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La canciller alemana Merkel y el primer ministro griego Tsipras salen después de una conferencia de prensa en Berlín

La canciller alemana Merkel y el primer ministro griego Tsipras salen después de una conferencia de prensa en Berlín | Foto: Reuters

Publicado 29 julio 2015
Gracias a los medios de comunicación, las élites europeas desinforman a su propio pueblo y se salen con la suya en un cuasi-golpe de Estado en Grecia.

Una encuesta de Yougov del 10 de julio demostraba un apoyo público muy sólido en Alemania hacia el papel de liderazgo del gobierno de Merkel en la destrucción de la economía griega.

Sólo un 9 por ciento de los alemanes culpan a la Troika - la Unión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional - por el estado de la economía griega. El nivel de ignorancia es aún peor en Suecia y Dinamarca. Sólo el 6 y 4 por ciento en esos países, respectivamente, culpan a la Troika de la crisis en Grecia.

En Alemania, el 59 por ciento culpa exclusivamente a los gobiernos griegos, tanto del pasado como del presente de la crisis. En Suecia y Dinamarca, el 65 y 70 por ciento respectivamente, culpan exclusivamente a los gobiernos griegos. Estos números son un triste recordatorio de la eficacia con que los medios de comunicación socavan la democracia.

Veamos cómo Der Spiegel, medio de comunicación alemán, resumió la información para sus lectores: "Desde la perspectiva de la mayoría de los líderes de la Unión Europea ...Grecia es poco más que un estado fallido, gobernado por el clientelismo y el nepotismo, un país cuya economía tiene poco que ofrecer aparte de aceite de oliva y bares en la playa... Eso ocurría ya hace cinco años, cuando el gobierno de Atenas admitió haber adquirido tres veces la cantidad de deuda a la previamente revelada, una admisión que desencadenó el inicio de la crisis del euro".

Dejando de lado la condescendencia y la casi intolerancia de las líneas anteriores, la "crisis del euro" fue provocada por una recesión mundial que se dio en el 2009. Devastó países como España, que a diferencia de Grecia, había estado funcionando con excedentes presupuestarios y cuyos gobiernos no habían mentido acerca de sus finanzas. Además, absolver a los acreedores de Grecia con el argumento de que fueron totalmente engañados hasta el 2010, es indignante. Se supone que los prestamistas identifican tanto el fraude, como los riesgos de malas inversiones. Es una función de utilidad social la que supuestamente realizan.

Pero la historia que Der Spiegel vende a sus lectores, se pone peor todavía. Los desequilibrios comerciales peligrosos dentro de la Zona Euro - especialmente en Grecia, Irlanda y España - se habían estado construyendo durante varios años antes de la recesión mundial. Dean Baker señala que el BCE era demasiado incompetente para tomar medidas. Baker, comenta, "Ya que es aparentemente posible quitar las pensiones a los griegos que pasaron trabajando su vida entera, algunas personas quieren saber si es posible recuperar las millonarias pensiones obtenidas por altos funcionarios en el BCE". Pero los funcionarios del BCE no necesitan preocuparse, siempre y cuando permanezcan protegidos por Der Spiegel e innumerables medios similares europeos. Los pensionistas griegos, al contrario, tienen mucho porque sufrir y preocuparse. Absolver a los acreedores por lo que pasó en Grecia hasta el 2010, es ridículo, pero hacer caso omiso de su abrumadora culpabilidad por lo ocurrido desde entonces, está en un nivel totalmente diferente a lo absurdo.

Según Der Spiegel, "Grecia había mejorado mucho antes de que Tsipras se haga cargo del gobierno, hasta el punto de que los ingresos nacionales por fin habían excedido los gastos. Pero el gobierno de Tsipras no siguió con el régimen de austeridad, inquietó al sector empresarial y a los consumidores con anuncios contradictorios, y se negó a privatizar las empresas estatales". El cinismo de este pasaje tendría impresionado al mismo Goebbels. Todo está mejor expuesto en un gráfico de Paul Krugman. Se puede dibujar literalmente una línea recta entre el importe de la austeridad (recorte presupuestario) que el gobierno griego ha impuesto en los últimos cinco años (según lo ordenado por la Troika) y su brutal colapso económico. La deuda pública de Grecia y el costo de las pensiones públicas aumentaron dramáticamente en relación con el PIB, mientras la economía se contrajo. Una lenta recuperación acababa de empezar cuando Tsipras asumió el cargo, pero se supone que la recuperación debía ocurrir años antes del acuerdo con la Troika. En pocas palabras, las órdenes de la Troika fueron seguidas al pie de la letra y esto llevo a un desastre comparable a la Gran Depresión. Las encuestas que cité anteriormente demuestran un trabajo bien realizado por los medios de comunicación en Europa para ocultar esta simple verdad a su público, pero hay más.

La largamente esperada recuperación en Grecia fue deshecha por la malevolencia del BCE, y no, como Der Spiegel afirma, por Tsipras, que sólo ha estado en el poder por pocos meses y que, ni siquiera se debería decir, nunca podría operar con mucha autonomía de sus amos europeos. Como explica Mark Weisbrot, "tan solo 10 días después de la elección, el BCE interrumpió su principal línea de crédito para los bancos griegos, a pesar de que no había ninguna razón obvia para hacerlo. Poco después, el BCE puso un límite en la cantidad de dinero que los bancos griegos podrían prestar al gobierno - un límite que el gobierno anterior no tenía".

Cuando el gobierno de Tsipras convocó a un referéndum para el 5 de julio, sobre la "oferta" que la Troika hizo a Grecia el 28 de junio, el BCE intensificó su agresión y efectivamente obligó al cierre de los bancos griegos. A diferencia de la gente en Alemania y Suecia, los griegos están viviendo las consecuencias espantosas de las políticas de la Troika y no pudieron ser intimidados para votar de la manera en que la Troika lo exigía abiertamente.

“The Economist” argumentó, "Nadie ha sugerido que se tenga referéndum en otros países sobre el rescate a los griegos, por la sencilla razón de que se sabe cuál será la respuesta"

En otras palabras, los europeos que han sido completamente engañados acerca de la crisis griega, y que están protegidos de sus consecuencias, están dispuestos a aprobar la crueldad de sus gobiernos hacia los griegos. Los funcionarios alemanes se han jactado abiertamente sobre lo bien protegida que está su economía contra un colapso en Grecia – no es una bravata vacía dada la realidad de los últimos años. Las personas que creen en la democracia suponen que esta da a los votantes la mayor influencia en las decisiones que más les afectan. Es por eso que nadie apoyaría que los ciudadanos de Atenas elijan al alcalde de Berlín y con desprecio descarten lo que piensan los berlineses. Cualquier persona que afirma que Alemania y sus aliados están actuando con legitimidad democrática en Grecia, están apoyando ese tipo de tonterías.

En el mismo artículo, ‘The Economist” sostuvo también que los bancos alemanes no han sido rescatados por la Troika: "si sólo los bancos fueran los acreedores, todo el tema podría sería más fácil de tratar. Volver a la oferta del 2012; Los acreedores del sector privado (los bancos) tomaban un 50% de amortización..."

Como Jerome Roos señaló, los rescates se iniciaron en el 2010, y no en el 2012 como ‘The Economist’ pretende, e incluso los economistas del FMI declararon que los rescates del 2010 "sólo sirvieron para retrasar la reestructuración de la deuda y permitir que muchos acreedores privados puedan escapar... dejando a los contribuyentes y al sector oficial con la deuda".

La gente decente en Alemania y en otros lugares de Europa que quieren responsabilizar a la Troika y aliviar el sufrimiento en Grecia, no deben subestimar la batalla cuesta arriba que enfrentan contra los medios de comunicación en casa.


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