De Ferguson a Paris: entendiendo retrocesos, violencia y levantamientos | Opinion | teleSUR
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Cherif y Said Kouachi estaban motivados para unirse a grupos extremistas después de enterarse de Abu Ghraib.

Cherif y Said Kouachi estaban motivados para unirse a grupos extremistas después de enterarse de Abu Ghraib. | Foto: Policía francesa

Publicado 21 enero 2015

Mientras el Imperio Norte Americano, la UE, la OTAN, el FMI y el Banco Mundial continúen imponiendo sus políticas económicas, tácticas militares y condicionamiento cultural en comunidades oprimidas, tanto en el país como en el extranjero, estos actos de violencia subjetiva y retroceso aumentarán en frecuencia y potencia.


 

Cuando me senté en la mesa de la cocina el miércoles por la mañana, las noticias fluían a través del internet: "Islamistas Asesinan a Caricaturistas de Charlie Hebdo”. Inmediatamente, los comentaristas comenzaron a especular sobre los orígenes, los motivos y las identidades de los sospechosos. Las redes sociales explotaron con una amplia gama de opiniones, que van desde la ira superficial al dogma sin complejos. Muchos, incluyendo un buen número de comentaristas de izquierda, han orientado su crítica en torno al "fanatismo-religioso". Otros, han centrado sus reflexiones sobre el concepto de "libre expresión".

Sin embargo, al igual que después del 9/11, la gran mayoría de los escritores-y analistas no han proporcionado un contexto geopolítico más amplio para el público, dejando a muchos ciudadanos en los EE.UU. y Europa, sin darse cuenta de la posibilidad real de ataques terroristas en el país como resultado de las acciones de sus gobiernos en el Medio Oriente y África. Para mí, esto es todo un desarrollo increíble. Tal vez me equivoque, pero después de quince años de una guerra imperial sin tregua a la población de esas regiones, ¿no es razonable que en algún momento, alguien, en algún lugar, iba a devolver el golpe a nivel nacional por la beligerancia permanente de Occidente?

Rápidamente, me interesé en los antecedentes personales de los tiradores. Amy Goodman informó que, "las autoridades francesas han identificado a los pistoleros como Chérif y Said Kouachi. La policía dice que los han situado en un barrio en el norte de Francia, pero no queda claro si han sido detenidos. Otro sospechoso, de 18 años de edad, Hamyd Mourad, se entregó el miércoles en una estación de policía en el norte de Francia". Ella continuó diciendo que "en 2008, Chérif Kouachi fue condenado a tres años de prisión por su participación en una red de envío de combatientes voluntarios a Irak para luchar junto a al-Qaeda. En ese momento, Kouachi dijo a la corte que su motivación para viajar a Irak habían sido las imágenes de las atrocidades cometidas por soldados estadounidenses en la prisión de Abu Ghraib".

Como era de esperar, los dos hermanos también lucharon en Siria el pasado verano.

En un artículo reciente de Counterpuch,  el autor y periodista Patrick Cockburn observa, que, "Fue culpablemente ingenuo imaginar que las chispas de la guerra civil de Irak-Siria, ahora en su cuarto año, no se extenderían su violencia explosiva a Europa Occidental". ¿Quién podría estar en desacuerdo? Cockburn continuó señalando que "con miles de jóvenes Musulmanes Sunitas haciendo el difícil viaje a Siria e Irak para luchar por Isis, siempre ha sido probable que algunos de ellos optara por dar una demostración de su fe religiosa atacando blancos que estimen anti-islámicos cerca de casa".

Curiosamente, los padres de los hermanos eran de ascendencia argelina; ambos murieron cuando los hermanos eran jóvenes. Uno de los hermanos, Chérif Kouachi,  “fue detenido en enero de 2005, a los 22 años, cuando él y otro hombre estaban a punto de partir hacia Siria en camino a Irak, donde la guerra estaba en su apogeo. “Para mí, ese espacio de tiempo es significativo. En agosto de 2004, yo estaba en camino a Irak para mi segundo despliegue con el Cuerpo de Marines de Estados Unidos. Durante ese despliegue particularmente, estaba estacionado sobre todo en la provincia de Al Anbar, en una ciudad llamada Al Qaim, que se encuentra en el río Eufrates y la frontera Siria.

Fue un período particularmente violento de la guerra. Tres de mis mejores amigos fueron asesinados durante ese despliegue y toda la región se estaba desmoronando. La "Batalla de Faluya" hacía estragos. Una noche pregunté a nuestro Comandante Ejecutivo, "¿Cual, exactamente, es nuestra misión aquí?" Él sonrió y respondió: "Mira Emanuele, estamos aquí para interceptar armas y militantes que están fluyendo desde Siria a través del Éufrates con el fin de luchar contra nuestros hermanos y hermanas en Faluya". Rápidamente respondí, "¿Pero qué están haciendo los Marines en Faluya?" Él respondió, "Peleando". Sí, en efecto, que, Chérif y yo estábamos peleando. Algunos de nosotros todavía estamos luchando. Sin embargo, yo estaba luchando por un Imperio  que estaba colapsando y empeñado en la adquisición y el control de los últimos vestigios de recursos del planeta, mientras que Chérif estaba luchando por una ideología distorsionada y en el contexto equivocado.

Ahí estaba yo, un niño de 20 años con antecedentes-croatas-italianos-católico americano, que creció en una zona acerera de los EE.UU, peleando guerras imperiales en Mesopotamia, mientras que Chérif, mi homólogo francés-argelino Musulmán fue detenido en su camino para pelear conmigo, posiblemente, en la frontera entre Irak y Siria. Ambos alienados por la propaganda y engañados por gente mucho más poderosa que él o yo nunca podríamos comprender. Ojalá pudiera haber hablado con Chérif y su hermano antes de que se embarcaran en su oscuro viaje, equivocado y absurdo. Sin lugar a dudas, también tengo impulsos violentos y tendencias. Cada día, reflexiono sobre la locura, la violencia y la destrucción que tiene lugar en todo el mundo, en gran parte como resultado del Imperio Norte-americano y el capitalismo global.

El período colonial, y su posterior secuela, ofrecen el escenario inmediato de los recientes acontecimientos en Ferguson y París. Sin duda, se ha avanzado en el camino de la política social y la tolerancia. Sin embargo, los Negros que viven en los EE.UU, y los Musulmanes, Árabes y Africanos que viven en Francia siguen viviendo en condiciones de "Tercer Mundo". Sus tasas de encarcelamiento y  pobreza, junto con una sensación general de privación de derechos, alienación y marginación-política, ahora se han manifestado en motines, tiroteos y manifestaciones políticas en curso. Si no se toman medidas drásticas, la situación seguirá deteriorándose. Cuando escucho a comentaristas y leo varios análisis, estoy aturdido por la falta de conciencia y de aparente asombro que algunos intentan demostrar tratando de comprender actos subjetivos de violencia y el retroceso en nombre de comunidades oprimidas.

Si usted no puede entender por qué algunas comunidades están atacando, le sugiero pasar más tiempo en ciudades y suburbios como Detroit, La Chêne Pointu, Cleveland, Bondy, Stockton, o Corbeil-Essonnes. La ira, la frustración y el resentimiento son viscerales. Y no van a desaparecer pronto, ya que los estados Francés y Norte-Americano siguen haciendo exactamente lo contrario de lo que en realidad puede prevenir la violencia y el retroceso. Para mí, no es sólo el retroceso, como resultado de la agresión extranjera, sino también como resultado de las políticas nacionales elitistas, destinadas a complacer a los ricos y castigar a los pobres. Añadir a esto el racismo y el nacionalismo a la mezcla, y todo el polvorín de la sociedad parece estar a punto de estallar. Se necesitan desesperadamente alternativas serias al actual status quo.

Francia, al igual que todas las antiguas potencias coloniales, tiene una larga historia de terrorismo de Estado, que se remonta al siglo 17. A lo largo de los siglos 17, 18, 19 y 20, Francia dominó, torturó, decapitó, masacró, explotó, violó y devastó pueblos indígenas y no indígenas de todo el mundo, desde la India y África, hasta el Caribe y más allá. Competir con Españoles, Ingleses e Italianos, entre otros, era una ardua tarea. Las elites francesas establecen y mantienen su red de terror por más de cuatro siglos, continuando su relación militarista, xenófoba y de explotación económica con sus vecinos Musulmanes, Árabes y Africanos.

Hace exactamente 20 años, en medio de la guerra civil de Argelia, el Grupo Islámico Armado (GIA) desató una serie de ataques con bombas en varios trenes subterráneos franceses y espacios públicos. En total, 8 personas murieron y más de 100 resultaron heridas. Como resultado, el Estado Francés implementó tácticas policiales draconianas, que sólo marginaba aún más a los cinco millones de musulmanes que vivían en Francia en ese momento. "Desde que la campaña de seguridad comenzó hace siete semanas, 800.000 personas, muchas de ellas descritas en los periódicos franceses como "de origen magrebí" o "de tez oscura",  han sido detenidos y revisados en toda Francia por funcionarios policiales, revisando documentos de identidad y de residencia", Youssef M. Ibrahim escribió en un artículo del New York Times de 1995. En otras palabras, los Franceses-Argelinos han experimentado su propia versión de "parar y registrar", una táctica aplicada por el Departamento de Policía de Nueva York.

En 1991, Aïssa Messaoudi y Abderrahmane Dahane atacaron un puesto fronterizo en Guemmar, Argelia, "presagiando la Guerra Civil de Argelia". Como era de esperar, los dos hombres habían luchado previamente en Afganistán con los rebeldes apoyados por Estados Unidos contra la Unión Soviética. Ellos, como tantos militantes en el mundo de hoy, "trajeron la guerra a casa" en forma de ideología y  tácticas militares. Un año más tarde, el aeropuerto de Argel fue bombardeado. Ese ataque mató a 9 personas e hirió a más de 128. Al final, las estimaciones de los fallecidos en la Guerra Civil están en el rango de 28.000 a más de 100.000. Esa historia, aunque a menudo ignorada por los analistas Franceses y Estadounidenses, permanece firmemente arraigada en la psique-Francés- Musulmán. De hecho, el retroceso viene en muchas formas.

Al igual que los Negros en los EE.UU., los Musulmanes están desproporcionadamente representados en la población carcelaria francesa, que comprende "del 60 al 70 por ciento de los reclusos en el sistema penitenciario del país", mientras que sólo representa el 12% de la población total. Además, al igual que los Negros en los EE.UU.,  el Francés Musulmán enfrenta discriminación en el trabajo, mientras que  soportan una tasa de desempleo de tres veces la tasa de los ciudadanos franceses no musulmanes. Noam Chomsky se refiere habitualmente a los presos de Estados Unidos como los "superfluos", ciudadanos que no son deseados y que tienen la necesidad de ser castigados, al menos de acuerdo con la clase de élite que opera y se beneficia de este tipo de acuerdos institucionales. Además, como Chomsky también observa comúnmente, el encarcelamiento se utiliza como una forma de disciplinar a los pobres y a las clases trabajadoras.

En los EE.UU., a los Negros se les niega con frecuencia empleos debido a sus nombres. En Francia, lo mismo es cierto para los Musulmanes. Como señala Steve Connor en The Independent, un "estudio francés encontró que un solicitante de empleo con un nombre tradicionalmente Cristiano tiene dos veces y media más probabilidades de recibir una respuesta de un empleador potencial francés que un solicitante idéntico con un nombre Musulmán". No sólo que los Musulmanes están desproporcionadamente encerrados en las cárceles francesas, sino que se les niega al mismo tiempo las oportunidades de empleo por causas ajenas a su propia cuenta. Si los empleadores franceses niegan habitualmente a los Musulmanes un empleo remunerado, ¿cómo se espera que respondan? En la mayoría de los casos, ¿no son las preocupaciones financieras la principal causa de dolor?

Por ejemplo, un informe de 2009 indicó que, "El desempleo y la pobreza son la fuente más potente de  tensión entre Musulmanes y las sociedades europeas y estadounidenses que las diferencias religiosas", escribe David Stringer, de la Associated Press. Sin embargo, como menciona Stringer, "Estos Musulmanes son más patriotas, más tolerantes y más propensos a rechazar la violencia que el resto de la sociedad Occidental cree que son, afirma el estudio. Sugiere que más Musulmanes Europeos, por ejemplo, son tan felices como otros europeos de convivir con personas de otras religiones y orígenes étnicos, y comparten puntos de vista muy similares con sus vecinos". La ironía sería cómica si la situación no fuera tan grave. Para ser claros, la situación es la misma para los Negros en los EE.UU. No tienen una  ira inherente hacia los blancos, pero los activistas-negros están claramente opuestos a los sistemas de supremacía blanca.

En 2005, una serie de disturbios explotó a través de varios suburbios franceses después de que dos adolescentes murieron electrocutados mientras huían de los agentes de policía franceses. Las comunidades de inmigrantes Africanos, Musulmanes y Árabes en toda Francia dirigieron su indignación a las tácticas de vigilancia policial, la discriminación, el militarismo, la pobreza y el racismo. Una vez más, al igual que las protestas y disturbios que tuvieron lugar en los EE.UU a raíz de la muerte de Mike Brown y Eric Garner, los inmigrantes franceses salieron a las calles en masa. Por más de dos semanas, Francia se encontraba en un estado de pánico. Posteriormente, el Gobierno Francés respondió a las protestas y disturbios, no con el diálogo y la razón, sino con balas de goma, gases lacrimógenos y porras. Todos los aparatos-estatales funcionan de la misma manera, por lo que las escenas de Ferguson parecían tan familiar para los que viven en los guetos franceses.

Siete años después de los disturbios, en La Chêne Pointu, el barrio donde los adolescentes franceses vivieron una vez, "más del 70% de los 6.000 residentes viven bajo el umbral de la pobreza". La estrella del fútbol local Kanté, reflexiona sobre la situación, "Aquí todavía hay mucha tensión entre los jóvenes y la policía. Este lugar ha sido sacrificado, dejado de lado. Los controles policiales ahora son constantes, más agresivos, menos humanos. Hay una pseudo- cortesía hacia ellos, que es como poner un esparadrapo sobre una gran cicatriz abierta.  La sociedad todavía parece totalmente dividida". En los EE.UU, la historia es la misma, como los Negros viven en un mundo completamente diferente al de la mayoría de los Blancos. Las elecciones, en algunos barrios, y para comunidades específicas, son simplemente "irrelevantes".

Los hombres jóvenes de todo el mundo están condicionados a ser violentos y opresivos. Comienza tan pronto como salimos del vientre.  Comienza con la pistola de juguete, narraciones, cultura y propaganda. Se inicia con la pobreza, la falta de orientación y las ideologías radicales. La historia es similar, si se trata de un niño de la clase obrera de un pueblo acerero de EE.UU, o un huérfano Argelino-Francés  de París. Por otro lado, tenemos que encontrar la manera de romper este ciclo de locura. Es nuestra única opción. De lo contrario, mi generación va a enfrentar una guerra sin fin contra los Musulmanes. Si los últimos quince años han proporcionado una visión de lo que vendrá, nosotros debemos reexaminar lo que estamos haciendo como activistas, periodistas, ciudadanos, intelectuales y  seres humanos, porque no está funcionando.

Nosotros, como especie, estamos obligados a cambiar drásticamente si esperamos sobrevivir los próximos cien años, al menos eso es lo que los científicos nos dicen. Mientras tanto, el mundo sigue haciendo frente a los restos de la colonización y sus modernas manifestaciones: capital, aviones no tripulados, vigilancia tecnológica y colapso ecológico. Algunos delitos pueden ser atribuidos al fanatismo religioso, ideologías torcidas o enfermedades mentales. Pero muchas veces, hay contextos más grandes, más amplios y profundos para examinar. Es decir, las realidades geopolíticas y socioeconómicas que se pierden en las narrativas que rodean a las personas y sus personalidades. En resumen, mientras el Imperio Americano, la UE, la OTAN, el FMI y el Banco Mundial sigan imponiendo sus políticas económicas, las tácticas militares y condicionamiento cultural en las comunidades oprimidas, tanto en casa como en el extranjero, estos actos de violencia subjetiva y de retroceso, aumentarán en frecuencia y potencia.

**Vincent Emanuele es un escritor, periodista de radio y activista. Él puede ser alcanzado en vince.emanuele@ivaw.org


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