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En Rusia, el VAR funcionará desde el Centro Internacional de Retransmisión (IBC) de Moscú. (Imagen referencial)

En Rusia, el VAR funcionará desde el Centro Internacional de Retransmisión (IBC) de Moscú. (Imagen referencial) | Foto: EFE

Publicado 27 mayo 2018
Antes de su aprobación, el VAR fue utilizado en los Mundiales de Clubes 2016 y 17, la Copa Confederaciones 2017 y el Mundial sub 20 de Corea 2017.

El Mundial de Rusia 2018 tendrá un debut que cambiará para siempre al fútbol como lo conocíamos. La aparición del Video de Asistencia Arbitral (VAR por su sigla en inglés) es el definitivo desembarco de la tecnología dentro de un deporte que se mostraba reticente al cambio y a la modernización. 

El primer paso se había dado 4 años atrás, cuando en Brasil 2014 se estrenó el GoalRef, un dispositivo que permitía definir con absoluta precisión si la pelota había o no traspasado totalmente la línea de gol. Asi se terminó con la posibilidad del llamado “Gol Fantasma”. Uno de esos goles definió nada menos que la final del Mundial ’66 en el que Inglaterra venció a Alemania. 

El VAR comenzó a probarse en marzo de 2016 y la FIFA decidió aprobar su utilización en Rusia a principios de 2018. Durante estos dos años de testeo se comprobó que es una herramienta indispensable dentro de un deporte super profesional que ya no puede seguir dependiendo solo del ojo humano. Pero también quedó claro que no es infalible, que tiene margen de error y que reducirá pero no eliminará las quejas y las polémicas.

En Rusia, el VAR funcionará desde el Centro Internacional de Retransmisión (IBC) de Moscú. Cada partido contará con un equipo de 3 asistentes que dispondrán de 35 cámaras. De ellas, 8 tendrán el sistema “Super lenta” y 6 serán “Ultra lenta”. Además, 2 cámaras estarán concentradas únicamente en controlar los fuera de juego.

Según la reglamentación establecida por FIFA, el nuevo sistema se utilizará solo en 4 acciones posibles del juego: goles, penales, tarjetas rojas e identificación de jugadores. En el primer caso, los asistentes de video cotejarán que en las jugadas que terminen en gol no hayan existido ilegalidades. Respecto de los penales, revisarán la falta marcada por el juez y le avisarán en caso de una infracción no advertida dentro del área. En cuanto a las tarjetas rojas directas, la intensión es evitar errores en un hecho tan determinante como dejar a un equipo con un jugador menos o que no quede impune una acción descalificadora que el árbitro no haya visto. Por último, el VAR deberá eliminar las dudas sobre la identidad de un jugador sancionado para evitar confusiones y errores. 

Es importante aclarar que la máxima autoridad y quien posee la decisión final en todos los casos es el árbitro principal. Si el juez de campo necesita la asistencia del VAR la solicitará dibujando un rectángulo en el aire. Al mismo tiempo, si los asistentes observan algo que el juez no haya visto se lo indicarán a través del sistema de audio. En caso que el árbitro de campo no quede satisfecho con la opinión de los jueces del VAR, podrá ver por sí mismo la reiteración de la jugada en un monitor que estará al costado del campo de juego para tomar una decisión final.

Antes de su aprobación, el VAR fue utilizado en los Mundiales de Clubes 2016 y 17, la Copa Confederaciones 2017 y el Mundial sub 20 de Corea 2017. Y si bien se dieron casos de errores arbitrales pese a su utilización (algunos groseros), el uso de la tecnología en el fútbol debe alentarse y extenderse. El deporte más popular del mundo, que mueve miles de millones de dólares cada año, no puede permitirse que el trabajo y la inversión de 4 años de las asociaciones miembro quede en manos de un árbitro que además de ser falible debe decidir en una fracción de segundo. Es absurdo, mucho más cuando ya disponemos de todos los elementos necesarios para ayudarlo y protegerlo. 

A pocos días del inicio de la Copa del Mundo, y luego de tantos años de pensamiento retrógrado de FIFA, será fundamental que el VAR rinda sus frutos y deseable que no produzca efectos contrarios a los deseados. Para que la tecnología haya venido para quedarse. Es una chance que el fútbol no puede dejar pasar. 


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