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Venezuela y Colombia acordaron en Quito la normalización de la frontera colombo-venezolana.

Venezuela y Colombia acordaron en Quito la normalización de la frontera colombo-venezolana. | Foto: EFE

Publicado 22 octubre 2015

El Gobierno venezolano decretó el pasado 21 de agosto el estado de excepción constitucional en seis municipios del estado Táchira, como respuesta a la necesidad de erradicar el contrabando de extracción a través de la frontera con Colombia.

De igual manera, detener los ilícitos cambiarios y los grupos paramilitares que operan en la frontera colombo-venezolana, a propósito de un ataque contra efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en Táchira unos días antes.

Las crisis fronterizas entre Colombia-Ecuador y Colombia-Venezuela ha tenido su clímax en los últimos años, en gran parte por el interés de los sectores conservadores colombianos y el Gobierno de Estados Unidos de fraccionar e implosionar la unidad latinoamericana.

¿Cual es la responsabilidad de los gobiernos de la región en las crisis fronterizas recientes?

Primera crisis: ataque a Ecuador de 2008

El expresidente colombiano Andrés Pastrana negoció con Estados Unidos el denominado Plan Colombia (19, que de acuerdo a sus postulados “lucharía contra el narcotráfico y la guerrilla”, en referencia a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-.EP).

“El Plan Colombia de Washington y Pastrana no cuenta más que con el apoyo del Pentágono, el Ejército colombiano (y los paramilitares) y los narcocapitalistas que florecen en Bogotá y Miami al calor de la mafia cubana del exilio", afirmó en ese entonces el sociólogo y escritor estadounidense James Petras.

De acuerdo a Petras, la lucha contra el narcotráfico en Colombia “es una farsa”, dado que Estados Unidos no intervendrá en "las conexiones de importantes banqueros y traficantes de drogas con la financiación de campañas electorales al Senado norteamericano (estadounidense) o al colombiano".

Por otro lado, el Plan Colombia forma parte de una estrategia de control regional (petróleo, agua, recursos minerales), sobretodo a raíz del ascenso al poder del Comandante Hugo Chávez (1999-2013) y de otros mandatarios progresistas y contestatarios a Washington.

En este contexto se produjo un ataque a territorio ecuatoriano en la llamada “Operación Fénix” ordenado por el expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez.

El 1 de marzo de 2008, fuerzas militares colombianas con apoyo de Estados Unidos bombardearon posiciones de las FARC-EP en Ecuador (a menos de dos kilómetros de Colombia), siendo asesinado el comandante del grupo rebelde Raúl Reyes, 20 insurgentes y cuatro estudiantes mexicanos.

La agresión contra Ecuador produjo una seria crisis fronteriza entre Colombia y Ecuador, en la que este último retiró su embajador y rompió relaciones diplomáticas (restablecidas en 2010).

En solidaridad con Ecuador, Chávez también dispuso el retiro de su embajador en Bogotá y desplegó fuerzas militares en la frontera con Colombia, por la violación a la soberanía ecuatoriana y la vulneración de la Convención de Viena de 1961.

Responsabilidad de los gobiernos regionales

Para 2008, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) no tenían el peso político, la influencia y el poder diplomático para mediar en ese conflicto fronterizo.

Para los fines de resolver el impasse entre Colombia, Ecuador y Venezuela, se recurrió al Grupo de Río, un mecanismo de consulta y concertación política que funcionó hasta 2010; que luego se transformó en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

En una reunión celebrada en Santo Domingo, República Dominicana, los mandatarios de América Latina y el Caribe coincidieron en buscar una solución pacífica y diplomática entre los países involucrados.

“Las deplorables circunstancias que han conducido a la crisis y las actuales tensiones entre Ecuador y Colombia deben comprometernos a mantenernos fieles a ese histórico legado, y hacer que el Grupo de Río sirva frente a Ecuador y Colombia a los elevados principios que nos obligan a hacer cuantos esfuerzos sean necesarios para mantener a nuestro Continente como una región de paz y solidaridad”, dijo el entonces presidente dominicano Leonel Fernández, anfitrión de la cita política.

Al término de la XX Cumbre de Rio, Correa, Uribe y Chávez se dieron la mano y a los pocos días dieron por terminadas las tensiones, aunque el restablecimiento de las relaciones diplomáticas ocurrió en 2010 con la llegada de Juan Manuel Santos al Palacio de Nariño.  

Segunda crisis: guerra económica contra Venezuela

Desde 2013, Venezuela ha resistido la profundización de los ataques contra su estabilidad económica, social y financiera, propiciados por la derecha local en contubernio con los sectores conservadores de Colombia, Estados Unidos y España.

La técnica utilizada por los que quieren derrocar a la Revolución Bolivariana, liderada por el presidente Nicolás Maduro, es la guerra económica; que abarca el contrabando de extracción de alimentos y productos de primera necesidad, acciones paramilitares, especulación contra la moneda nacional, y el contrabando de gasolina.

El centro de operaciones de esta conspiración contra Venezuela se da en las localidades fronterizas, con más ahínco en el departamento de Norte de Santander, donde se vende públicamente gasolina y productos que el Gobierno venezolano subsidia para proveer a sus ciudadanos.

La guerra económica busca generar zozobra e incertidumbre en la población venezolana, con el objetivo de capitalizar electoralmente (a propósito de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre) o mediante un quiebre del orden constitucional.

Como respuesta, el presidente Nicolás Maduro ordenó inicialmente el estado de excepción constitucional en cinco municipios del estado Táchira, que colinda con parte del departamento del Norte de Santander.

Desde el primer estado de excepción el 21 de agosto, Maduro ha ampliado el mismo en otros dos estados venezolanos (Zulia y Apure), en el marco de la Misión Nueva Frontera de Paz.

Conozca las zonas del estado de excepción en Venezuela

“Nos tienen una guerra económica abierta y la dirige Álvaro Uribe”, sentenció el jefe de Estado venezolano a finales de agosto.

Responsabilidad de los gobiernos regionales

Contrario a 2008, América Latina y el Caribe vive otra realidad política y geopolítica, donde la correlación de fuerzas es bastante favorable e inclinada hacia la soberanía e integración regional.

El pasado 21 de septiembre, los presidentes de Venezuela y Colombia se reunieron en Quito, capital de Ecuador, y lograron comprometerse en siete puntos, con el objetivo de avanzar hacia la normalización de la frontera.

“Nos une la lucha contra el narcotráfico, contra la ilegalidad y trabajando juntos, respetando nuestras diferencias creo que lo podemos lograr”, expresó el presidente colombiano.

En esta ocasión, la Unasur jugó un papel determinante para los acuerdos alcanzados entre Venezuela y Colombia, que tuvo como mediadores a los presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y Uruguay, Tabaré Vázquez, este último presidente protémpore del bloque suramericano.

Previo a la reunión en Quito, el presidente Correa anunció que tomará medidas para afrontar el contrabando desde Ecuador hacia Colombia, entre ellas la ampliación de las salvaguardias a las importaciones colombianas que ingresan por vía terrestre.

La salida a las crisis fronterizas entre estos tres países ha contado con el respaldo de los gobiernos latinoamericanos, que han entendido que la región debe establecerse como zona de paz.

En ese sentido, también se apuesta a una salida pacífica para el conflicto entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, vía que ha tenido significativos avances, como el acuerdo de justicia y paz entre Santos y el jefe del grupo armado, Rodrigo Londoño, en La Habana, Cuba.


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