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Amanecer de Cumbre

| Foto: Archivo

Publicado 8 abril 2015
El tablero de juego proyecta una instancia decisiva para deslastrarnos de los viejos paradigmas y por consiguiente mantener la Hoja de Ruta del Naciente Regionalismo (ALBA, PETROCARIBE, CELAC, UNASUR).

El Tiempo histórico así lo exige, la VII Cumbre de las Américas marcará un punto de quiebre respecto al futuro inmediato de la integración regional. Otra prueba de fuego que definirá quién asumirá la bandera de la unipolaridad occidental o quién colocará la mirada sobre la posibilidad real de construir, desde el punto de vista geopolítico, un mundo más justo, razonable y garante de la conservación de la especie humana.

Los emporios mediáticos tradicionales pretenden posicionar la imagen de Panamá 2015 como otro evento de la OEA donde los diferentes representantes de alto nivel diplomático discutirán los temas de agenda “determinantes” para los intereses hemisféricos: gobernabilidad democrática, participación ciudadana, educación, seguridad, energía, migración y medio ambiente. No obstante, la estrategia virtual parece contrastar completamente con la realidad.

El escenario multilateral presenta un complejo, además de profundo, debate entre dos modelos antagónicos de la integración nuestroamericana: el viejo regionalismo vs el nuevo regionalismo. Dicha confrontación teórica no se aleja de la denominada lucha del Bolivarianismo contra el Monroismo propia del Siglo XIX.

La Cumbre de las Américas del presente año, hija predilecta del viejo regionalismo panamericano, ofrece la oportunidad para que Jefas y Jefes de Estado ratifiquen su voluntad plena de apostar por la consolidación definitiva de una nueva plataforma de concertación política autónoma e independiente – sin la presencia de EE.UU. y Canadá- hoy encarnada en la CELAC. Esta Comunidad Nuestroamericana, dada su potencialidad geoestratégica de enormes dimensiones, posee la capacidad efectiva de insertar el bloque de la Patria Grande dentro del naciente mundo multipolar y pluricéntrico del Siglo XXI, cuya tendencia de consolidación progresiva apunta al establecimiento de nuevos ejes de poder internacionales: BRICS, ASA, Foro de Cooperación Asia-Pacifico, etc.

Los últimos acontecimientos y cifras estadísticas evidencian la necesidad de construir una nueva arquitectura global. El Primer Mandatario chino Xi Jinping, principal portavoz de la primera economía del mundo, según el propio FMI –relación PIB / Paridad de Poder de Compra-, anunció hace pocos meses durante la realización del Foro China-CELAC una importación de bienes por más de 10 billones de dólares, inversión de 500.000 millones de dólares y unos 500 millones de ciudadanos chinos viajando alrededor del mundo a lo largo del 2015. Solo en los próximos 10 años, el gigante asiático estipula invertir 250.000 millones de dólares en América Latina. Hablamos de la nación más poblada del mundo la cual mueve sus piezas del ajedrez financiero internacional a través de tres megaproyectos: el Fondo de la Nueva Ruta de la Seda, Nuevo Banco de Desarrollo de vínculo directo con los BRICS y el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII). Vale referir, este último instrumento ya obtiene el apoyo de aliados tradicionales de EEUU como Arabia Saudita, Alemania, Italia, Reino Unido, Francia, entre otros.

Rusia no escapa de avances similares. Pese a la sistemática presión diplomática y financiera de la Alianza Transatlántica sobre Moscú, Bloomberg – uno de los referentes centrales del sector financiero occidental- acaba de catalogar al rublo, gracias a la tregua en Ucrania, como “mejor divisa del mundo”.

Asimismo, el Banco Mundial dentro de su Ranking del 2011 de los 10 países con mayor riqueza dado su PIB nominal demuestra un asenso sostenido en los últimas dos décadas de 4 de los 5 miembros del grupo BRICS: China, Brasil, Rusia e India.

El cambio de época es un hecho. Juan Pérez Ventura, fundador del espacio web El Orden Mundial en el S.XXI, en su artículo de opinión “Cambio en el Orden Económico mundial” (16/12/2012), lo señala puntualmente:

Así como el S.XIX estuvo dominado por Europa y el S.XX por Estados Unidos, todo parece indicar que el S.XXI estará dominado por las economías asiáticas. A medida que avance el siglo, la zona del Atlántico Norte irá perdiendo poder relativo en favor de la región Asia-Pacífico (…). Según los informes del Real Instituto Elcano “hacia 2050 Asia será responsable del 50% de la producción mundial, Europa y América del Norte de un 15% cada una y América Latina y África de algo menos del 10% cada una. La economía china doblará en tamaño a la de EEUU y Alemania será la única economía europea entre las diez más grandes, por detrás de la India, Brasil, Indonesia, Rusia, Japón y tal vez Nigeria o México. Además, la India se convertirá en la mayor economía del mundo antes de 2050, ya que su población envejecerá más despacio que la de China”.

Ahora bien, retomando el hilo argumentativo del presente análisis, la VII Cumbre de las Américas desde nuestro enfoque plantea tres variables claves en la agenda de discusiones:

Primero. Restablecimiento de las Relaciones Diplomáticas Cuba-EEUU. Al respecto, si bien el tema corresponde al ámbito bilateral se hace pertinente, vía CELAC, manifestar la voluntad regional de exigir en presencia de la delegación estadounidense la eliminación total del Bloqueo Económico contra la isla caribeña en un plazo no mayor de dos años (2017), período anual en el que culmina el mandato del Presidente Obama.

Segundo. Declaración de Venezuela como una amenaza extraordinaria e inusual para la seguridad nacional y política exterior de los EEUU. En cuanto a la referida acción unilateral, el Bloque Latinoamericano y Caribeño tiene la tarea no solo de desplegar la campaña mundial #ObamaDerogaElDecretoYA durante el desarrollo de la Cumbre, sino bajo la misma tónica, presentar ante la plenaria del encuentro presidencial e incluso ante los representantes de la Casa Blanca el conjunto de firmas, destacando que dicha consignación representa de forma concreto el denominado concepto de Diplomacia de los Pueblos, cuyo propósito se vincula a incluir la participación directa del ciudadano común en los asuntos de interés colectivo a nivel de actuación internacional. Al mismo tiempo, la lógica multilateral indica la necesidad de continuar con la tradición diplomática del nuevo regionalismo de mantener abiertos los mecanismos de solución pacifica de las controversias –negociación, mediación, conciliación- respecto a Washington pero mediante la preservación de dos principios sagrados y básicos del derecho internacional: Autodeterminación de los pueblos y la No injerencia en los asuntos internos.

Tercero. Creciente militarización británica del Atlántico Sur. Ante este panorama se presentan tres hechos consecutivos de estrecha interrelación. Tras las nuevas sanciones de la Administración Obama contra el territorio bolivariano, el Secretario de Defensa del Reino Unido, Michael Fallon, anuncia la modernización de su sistema de defensa de las Islas Malvinas - 268 millones de dólares- a fin de enfrentar "cualquier posible amenaza futura". Vale destacar con similar tónica, las recientes afirmaciones de Mary Beth Long, ex-subsecretaria de defensa de EEUU en torno a la preparación de las fuerza armadas colombianas para “eventuales conflictos con Venezuela”. En términos concretos, el endurecimiento discursivo de occidente contra enclaves geopolíticos del hemisferio pretende, entre otras razones, socavar la resolución de la CELAC suscrita en la II Cumbre de la Habana de 2014 relativa a la declaratoria de América Latina como una Zona de Paz.

Todos estos elementos de inmediata atención requieren articularse alrededor de una sola estrategia conjunta. Para ello, los Estados Nuestroamericanos deben generar la convocatoria de una Cumbre Extraordinaria de la CELAC –sin presencia de los medios de comunicación- momentos previos a la cita de Panamá. Es decir, diseñar un anillo discursivo protector de los esquemas de integración característicos del nuevo regionalismo hemisférico. No es casual, la reunión prevista del Jefe de Estado norteamericano y los líderes del Caricom en el marco de su visita a Jamaica con el objetivo de promover un nuevo sistema de alianza de contrapeso a PETROCARIE llamado “iniciativa de seguridad energética alterna”.

Sin lugar a dudas, el tablero de juego proyecta una instancia decisiva para deslastrarnos de los viejos paradigmas y por consiguiente mantener la Hoja de Ruta del Naciente Regionalismo (ALBA, PETROCARIBE, CELAC, UNASUR). Ahí está el verdadero punto de partida de un NUEVO AMANECER DE CUMBRE.


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https://www.academia.edu/11721276/Argentinas_Illegitimate_Sovereignty_Claims_Spanish_2
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