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Alexis Tsipras ha transformado una crisis que fue disfrazada desesperadamente como económica en lo que realmente es: una crisis de valores.

Alexis Tsipras ha transformado una crisis que fue disfrazada desesperadamente como económica en lo que realmente es: una crisis de valores. | Foto: Reuters

Publicado 8 julio 2015
El resultado del referendo griego plantea una pregunta básica: ¿Europa decidirá escuchar a la gente o a los mercados?

La metáfora general para las negociaciones entre Grecia y sus acreedores ha sido la de un juego de póquer. "Tsipras ha subido las apuestas" o "el FMI cree que los griegos están engañando", medio de comunicación tras medio de comunicación han declarado lo mismo durante meses. Siguiendo con esta simple imagen, entonces, ¿qué significa el resultado del referendo griego del domingo? En pocas palabras, que Tsipras tenía una carta de triunfo que nadie vio venir.

Así que, cuando llegó el momento para que los jugadores enseñen sus cartas, el primer ministro griego, declaró: "Tengo la plena confianza de una gran mayoría de gente a la que represento. ¿Y ustedes que tienen? ". Ellos no tenían nada.

Si la UE hubiera aceptado la petición más repetida de la parte griega, que era negociar a nivel político, no se encontrarían en una situación tan incómoda como esta. Tsipras estaría sentado en la mesa con otros líderes electos. Ellos estarían llevando a cabo la misma carta de triunfo democrático. Pero no lo hicieron. En lugar de ello, insistieron que Tsipras debía negociar con los tecnócratas de la Troika. Insistiendo en relegarle a la mesa de los niños.

Fue esta política de humillación que les llevó a este desastroso baile final. Para que todo el mundo lo vea, Tsipras tiene un mandato democrático sin precedentes. Pero no sólo eso, sino que lo ha reforzado mediante la consecución de un acuerdo con todos los otros grandes partidos griegos. Están completamente detrás de él, con la excepción de los comunistas y los fascistas, en cuyo lado - el lado de los "aguafiestas" – ahora se encuentra la Troika.

Ellos tienen números, él tiene la gente. Le dan cifras y gráficos, él responde con historias reales y el sufrimiento de personas reales. Él tiene una sonrisa alegre y una camisa blanca abierta, ellos tienen ceños fruncidos y corbatas serias. Una población cada vez más euroescéptica en todo el continente mira con interés. ¿Qué harán, reconocer la derrota o revocar la mesa y negarse a jugar? Si hacen lo primero, él gana, si hacen lo último, ellos pierden.

Sus respuestas son confusas, incomprensibles, incluso cómicas. El Comisionado Dombrovskis dio una conferencia de prensa el lunes por la mañana. Este referéndum no tenía sentido, protestó. La oferta a la que se refiere ya no está en la mesa. Este referéndum no tenía base legal, agregó. La gente no entendió la pregunta. Un periodista le preguntó: "¿No era aquí, en esta misma sala, hace sólo unos días que el presidente Juncker estaba instando a la gente a votar sí?"

Es una pregunta oportuna. Si este referendo era irrelevante, ilegítimo, estúpido, ¿por qué cada jugador importante tanto a nivel de la UE y de Estado- miembro, pasaron los últimos diez días obsesiva, agresiva, antidemocráticamente tratando de manipular su resultado? Una pausa. Dombrovskis respondió: "Un voto afirmativo habría facilitado un acuerdo. Un voto negativo complica las cosas”. Sí, eso pasa con la democracia. Es imprevisible y desordenada. Los mercados exigen certeza. La democracia no puede proporcionarla. Esa tensión básica es cada vez más evidente a nivel de la UE.

Pero todo esto es la solo ambiental. ¿La respuesta “OXI” del referendo cambia algo en el nivel de negociación? Una opinión es que no cambia nada. Otra es que lo cambia todo.

No cambia nada en el sentido de que es poco probable que países que enfrentan crecientes dificultades políticas en sus parlamentos nacionales reciban de repente una oferta mejorada. Su reticencia nunca fue racional - fue dictada por realidades políticas. Si hubieran tratado el asunto lógicamente, se habría calculado el daño financiero por cada día de incertidumbre, los miles de millones perdidos en los mercados de todo el mundo, los años de crecimiento perdido para Europa y se hubiera reestructurado la deuda griega de inmediato, con decisión y de forma final.
Una mejor oferta se puede ofrecer, pero eso será más en función del hecho que un informe muy claro del FMI decía el viernes que la deuda griega es insostenible. Como Yanis Varoufakis - el cordero de sacrificio de este asunto - ha dicho siempre.

Pero el resultado también lo cambia todo porque ha obligado a todos los operadores burocráticos, que gustan de permanecer en las sombras, a salir a la luz. Ha brillado una luz en el déficit democrático de la UE que, hasta hace unos meses, estaba en la penumbra de la teoría de la conspiración. Se ha creado, sin ayuda, un caso convincente para la centroizquierda del euroescepticismo. Se ha creado una batalla icónica entre la burocracia gris sin rostro y Alexis Tsipras, el hombre del pueblo.

El Banco Central Europeo enseñaba su mano el lunes. En lugar de relajar las disposiciones de liquidez, decidió apretar el tornillo, para ahogar la economía griega aún más. Una mujer haciendo cola delante de un cajero automático, entrevistada en la televisión griega dio su reacción:.... "No somos estúpidos. Sabíamos lo que estaba sucediendo. Sabíamos que lo peor está por venir, hemos votado, sabiendo eso. Estamos listos”.

Una encuesta dio ayer a Podemos – partido español, hermano de Syriza - una clara y decisiva ventaja. Estos argumentos no van a desaparecer. Volverán a involucrar múltiples cantidades. En la fábula muy conocida, sólo se necesitó de una persona para señalar que el Emperador estaba desnudo. Ahí es donde estamos, la pregunta ha sido planteada:.. ¿Esto va a ser la unión de la gente, de iguales, de solidaridad o va a ser solo una apisonadora cruel de armonización del mercado? ¿Serán los números o será la gente?

El Presidente francés, Hollande, ya está haciendo movimientos de carácter conciliador. ¿Escucharán otros? La declaración de Merkel el lunes por la noche fue dura. Pero, ¿estaba ella hablando principalmente a un público interno? Alguien tiene que hacerse cargo de la situación y resolverla. Es, en realidad, muy fácil. Empecemos por admitir que la medicina dada a Grecia durante cinco años fue veneno y que la recuperación económica de Grecia es fundamental para toda la unión, como lo es para Grecia. Debido a que eso es lo que hay que hacer. Debido a que es absolutamente cierto.

Este ha sido el logro de Tsipras y el verdadero resultado del referendo. Ha transformado una crisis que fue disfrazada desesperadamente como económica en lo que realmente es: una crisis de valores. Se ha replanteado la búsqueda de la salvación de Grecia a la búsqueda de un salvador de todo el proyecto europeo.  Entonces. ¿Qué será? ¿Las personas o los números? 

*Alex Andreou escribe para The Guardian, The New Statesman y BBC Radio 4. El bloguea en Sturdyblog y usted lo puede seguir en Twittersturdyalex


teleSUR no se hace responsable de las opiniones emitidas en esta sección
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Europa escucha música de chicago boy’s. La pregunta correcta sería: Escuchará Tsipras el NO que su pueblo ha apoyado?, o lo va a traicionar?, porque esa es la realidad y no otra….
Nota sin comentarios populares.