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Los Voluntarios de Paz afganos en el "Centro Borderfree de No Violencia en la Comunidad".

Los Voluntarios de Paz afganos en el "Centro Borderfree de No Violencia en la Comunidad". | Foto: Borderfree

Publicado 2 noviembre 2015

Cualquier persona que exhorte a apoyar las guerras o a los señores de la guerra debe aprender las prioridades adoptadas en el “Centro Borderfree” - y cambiar de lado.

"Por un lado, poderosas burocracias militares, influyentes e industrias de armamentos ricamente financiadas, sus grupos de presión, sus legisladores comprados, aquellos para los que la paranoia o las guerras del pasado son una forma de vida.

Por otro lado, solamente la razón, la voluntad de sobrevivir, los pobres inarticulados", escribió John Kenneth Galbraith, en un avance para la edición de 1978 World Military and Social Expenditures de Ruth Sivard, citado en el obituario del New York Times para Ruth Sivard

Aquí, en el Afghan Peace Volunteers’ Borderfree Center, entre las sesiones de la mañana y la tarde de la Escuela de los Niños de la Calle, les pregunté a varios de los profesores voluntarios qué creían sobre la organización de la escuela y la enseñanza de clases semanales de lenguaje, matemáticas y la no violencia.

"Ahora tenemos 100 estudiantes", dijo Zekerullah. "Me siento feliz porque veo cómo cambian después de pasar un tiempo aquí". Cuando él conoció a algunos de los niños, todos los cuales trabajan en las calles como niños trabajadores, sugerir ideas de cómo lavarse, vestirse para la escuela, traer la tarea terminada a clases, y ser parte de una comunidad que se preocupa profundamente por ellos, podría haber parecido distante y hasta inimaginable. Muchos de los que viven en campos de refugiados quedan atrapados en el comportamiento salvaje, y el trabajo duro en las calles les endurece aún más.

Los niños parecen exuberantemente felices durante las clases los viernes. Se cuidan y se respetan mutuamente. Y sus ojos se iluminan cuando ven a sus profesores, todos ellos alumnos de escuelas secundarias o universidades de Kabul.

"Muchos de los niños provienen de casas de barro con una sola habitación,en los campos de refugiados", dijo Hamida. "Ellos no tienen un lugar seguro para guardar sus cuadernos y útiles escolares. Pero aun así intentan con entusiasmo prepararse para las clases".

A cada uno de los estudiantes se le da un libro que lo diseña junto con los profesores. Se incluyen en las distintas clases de lengua y matemáticas, guías para ser cortés, practicar una buena higiene, y la comprensión básica de la salud.

Zarghuna dijo que el libro y las clases están haciendo una diferencia positiva en las vidas de los niños. Entonces ella me mostró el libro que está leyendo, llamado “I Am Malalai escrito por la Premio Nobel Malalai Yousafzai.

Ella ha marcado una página en la que Malalai señala que: "Si el mundo detendría el gasto militar por tan sólo 8 días, se podría proporcionar educación a todos los niños del mundo durante 12 años!"

Hoy día, Ali y Zarghuna enseñaron la clase de no-violencia. En primer lugar, la lección se centró en cómo las personas pueden compartir recursos. Ali mostró un vídeo de niños en Kenia que quedaron lisiados porque, a falta de calzado adecuado, eran vulnerables a las picaduras de insectos lo que llevó a enfermedades de los pies. Tres adolescentes en los Estados Unidos decidieron recaudar US $ 30 mil y comprar zapatos para los niños de Kenia.

El vídeo ayudó a los niños a entender que las personas sufren de pobreza en todo el mundo; también podían ver a los jóvenes con ganas de ayudar de manera práctica..

Los chicos ya estaban emocionados desde hace dos semanas con una propuesta para preparar y servir una comida el 21 de septiembre, el Día Internacional de la Paz, a cien jornaleros que trabajan en las calles de Kabul.

Muchos de los trabajadores, desesperados por ingresos, pasan de pie durante horas, día tras día con la esperanza de ser elegidos, aunque sea para un par de horas de trabajo. Los niños entienden la desesperación en sus familias porque ellos mismos trabajan en las calles. Ellos lustran zapatos, lavan coches, venden tejidos y dedican muchas horas, incluso en el clima más severo, con la esperanza de ayudar a alimentar a sus familias.

Antes de que terminara la clase, Ali y Zarghuna invitaron a los estudiantes a participar como voluntarios en cualquiera de los diez equipos que preparan el evento para el 21 de septiembre.

Cada equipo tiene ahora un líder, elegido entre los hijos mayores. Un equipo localizará a cien trabajadores y los invitará a la comida. Otro equipo cotizará y comprará la comida, dará la bienvenida a los invitados, servirá la comida y limpiará después del evento.

Servir la comida será parte de #Enough!, una campaña para abolir la guerra, que los voluntarios de Paz afganos pondrán en marcha en la celebración del Día Internacional de la Paz.

Nuestros jóvenes amigos están hartos de la guerra, el desplazamiento, el trauma y el hambre. Sesenta millones de personas, en todo el mundo, ahora buscan refugio, muchos de ellos huyen de la guerra y la violencia. Señores de la guerra y especuladores de la guerra, como aquellos que lideraron las guerras en Irak y Afganistán, desestabilizan poblaciones indefensas. Las guerras llevan a masivas crisis de refugiados. Cualquier persona que exhorte a apoyar la guerra o a los señores de la guerra debe aprender las prioridades adoptadas en el‘Borderfree Center’ - y cambiar de lado.


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