• Señal en Vivo
    • Solo Audio
  • google plus
  • facebook
  • twitter
Donde el pueblo produce: la fuerza comunal
El socialismo, se sabe, es más que un asunto de producción. Pero sin esta resulta imposible pensar en la sustentabilidad de un proyecto, comunal o de país. Así como si una radicalización democrática tampoco.

Nellys Calles recibió 20 tiros en un restaurante en el centro de Cumaná. Podía pasar, pero como toda muerte -aún la anunciada- no sabía cuándo llegaría. Quedaron cinco niñas sin madre, el chavismo sin una referente respetada en las barriadas, los consejos comunales, lo más humilde de esa ciudad del oriente venezolano. Había tocado intereses de la delincuencia.

-No tengo nada contra ti, esto es un encargo, dijo el que disparó.

En su honor le pusieron el nombre a la Comuna que comenzó a conformarse en el 2012. Nellys se transformó en una palabra colectiva, en una de las tantas militantes asesinadas en los años del chavismo que quedan en la memoria de quienes la conocieron, de las organizaciones donde militaron -el Frente Nacional Comunal Simón Bolívar en este caso.

-Era una mujer guerrera, dicen en la Comuna Nellys Calles.

Aprendieron de su ejemplo. A no rendirse, a construir lo propio contra lo que venga: sequías, sicarios, escuálidos, burócratas. A recibir a quienes los visiten con lo que tienen: unas sardinas, berenjenas, casabe, y sobre todo el ejemplo del Centro Agroproductivo Los Cautaros. Y el orgullo claro, el de tener productivas las dos hectáreas recuperadas en el año 2012, que resistieron con palo, piedras y machetes contra quienes querían sacárselas para construir un urbanismo privado. Es uno de los pocos terrenos planos de la ciudad, y en el mercado inmobiliario es mucho dinero.

-Hemos logrado tener todo esto en funcionamiento porque tenemos sentido de pertenencia, lo más bonito de esta base es que cuando se crea también se pone en marcha la Aldea de la Misión Sucre con la carrera agroalimentaria. Es el punto y círculo, dice Leonardo González, egresado de la Misión.

Todo esto, como lo nombra, son dos hectáreas donde funcionan dos casas de cultivo; una casa de plántulas; un vivero de plantas medicinales y ornamentales; siembras a cielo abierto de verduras; plantas frutales; un salón de formación; y una próxima producción de cachamas. Tienen en vista cinco hectáreas para recuperar. El objetivo es ampliar la extensión de la producción, para poder dar una respuesta mayor a la comunidad. Porque para eso plantan, para que la comida llegue a precios solidarios: 300 bolívares un kilo de pimentón -contra 1000 en el mercado, 300 el de berenjenas -contra 800.

-Esto es demostrativo, queremos hacerlo a mayor escala, dice Leonardo.

Demostrar, sí. Que la comuna puede producir, ampliar cantidades, manejar una Empresa de Propiedad Social, que los recursos que vierte el Estado -en este caso del Ministerio de Agricultura y Tierra- se transforman en tierras productivas y organización popular. Porque no es todo, en términos económicos, la Nellys Calles también tiene una Empresa de Propiedad Social de transporte de carga, dos tractores colectivos y una planta despulpadora a punto de ser puesta en marcha.

***

El socialismo, se sabe, es más que un asunto de producción. Pero sin esta resulta imposible pensar en la sustentabilidad de un proyecto, comunal o de país. Así como si una radicalización democrática tampoco. Esto es la construcción de tramas de democracia participativas que permitan una reapropiación popular del poder -expropiado en la forma del Estado capitalista. Todo el poder, inclusive el de las armas. Así lo planteó Chávez.

Por eso en la reunión en participa el Sargento José Luis Carreras, Comandante de la Compañía de Milicia Bolivariana que hace vida en la Comuna. Entre todos construyen el territorio, lo defienden. Una de las tareas es impulsar los Comités de Seguridad en los Consejos Comunales, trabajar la defensa integral de la nación, como lo plantea la Constitución.

-Estamos armados porque el 13 de abril del 2002 salió el pueblo a la calle desarmado, sin táctica, con palos, piedras, cauchos, entonces se planteó prepararlo, explica Carreras.

Y en estos días la defensa se torna más urgente. Así lo demostraron los actos de vandalismo organizado el 14 de junio, donde se quiso llevar la violencia a espacios construidos por la revolución. Ahí estuvo espontáneamente parte del pueblo defendiendo lo suyo. ¿Qué pasaba si los organizadores de los saqueos disparaban sobre la gente?

-Nuestro pueblo tiene que integrarse a la Milicia porque ya sucedió, atacan a la base, dice.

La base es Nellys Calles, los más de 300 campesinos asesinados desde 1999, las muertes periódicas de cuadros medios y bajos del chavismo en todo lo que va de este y el año pasado. Como sucedió el pasado martes con Elizabeth Aguilera, dirigente de una Unidad de Batalla Hugo Chávez en el barrio Cota 905, asesinada a tiros y luego quemada. Sobre Venezuela está desatada una guerra. ¿Nadie se atribuye los asesinatos? Esa es la estrategia: una guerra líquida, invisible, cobarde. Que parezca delincuencia, destino, desgobierno, todo salvo lo que realmente es.

Hay fuerza en la Comuna. Nadie se rinde, producen, y saben que es imprescindible en esta época a la cual no se le ve -por ahora- final. El diagnóstico es claro: hay casas de compañeros donde no hay ni pan, ni harina, ni sardinas, nada. La situación aprieta: combinando la violencia armada con la económica se puede dimensionar la presión descargada sobre el pueblo humilde. Porque este es el que sufre.

-Lo poco que tenemos lo tenemos con sacrificio, la gente critica sin saber el esfuerzo que se hace. Dicen en la Comuna. Hay que saberlo entonces. Contar las historias del pueblo de Chávez, que en cada rincón del país piensa, se organiza y resiste cada día para que la guerra no lo inunde todo y se pueda construir el socialismo del siglo XXI. Creer siempre, como decía el poeta Nazoa, en los poderes creadores del pueblo.

Marco Teruggi

hastaelnocau.wordpress.com 


teleSUR no se hace responsable de las opiniones emitadas en esta sección
Videos

Comentarios
0
Comentarios
Nota sin comentarios.