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Crónica de una jornada con los obreros de Centelsa, en Yumbo
Publicado 15 febrero 2021 (Hace 10 horas 56 minutos)


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Las reformas laborales neoliberales atentan contra la estabilidad del obrero o empleado.

En la mañana y parte de la tarde del miércoles 10 de febrero de 2021, decenas de obreros de la empresa Centelsa se reunieron en las calles aledañas a la sede de esta multinacional, en los límites entre Cali y Yumbo, para anunciar la presentación de su nuevo pliego de peticiones y, al tiempo, denunciar lo que califican como atropellos de los gerentes de la compañía.

El mundo del sindicalismo y los derechos de los trabajadores –reconocidos universalmente en leyes, acuerdos, pactos, tratados y demás documentos– se han ido deteriorando en Colombia a tal punto, que ya resulta exótico que obreros de una empresa presenten pliego de peticiones, ejerzan el reclamo libre, monten carpas, hagan mítines y vayan a la huelga.

Las reformas laborales neoliberales atentan contra la estabilidad del obrero o empleado, y hoy firmar un contrato de trabajo a término indefinido es como ganarse el premio gordo de la lotería: la inmensa mayoría de las vinculaciones en la actualidad las hacen los patronos por contratos a término fijo, a destajo, sin garantías prestacionales, sin primas, sin vacaciones, sin seguridad social... Vivimos en el mundo de la precarización laboral.

Hoy, todo aquel que tiene alguna chamba la defiende como en una guerra, y se llena de pánico cuando de exigir sus derechos se trata: cunden el miedo y la pasividad entre los desposeídos del capital, mientras crece la desorganización de la clase obrera, sindicalizada en menos del 4% de la fuerza laboral colombiana. ¡Qué tal!

Por todo esto, y mucho más, son tan valiosos esfuerzos de lucha y reclamo como los ejercidos por los trabajadores de Centelsa, que montaron su carpa, repartieron boletines, instalaron pancartas, paralizaron calles y exigieron sus derechos, micrófono en mano, así a algunos les parezca extraño lo que en las décadas de los años sesenta, setenta y ochenta del siglo XX era corriente en Colombia: la clase obrera en las calles, en la huelga, en la protesta, en la exigencia de sus reivindicaciones.

“Denunciamos los atropellos y violaciones de esta administración, en cabeza de su presidente fantasma”, expresaron los trabajadores de Centelsa en un pronunciamiento que entregaron a quienes se enrutaban por la antigua carretera que de Cali conduce a Yumbo.

En su pronunciamiento, rechazaban también a los “esquiroles que atentan contra los derechos y garantías de los trabajadores que por tantos años han generado las riquezas de esta transnacional”.

Hacia el mediodía, el mitin creció en presencia obrera y en entusiasmo, al punto que los intermitentes bloqueos a las vías impactaron en el sector norte de Cali, y luego los obreros compartieron una frijolada elaborada en fogón de leña en las mismas calles de la protesta.

Mientras tanto, un músico solidario, tambor en mano, amenizaba el almuerzo callejero previo a la entrega del pliego, cuyo trámite se aceleró en la mañana dentro de la carpa instalada en la avenida que da a un costado del edificio de la empresa, pues luego de los mítines sería entregado a las directivas de la empresa.

Centelsa, beneficiaria de la mermelada

Centelsa es una compañía de capital mexicano, la mayor productora y exportadora de cables de energía y telecomunicaciones en Colombia, y una de las más grandes del continente latinoamericano.

Es propiedad del Grupo Corporativo Xignux, sociedad extranjera que en el tiempo de la pandemia por la covid-19 se ha beneficiado, sin ninguna justificación según los obreros, de “la mermelada” del gobierno de Iván Duque.

James Bello, vicepresidente del Sindicato Nacional de la Industria Metalúrgica, Sintraime, en Yumbo, fue uno de los primeros en llegar al punto de encuentro obrero, en la Calle 10 con Carrera 38, y de igual manera fue de los primeros en contarnos acerca del motivo de la protesta.

Nos explicó que Centelsa “goza de las mermeladas del Estado, con los subsidios a la nómina”, es de las empresas que se han enriquecido con la pandemia, pues ahora tiene más demanda de sus productos eléctricos, al tiempo que “viola los derechos laborales y convencionales de los trabajadores y de sus familias”.

Reveló que la nueva administración de Centelsa incumple desde su llegada, hace tres años, puntos convencionales claves en materia de salud, educación, representatividad de la Junta Directiva del Sindicato y la estabilidad laboral.

Entre las peticiones de los trabajadores, Bello mencionó que reclamarán en el nuevo Pliego incremento salarial acorde con las elevadas productividad y ganancias de la empresa que, aseveró “casi se han duplicado en medio de la pandemia”.

Óscar Marino Valencia, presidente de Sintrapub, el sindicato que agrupa a los trabajadores de lo que era la antigua empresa Carvajal y Compañía, también estuvo puntual en la cita, solidario siempre con sus hermanos de clase.

Nos dijo que cada vez es más urgente la movilización en las calles para reclamar contra la voracidad de los dueños del capital, y nos recordó que en la empresa Ofix Suministros y Logística SAS nueve de sus compañeros fueron despedidos de manera arbitraria.

Hugo Ballesteros fue otro de los obreros de Centelsa que se hizo presente en la carpa en la que se protestaba contra el incumplimiento de la Convención Colectiva vigente y se terminaba de alistar el nuevo Pliego de Peticiones.

Él nos contó sobre las luchas obreras dadas a lo largo de los años por pensiones justas, en medio de un sistema laboral que cada vez afecta más al trabajador que llega a la edad de la jubilación y le recarga del 4% al 12% la cuota para su salud, dineros que engullen esos mercaderes de la salud en Colombia llamados EPS.

La intimidaciones de la Drummond

Harold Tello Vidal, el líder de Sintraime y dirigente nacional de Funtramiexco, la federación que agrupa a buena parte de los sindicatos del sector minero-energético en Colombia, se hizo presente luego de tener que atender una audiencia judicial, pues la multinacional Drummond ha instaurado dos demandas contra los trabajadores ¡por nueve millones y medio de dólares, una, y dos millones y medio de dólares, otra!

¡Qué tal esto! ¿Y saben por qué? Dizque por las “pérdidas” que supuestamente le ocasionaron los trabajadores a esta multinacional en las huelgas legítimas y justas de 2012 y 2014, declaradas ilegales por el aparato jurídico del Establecimiento, al servicio de los intereses leoninos de las corporaciones extranjeras.

En una entrevista –que difundimos completa por nuestro canal en YouTube–, Tello Vidal contó con todo detalle las maniobras seudojurídicas de la Drummond, compañía que opera con todas las prebendas y garantías que le ha entregado el Estado colombiano a través de los años, para que haga y deshaga con los recursos mineros del país en la Costa Atlántica.

Esas demandas son formas, ni más ni menos, de intimidación contra los sindicatos, nos dijo el líder obrero, que las califica de temerarias y reafirmó que, a pesar de ellas, ni Sintraime ni Funtramiexco ni ningún trabajador se dejará amordazar.

“Ni vendiendo todo lo que los trabajadores tenemos podríamos pagar ese exabrupto. Este es un método temerario, criminal que vamos a derrotar”, nos subrayó Tello, antes de hablarles a sus compañeros en la calle, paralizando momentáneamente el tráfico vehicular y sometido al sol canicular del mediodía.

En instantes previos, otros dirigentes de Sintraime, como Walter Guiral, y del Comité de Solidaridad de la CUT, Cosol, como Ricardo Valbuena, habían hecho uso de la palabra.

Así, los trabajadores de Centelsa en Cali dieron el miércoles 10 de febrero un ejemplo de organización y persistencia, porque los derechos se exigen, no se mendigan.


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