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Cameron habla durante un debate sobre la acción militar contra el régimen de Assad en 2013.

Cameron habla durante un debate sobre la acción militar contra el régimen de Assad en 2013. | Foto: Reuters

Publicado 18 diciembre 2015

La estrategia es unir a todos los escuadrones de la muerte en contra del Gobierno, incluido el grupo Estado Islámico, en una guerra total de destrucción contra el Estado sirio.

El 2 de diciembre la Cámara de los Comunes británica votó para realizar ataques aéreos contra Siria; en menos de una hora de finalizada la votación, los aviones de combate británicos estaban en camino a Siria. De acuerdo con la petición del Gobierno, los ataques iban a ser "exclusivamente contra" el grupo Estado Islámico, la fuerza principal dentro de la insurgencia contra el gobierno en Siria.

Sin embargo, en agosto de 2013, David Cameron propuso el envío de la Real Fuerza Aérea a Siria, para apoyar a esa insurgencia. La propuesta fue derrotada cuando se hizo evidente que los principales aliados de Siria, Rusia e Irán, no iban a dar marcha atrás; pero el Gobierno británico ha sido uno de los partidarios más vocales y beligerantes de la insurgencia desde que comenzó en 2011. De hecho, Cameron se ha convertido sin duda en su portavoz y líder del grupo de presión internacional. Entonces, ¿es realmente creíble que de repente haya cambiado de lados, y ahora se comprometa a hacer desaparecer la vanguardia de la lucha que tanto ha hecho para promover?

Bueno no. Y para ser justos con Cameron, dejó claro a pocos minutos de su discurso de apertura, que se trata de la destrucción del Estado sirio, no el grupo Estado Islámico, que sigue siendo el objetivo último de la política británica en Siria.

Por supuesto, no lo puso tan así. Pero después de lo que son ahora, 16 años de dedicación del Gobierno británico a la creación de un estado fallido tras otro - de Kosovo a Afganistán a Irak a Libia - los eufemismos se han vuelto demasiado familiares. "El plan real", Cameron señaló, es "conseguir un Gobierno de transición en Siria". Hemos visto a los "Gobiernos de transición" antes: por lo general, están compuestos por personas que han pasado más tiempo en Londres, París o Washington que en los países que se supone están gobernando, sin ninguna base de apoyo real en el país, transportados por vía aérea por la OTAN con el fin de firmar contratos con Occidente, y sin ninguna posición en absoluto para gobernar efectivamente. La "transición" en cuestión, entonces, es pasar de un poder regional independiente, al estado fallido disfuncional. "El primer paso", concluye, "es perseguir a estos terroristas en la actualidad".

El explicar exactamente cómo se supone que el bombardeo al grupo Estado Islámico sea el "primer paso" para derrocar al Gobierno sirio, quedó para que sea explicado por el presidente de la Cámara de los Comunes del Comité de Asuntos Exteriores, Sir Crispin Blunt:

"La cuestión crucial", dijo, es "¿cómo nosotros el Reino Unido, puede ejercer mayor influencia? Todo lo que he escuchado en el último mes de reunir evidencias sobre el tema sugiere que nuestro papel es el de un miembro comprometido y limitado de la coalición contra ISIL, operando sólo en Irak, eso debilita nuestra influencia".

Esto es muy revelador. La "cuestión fundamental" no tiene nada que ver con el grupo Estado Islámico, la seguridad nacional o el terrorismo; sino más bien con cómo ganar "mayor influencia" con el fin de impulsar el "verdadero plan" de destruir el Estado sirio. Blunt está argumentando que Gran Bretaña debería bombardear Siria con el fin de asegurar que la coalición mantenga su foco en el cambio de régimen. Los ataques aéreos, al parecer, han sido concebidos principalmente como un medio, no para degradar el grupo Estado Islámico, sino la influencia de Rusia sobre los EEUU y Francia, no sea que el enfoque cambie a derrotar en realidad al terrorismo.

Militarmente, la última fase de la participación británica en Siria tiene un objetivo fundamental: coordinar los diversos escuadrones de la muerte - incluyendo el grupo Estado Islámico - en una fuerza de combate más eficaz para la destrucción del Estado sirio. Uno de los grupos a los que hay que dar apoyo abierto - será financiado, entrenado, equipado y tendrá cobertura aérea de la Royal Air Force. Es el de los 70.000, llamados, "moderados", que Cameron argumenta en el Parlamento han de ser la "fuerza terrestre" de la campaña de Gran Bretaña.

La definición de moderado, fue esbozada por el Gobierno como alguien que cumple dos requisitos: No ser miembro de al-Qaida o del grupo Estado Islámico y estar "comprometido con una Siria pluralista" - es decir, dispuesto a firmar cualquier impertinencia que garantice el apoyo de Occidente. Es de suponer (y nadie en el Gobierno está dispuesto a negar esto), este grupo incluye a grupos extremistas como Ahrar al-Sham, junto con todos los otros grupos que participan en el ejército de la Conquista dirigido por al-Qaida, por lo tanto, actúan como extensiones de Al Qaeda,aunque sin serlo oficialmente. Estas fuerzas no pueden servir eficazmente como tropas de tierra contra ISIS; en primer lugar, porque, cada vez que se han enfrentado con el grupo Estado Islámico en el pasado, han perdido (entregando todas las armas suministradas por Occidente en el proceso); en segundo lugar, porque, como el miembro del Parlamento del Reino Unido,Imran Hussein lo señaló, ahora se concentran principalmente "en el sur-oeste de Siria, mientras Daesh (grupo Estado Islámico) se encuentra en el noreste". Y como el líder parlamentario del Partido Nacional Escocés, Angus Robertson lo señaló; "No hay evidencia alguna de que ellos se moverán a otras partes del país para contrarrestar al Daesh". Michael Stephens, del Instituto Real de Servicios Unidos también ha argumentado que "no son lo suficientemente fuertes como para derrotar a al-Qaida o al grupo Estado Islámico por sí mismos, o en muchos casos romper sus actuales alianzas / negociarel alto al fuego con ellos".

La razón de ser de los 70.000 combatientes de Cameron, es derrocar al Gobierno sirio, no al grupo Estado Islámico, y en muchos casos están en alianzas formales con al-Qaida y el grupo Estado Islámico para lograrlo. Claramente, entonces, si ellos son las fuerzas terrestres de la guerra aérea de Gran Bretaña, esto sólo puede ser una guerra contra el Gobierno sirio, no contra el grupo Estado Islámico.

El segundo grupo es el Frente Nusra, la filial oficial de al-Qaida en Siria (de donde surgió el grupo Estado Islámico en enero de 2014). Según la definición de Cameron, no van a estar siempre con el apoyo abierto y directo por parte del Gobierno británico. Pero los términos de la moción del Gobierno, que promete ataques aéreos "exclusivamente contra" el grupo Estado Islámico, significa que el Frente Nusra no será atacado tampoco. Se les dará una mano, mientras que sus aliados en el Ejército de la Conquista serán suministrados y apoyados abiertamente.

Por último, ¿cómo los ataques aéreos en contra de del grupo Estado Islámico facilitan el cambio de régimen? El miembro del Parlamento del Partido Laborista, Frank Field, arrojó algo de luz sobre esto cuando le preguntó a Cameron: "¿Está el Primer Ministro consciente que, según informes de prensa, en el pasado reciente, 60.000 soldados sirios han sido asesinados por ISIL y nuestros aliados han esperado hasta después de esos actos criminales para atacar?... ¿Si ISIL está involucrado en los ataques a las tropas del Gobierno sirio, bombardearemos a ISIL en defensa de esas tropas, o vamos a esperar de brazos cruzados, como nuestros aliados lo han hecho hasta ahora, que ISIL mate a esas tropas, y luego bombardear?"

La respuesta de Cameron - que no fue respuesta en absoluto - sugirió que Gran Bretaña efectivamente continuará con la política existente de la coalición de permitir que el grupo Estado Islámico siga asesinando a las tropas del Gobierno sirio a voluntad.

Poniendo todo esto junto, la estrategia es clara: aumentar el apoyo y la cobertura aérea alo que no sea grupo Estado islámico (y cada vez más a al-Qaida) y losque luchen contra el Gobierno, mientras se emplea la política del garrote y la zanahoria con el grupo Estado Islámico: bombardearlos si amenazan a otras fuerzas antigubernamentales, pero dándoles mano libre a la hora de masacrar soldados sirios - y al hacerlo, animándoles a apuntar todo su poder contra el Gobierno sirio.

En este sentido, la estrategia es unir a todos los escuadrones de la muerte en contra del Gobierno, entre ellos el grupo Estado Islámico y Al Qaeda, en una guerra total de destrucción contra el Estado sirio. A pesar de las apariencias, esta es la misma guerra que Cameron quería en 2013; pero en la actualidad se está llevando a cabo bajo el nombre de lucha contra el mismo terrorismo que apunta a facilitar.

Dan Glazebrook es un escritor político que ha escrito para RT, The Guardian, el New Statesman, The Independent y Middle East Eye, entre otros. Su primer libro "Divide and Ruin: Estrategia imperial de Occidente en una época de crisis", fue publicado en octubre de 2013. Actualmente está escribiendo un libro sobre el uso estadounidense-británico de escuadrones de la muerte contra los estados y movimientos independientes de Irlanda del Norte y América Central desde la década de 1970 y 80 hasta la actualidad en Oriente Medio y África.


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