice con China y en su lugar alentaría la cooperación mutua, la diplomacia, la negociación y el fin de los preparativos para matanzas y destrucción.

**Kathy Kelly (Kathy@vcnv.org) co-coordina Voces por la No Violencia Creativa (www.vcnv.org)


teleSUR no se hace responsable de las opiniones emitidas en esta sección

Comentarios
0
Comentarios
Nota sin comentarios.