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 Las Naciones Unidas y Libia: una vez más

| Foto: Archivo

Publicado 3 marzo 2015
Algunos diplomáticos en las Naciones Unidas afirman que el gobierno de Egipto encabezado por el general Abdel Fatah al-Sisi está buscando luz verde de las Naciones Unidas para una intervención militar más abierta en Libia.

La histeria sobre el posible despliegue de tropas Occidentales en Asia Occidental y África del Norte está de nuevo en aumento. Con cada día que pasa hay algún nuevo titular sobre violaciones, mutilaciones, decapitaciones y asesinatos en masa por ISIS.

Las personas sostienen fotografías de los 21 egipcios coptos cristianos decapitados en Libia, y se reúnen en un gesto de solidaridad frente a la embajada Egipcia en Ammán el 17 de febrero 2015.

Durante los últimos nueve meses, la noticia sobre estos asesinatos salía de Siria e Irak, pero en la semana del 15 de febrero, se produjo el video clip de la decapitación de 21 trabajadores egipcios en Libia. Este escritor se une a todos los que condenan este acto cruel y bárbaro. El Papa ha llamado a las decapitaciones, "asesinatos brutales". Naturalmente, el mundo ventiló su justa indignación. Lo que faltaba, sin embargo, era un análisis serio de lo que creó las condiciones para que este llamado "Estado islámico" pueda crecer en el Levante y se presente ahora en Libia.

A la luz de las decapitaciones, los gobiernos de Francia y Egipto pidieron discusiones urgentes en el Consejo de Seguridad de la ONU con el fin de levantar el embargo de armas contra Libia. Desde Italia, fuentes de noticias Occidentales están pidiendo un ataque a ISIS en Libia, antes de que alcance Europa. En el mismo momento y mientras los egipcios solicitaban apoyo político a Europa para su intervención en Libia, el gobierno de Qatar, que ha estado librando una guerra de poder con Arabia Saudita y Egipto, en Libia, retiró a su embajador de Egipto. Haciendo uso de la organización de noticias Al Jazeera, para expresar su punto de vista, el ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar, decía Doha, había expresado reservas sobre las redadas, haciendo hincapié en la necesidad de "consultas antes de cualquier acción militar unilateral contra otro Estado miembro". El gobierno de Qatar protestaba el bombardeo de civiles inocentes en Libia.

Algunos diplomáticos en las Naciones Unidas afirman que el gobierno de Egipto encabezado por el general Abdel Fatah al-Sisi está buscando luz verde de las Naciones Unidas para una intervención militar más abierta en Libia. La cúpula militar egipcia ha estado involucrada en un lado de las guerras, cada vez mayores, en el Norte de África y Asia Occidental desde hace algún tiempo, después de haber participado en el bombardeo de algunas facciones en Libia el año pasado. Las decapitaciones de 21 trabajadores egipcios en la ciudad de Sirte en Libia, ha sido la nueva razón utilizada por el general Sisi para lanzar una nueva ola de ataques aéreos sobre Libia. Sin embargo, a pesar de que las decapitaciones sucedieron en Sirte, los bombardeos aéreos tuvieron lugar en Dernia, la sede de esa facción de la sociedad Libia que había sido manipulada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), desde las guerras en Afganistán en los años ochenta.

Aunque esta falta de coherencia en las acciones del gobierno de Egipto ha sido pasado por alto por los medios de comunicación Occidentales, estos mismos vehículos del militarismo han expresado su consternación por la noticia de la decapitación de cristianos coptos en Libia, y el surgimiento del llamado Estado Islámico en Libia. ¿Dónde estaba este medio cuando se produjo la limpieza étnica de Tawergha? ¿Cómo, estos mismos medios, actúan como porristas por la intervención de la OTAN en el 2011? Nuestro argumento en este comentario es que, los mismos estados Occidentales y sus centros de investigación estratégicos, que llevaron a las guerras en Irak y a la intervención en Libia, no pueden asumir el liderazgo en las Naciones Unidas sobre las cuestiones de la paz y la reconciliación. Angola, China, Malasia y Venezuela quedarán condenados en el tribunal de la opinión pública progresista si estos países en el Consejo de Seguridad de la ONU permiten que el mundo apoye, injustamente, otro despliegue de tropas para apoyar los intereses militares y económicos Occidentales en Libia. Este escritor está llamando a una comisión internacional que pueda documentar el papel de la OTAN, Egipto, Arabia Saudita y Qatar con miras a establecer las condiciones de una fuerza internacional para intervenir en Libia y desarmar a las milicias. Esa fuerza podría excluir a los miembros de la OTAN y los combatientes actuales en Libia: Qatar, Sudán, Arabia Saudita, Turquía, los Emiratos Árabes Unidos y Egipto. Vamos a examinar el contexto de las decapitaciones en Sirte y centrarnos en las luchas por el Banco Central de Libia y cómo los gobiernos de la OTAN están maniobrando para que su gobierno "reconocido internacionalmente", pueda poner sus manos sobre los miles de millones de dólares en reservas en Libia.

Las decapitaciones en Sirte

El llamado ISIS en Libia ha llegado a dominar el arte de la propaganda y han aprendido a utilizar los medios para infundir miedo en los corazones y las mentes de los ciudadanos de Europa Occidental y América del Norte, mientras cometen crímenes reales contra la humanidad en el Levante. Operaciones militares de información son ahora, una parte central de la guerra moderna, y aquellos que han entrenado a los yihadistas, saben cómo producir para los medios y sacar el valor máximo de shock. Aunque la pequeña base de los libios, que dicen que se adhieren a ISIS en Libia, está en Oriente, en Dernia, quienes llevaron a cabo la decapitación de los 21 trabajadores egipcios eligen la ciudad de Sirte. Este fue el lugar de nacimiento de Gadafi. Fue la sede de la idea de la Ley Constitutiva de la Unión Africana y está cerca del centro de las instituciones que detentan el poder real en Libia: Tripoli. En la sede del poder están dos de las organizaciones más importantes, para aquellos que quieren ejercer el poder, el Banco Central y la Compañía Nacional de Petróleo.

Según todos los informes, el video de las decapitaciones se había producido hábilmente, con uno de los verdugos apuntando a Europa. Este evento mediático atroz tuvo su efecto deseado. Periódicos europeos han llevado a los kioscos la idea de que ISIS considera a Libia la puerta de entrada a Europa. Un periódico británico señaló que, "en ISIS estamos observando un nivel de atrocidad hacia la humanidad que, post-nazismo, no esperábamos nunca más volveríamos a presenciar".
Cada asesinato, decapitación y violación se ha convertido en un evento mediático sin alternativas reales al ritmo de tambores Occidentales para la guerra perpetua. El año pasado, cuando ISIS hizo su aparición, parecía que para los occidentales, ISIS era bárbaro sólo cuando mataba occidentales o los que se consideran sus aliados en la región. Pero aquellos que sufren bajo su avance militar saben de primera mano acerca de ISIS, saben que habían sido entrenados por los mismos que apoyan el extremismo radical y utilizan la religión como una cubierta. En octubre de 2014, Human Rights Watch informó que "los militantes islámicos estatales se llevaron 600 Chiíes, Cristianos y Yazidíes, reclusos varones en el medio del desierto, los alinearon a lo largo del borde de un barranco, y los ejecutaron a quemarropa.Ii

Gran Bretaña y los EE.UU, que entienden claramente y conocen las fuentes de financiación, armas y entrenamiento de ISIS, se han unido en la condena de atrocidades mientras se retiraban de la exposición de los verdaderos seguidores de ISIS. Los gobiernos de Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, Italia, Kuwait y Arabia Saudita tienen la capacidad de realizar un seguimiento de los patrocinadores financieros de ISIS.

ISIS está siguiendo una tradición de decapitaciones y cortando manos, que habían sido perfeccionadas por los gobiernos represivos durante siglos. La diferencia aquí es que las fuerzas de ISIS se nutrieron de las acciones imprudentes del imperialismo Occidental en el norte de África y Asia Occidental en los últimos veinte años. Intelectuales progresistas y fuerzas anti-imperialistas, han señalado por mucho tiempo, que la guerra contra el régimen de Assad en Siria, por los Saudís y los Israelíes, facilitan las condiciones para el surgimiento de ISIS. Patrick Cockburn ha escrito sobre las fuerzas regionales y las distintas facciones que se unieron en la formación de lo que ahora se llama ISIS, en el libro, El Ascenso del Estado Islámico: ISIS y la Revolución Nueva Sunita. Este conocimiento se mantiene lejos de los ciudadanos occidentales, mientras que establecimientos militares y políticos usan hábilmente las atrocidades de ISIS para promover sus agendas políticas.
El ministro de Exteriores Británico, Philip Hammond, condenó los asesinatos en Libia y dijo que el Reino Unido sigue apoyando plenamente los esfuerzos de la ONU para construir un gobierno de unidad nacional de Libia.

"Estos actos de barbarie fortalecen nuestra determinación de trabajar con nuestros socios para contrarrestar la expansión de la amenaza terrorista a Libia y la región. Los actos de terrorismo no deben socavar la transición política de Libia. Seguimos apoyando plenamente los esfuerzos de la ONU para construir un gobierno de unidad nacional para Libia y lograr una solución política a la crisis de seguridad en curso. Los que apoyan a los terroristas no tendrán parte en este proceso".
La Casa Blanca calificó los asesinatos de "despreciables y cobardes".

"Esta matanza indiscriminada de inocentes es sólo el más reciente de los muchos actos crueles perpetrados por terroristas afiliados a ISIS, contra el pueblo de la región, entre ellos los asesinatos de decenas de soldados Egipcios en el Sinaí, que sólo galvaniza a la comunidad internacional para unirse contra ISIS", dijo el portavoz Josh Earnest.

"Este acto atroz, pone una vez más de relieve la urgente necesidad de una solución política al conflicto en Libia, la continuación del mismo sólo beneficia a los grupos terroristas, incluyendo ISIS"

Desde la Casa Blanca y Gran Bretaña, el mundo es alertado sobre el hecho de que Occidente está trabajando en la "solución política" al conflicto en Libia.
Pero, ¿quién es el llamado, gobierno legítimo, de Libia?

Cuando el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la resolución que dio la luz verde a la OTAN para intervenir en Libia en 2011, ganó el apoyo de un pequeño grupo de fuerzas de oposición que se hacían llamar el Consejo Nacional de Transición. Estos Libios crearon un cuerpo político con 33 representantes, que incluía la mayoría de las regiones de Libia. Lo único que pudieron acordar fue la oposición a Gadafi, pero no pudieron ponerse de acuerdo sobre cómo desarrollar un programa político para reconstruir Libia. Después de la caída de Gadafi y la retirada de los aviones de la OTAN y las fuerzas especiales de Qatar, el CNT se dividió en diferentes facciones. Los que tenían acceso a las armas ganaron la partida. Estados Unidos comenzó como un competidor con Francia y Gran Bretaña, tratando de instalar un proceso de transición. El fallecido embajador Christopher Stevens fue uno de los principales articuladores del plan de "transición" con agencias y contratistas, como la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, Rand Corporation, el Instituto Democrático Nacional y el Departamento de Estado, viajando a Libia con consultorías para establecer "un buen gobierno". Aprendimos del boletín del ejército de las rayas y las estrellas, que bajo este plan de transición, el Comando África de EE.UU debía ganar un contrato por US $600 millones para la formación de 8.000 soldados libios.

Al igual que con todos los planes bien trazados, la realidad intervino. Los líderes civiles del CNT se mostraron incapaces de construir organizaciones políticas básicas y los que tenían las armas y que habían sido organizados en milicias, se negaron a desarmarse. Al principio, el plan era que el Banco Central iba a pagar a los más de 200.000 jóvenes en estas milicias, con estipendios mensuales, pero a medida que los elementos armados notaron la debilidad política y organizativa del parlamento de transición, decidieron enseñar su fuerza. Cuando estos elementos armados comenzaron a secuestrar y asesinar a los funcionarios del CNT, muchos huyeron a El Cairo, Malta, Dubai o Ginebra, dependiendo de su fortaleza financiera. Las luchas internas entre las milicias y los burócratas consumieron a muchos de los trabajadores de las ONG que se habían unido en la rebelión, como Salwa Bugaighis. Pequeñas entidades del Golfo, como los Emiratos Árabes Unidos y Qatar, tomaron partido en las luchas intestinas proporcionando armas y logística a los elementos armados que dejaron a un lado a los políticos que habían sido ungidos por el Oeste para tener éxito en Libia. iv  Frederic Wehrey, escribiendo para la revista Foreign Affairs en el último año, observaba que ambos lados de la división política de Libia son apoyados por fuerzas externas:

"Egipto y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han respaldado la Dignidad, mientras que Qatar, Sudán y Turquía, todo lo opuesto. Al contrario de algunos comentarios, ambas partes han utilizado la fuerza contra la población civil y las instituciones elegidas, y ambos muestran pocos signos de compromiso. A pesar del apoyo diplomático y político Occidental, y con el apoyo militar de Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, la CNT no podía organizarse para defenderse y se fue poco a poco alejando de Trípoli, estableciéndose para configurar su Parlamento, en el extremo Oriental de la zona alrededor de Tobruk- Bayda. La sede del gobierno, reconocido por Occidente, se supone que es Bayda".

Lo que el lector bien informado notará aquí es que los combates en Libia está siendo apoyados por los más firmes aliados de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia e Italia. Estos países han empujado a las Naciones Unidas a aprobar una resolución para comprar tiempo para las facciones de la clase política Libia, que han sido empujados fuera de Trípoli. Esta sección de la clase política libia se organiza en torno al Consejo de Representantes (CDR). El Departamento de Estado en su documento sobre la transición declaró que: "El gobierno de Estados Unidos, la Unión Europea y varios gobiernos de Oriente Medio han expresado su opinión de que el Consejo de Representantes y el gobierno interino encabezado por Al Thinni, son los órganos legítimo del Gobierno en el país".

Con su fuerza diplomática en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, miembros de la OTAN, especialmente la P3 (Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos) se han opuesto a las llamadas de la Unión Africana y de los BRICS Unidos para una evaluación completa de la intervención de la OTAN en 2011. En cambio, el P3 empujó para el nombramiento de un Representante Especial a Libia. El Representante Especial del Secretario General de la ONU, Bernardino León, fue instruido a la tarea de dar sentido a los planes de transición que habían sido incubados por los asesores occidentales. El mandato de León fue "ayudar a establecer un alto el fuego, facilitar el diálogo político y apoyar el trabajo del Consejo de Representantes y el Gobierno de Libia en el establecimiento de un marco político inclusivo como parte de la transición democrática"

Recogiendo la cosecha de las operaciones de inteligencia Occidentales en Libia

A lo largo de los años de oposición imperial a Muamar Gadafi, las agencias de inteligencia Occidentales cultivan a los islamistas en Libia debido a que la oposición política a Gadafi había tomado formas religiosas. Occidente invirtió fuertemente en la parte oriental de Libia y en ciudades como Bengasi y Dernia fueron construidas redes de combatientes que fueron intercaladas con las fuerzas militares Occidentales en Afganistán y otros sitios de desestabilización. Hace más de ocho años, un estudio de West Point llamó la atención sobre el hecho de que el corredor que va de Bengasi a Tobruk, pasando por la ciudad de Derna (también llamado Dernia) representa una de las mayores concentraciones de terroristas yihadistas que se encuentran en cualquier parte el mundo.

Fue desde el Oriente, donde la rebelión fue alimentada, y después de la caída de Gadafi, fue desde esta misma región en la que la CIA reclutó yihadistas para luchar contra el régimen de Assad en Siria. Sin embargo, estos yihadistas no podían ser controlados y cuando se dispersaron, el mundo se enteró de su guarida en el Este, mientras el embajador estadounidense en Libia se consumía en las luchas entre las milicias en un centro de la CIA en Bengasi en 2012. Hay una larga lista de personas que en el pasado trabajaron en operaciones de inteligencia Occidentales y ahora están etiquetados como terroristas. Ahmed Abu Khattala y Abu Anas al-Libi son dos de esos individuos, que han participado en las redes clandestinas de yihadistas y organizaciones de inteligencia Occidentales. Cuando Ahmed Abu Khattala fue capturado en Libia por las fuerzas militares Occidentales, el New York Times publicó la historia: "Figura de Bronce Puede Tener la Clave Para el Misterio: La Captura de Ahmed Abu Khattala Puede Arrojar Luz Sobre el Ataque a Bengasi"v

En 2013, Abu Anas al-Libi fue capturado en las calles de Trípoli por la Fuerza Delta de Estados Unidos y Al-Libi fue trasladado rápidamente fuera de Libia. Luego fue extraditado a Nueva York para ser juzgado por ayudar a mentalizar el atentado contra la embajada de Estados Unidos en 1998 en Nairobi, Kenia. Abdul-Hamed al-Ruquai es otro nombre de Abu Anas al-Libi. Su carrera como operativo con largas conexiones a los servicios de inteligencia Británicos y Estadounidenses estaba a punto de ser expuesto en el juicio que debía comenzar en enero de 2015. Y justo antes de que se inicie su juicio por cargos de terrorismo en una corte federal de Manhattan, Anas al- Libi murió mientras estaba en custodia. Esta fue una muerte conveniente porque con su prematura desaparición, el mundo nunca sabrá por qué el gobierno Británico había liberado a Al Libi, cuando Gran Bretaña sabía muy bien los vínculos entre las fuerzas de Al Queda y los extremistas de Libia que querían luchar contra Gaddafi.vi

Entra el General Khalifa Hifter y la "legitimidad en disputa"

Abu Anas al-Libi y Ahmed Abu Khattala son sólo dos de los cientos de Libios que habían adquirido sus conocimientos de las redes que engendraron las fuerzas de inteligencia Occidentales en la lucha contra Gadafi. Estos grupos no pudieron ponerse de acuerdo y terminaron como milicias rivales. Esas milicias que estaban en la parte occidental de Libia se unieron en torno a los grupos llamados Dawn. Las Fuerzas Dawn se resisten a la dominación por elementos burocráticos y profesionales que se llamaban a sí mismos, el gobierno legítimo. Esta facción ganó las más recientes "elecciones" en Libia. Esta es la facción que reclama la legitimidad internacional, los 200 miembros del Consejo de Representantes (CDR).

Con el apoyo de Qatar, Sudán y Turquía, las "fuerzas ilegítimas" controlaban uno de los activos más estratégicos en la era post Gaddafi de Libia, el Banco Central. Se ha informado que hay más de US $ 100 billones de dólares bajo el control del Banco Central. Estas milicias, con las fuerzas troncales provenientes de Misrata, habían empujado una ley en 2013 que excluía a ex funcionarios del gobierno de Gaddafi a participar en el Gobierno.vii. Esta ley fue una de las muchas medidas para marginar a aquellos elementos educados que habían trabajado estrechamente con Saif Al Islam como "reformadores", pero habían abandonado el barco para ponerse a la cabeza de la rebelión en 2011.

Uno de los que se había colocado a la cabeza de la rebelión fue el general Hifter, quien habían formado parte de las fuerzas armadas de Libia bajo Gadafi. En la década de 1980 se unió a la oposición y se retiró a Virginia en los EE.UU. Después de los incesantes bombardeos de la OTAN en 2011, regresó a Libia y se colocó como el oficial de más alto rango en la rebelión, sobre todo después del asesinato del general Yunis. Hubo informes creíbles de que Hifter regresó con las bendiciones de una facción de la comunidad con sede en Langley, Virginia. Al igual que el occidentalmente apoyado (COR), Hifter no pudo edificar una base política y militar real y fue expulsado de Bengasi militarmente. En febrero de 2014, Hifter llama a un golpe de Estado, pero nadie le prestó atención. Fue después de este fracaso que Hifter volvió a Egipto, Argelia y los Emiratos Árabes Unidos por ayuda militar. Es entonces cuando estos estados bombardearon posiciones de milicias rivales en Bengasi. Hifter se supone debe estar alineado con el gobierno reconocido internacionalmente en Bayda, pero como se puede ver desde la retirada del embajador de Qatar de Egipto, hay miembros del Consejo de Cooperación del Golfo que no reconocen este gobierno en Beyda. En muchas de las recomendaciones que salen de los centros de investigación y centros de política de Occidente, ha habido llamamientos a la reconciliación entre las fuerzas de Hifter y las fuerzas de Misrata. El espectro de la guerra entre Qatar, Turquía y Sudán por un lado y Egipto y Arabia Saudita en el otro, era muy inquietante para las fuerzas imperiales Occidentales que quieren dominar el futuro de Libia y el Norte de África. Por lo tanto, el 27 de agosto, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 2174, que autoriza la colocación de sanciones financieras y de viaje a las personas y entidades en Libia e internacionalmente que se les encuentre "realizando o prestando apoyo a otros actos que amenazan la paz, la estabilidad o la seguridad de Libia, o que obstruyan o puedan socavar la finalización con éxito de su transición política".

Hay dinero de verdad en Trípoli

Habiendo fracasado militar y políticamente para mantener el poder en Trípoli, las fuerzas del COR, respaldadas por Occidente, que habían sido expulsados ​​a la frontera en Tobruk, buscaron la intercesión de las Naciones Unidas. En el verano de 2014, Trípoli ya no era seguro para embajadas Occidentales ni sus planificadores estratégicos. Huyeron para unir estrategias, al lado, a Túnez. Las Naciones Unidas desplegaron a Bernardino León para negociar un acuerdo entre las fuerzas rivales. Desde que estas negociaciones han estado en marcha, ha surgido una lucha aún más letal en relación con el control del Banco Central.

Por el New York Times nos enteramos de que el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jack Lew, dio su apoyo a Sadik Omar el-Kaber, Presidente del Banco Central de Libia. Hay una sucursal del Banco Central de Bengasi que fue capturado recientemente por las fuerzas "del gobierno reconocido internacionalmente", leales a Beyda, pero el oro y las reservas se mantienen en Trípoli.

Según el New York Times, "El banco central, que posee más de $ 100 billones de dólares en reservas de efectivo e inversiones extranjeras, hasta ahora se ha mantenido al margen del caos que se ha apoderado de manera constante de Libia desde el derrocamiento del coronel Muammar el-Gaddafi en 2011. El presidente del banco, Sadik Omar el-Kaber, un respetado veterano de varios bancos internacionales que fue designado por el gobierno de transición respaldado por Occidente tras la caída del coronel Gadafi, ha tratado de permanecer neutral.

‘El Banco Central es la última línea de defensa de las instituciones del Estado y es muy importante que se mantenga alejado de las luchas políticas’, dijo el banco en un comunicado a principios de mes"viii.

¿Dónde están los analistas que pueden arrojar luz sobre por qué el Tesoro de Estados Unidos apoya la facción en Trípoli que controla el Banco Central de Libia, mientras que los servicios de inteligencia y política exterior apoyan la facción Hifter que ha sido empujada a los márgenes de la sociedad Libia en la región Bayda -Tobruk? En los últimos seis meses, las Naciones Unidas ha tratado de dar peso a esta facción acampada en el Este, mientras esperan el apoyo militar Egipcio. Los miembros del Consejo de Seguridad que han sido desestabilizados por las actividades de las fuerzas de la OTAN y sus aliados, no pueden ser intelectualmente y políticamente perezosos cuando se trata de esta nueva búsqueda por parte de Francia y Egipto de buscar el mandato de la ONU y poder entrar en Libia para dar legitimidad a la facción Hifter. La "facción internacionalmente reconocida" de la sociedad Libia ha pedido al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas levantar el embargo de armas contra Libia, para que los Libios pueden defenderse de ISIS. Esta reclamación deberá ser analizada por la verdadera comunidad internacional, los miles de millones de ciudadanos del mundo que están sufriendo la represión, la explotación, el militarismo y el saqueo del proyecto imperial del capitalismo Occidental.

Desestabilización Occidental, ISIS y el momento contra-revolucionario

Las revueltas en Egipto y Túnez marcaron un profundo cambio de los pueblos contra el saqueo y la explotación de sus sociedades. La clase política occidental y militar que apoyó a los gobiernos de Ben Ali y Hosni Mubarak fueron tomados por sorpresa por la rapidez de la eliminación de estos fieles servidores del capitalismo neoliberal. Yo argumentaba en el libro Global OTAN y el Error Catastrófico en Libia, que la intervención en Libia se había precipitado por la necesidad de contar con una base para lanzar una guerra contra los trabajadores de Egipto cuando la revolución madura y las personas se levantan contra los militaristas de la región. Los mismos medios de comunicación Occidentales que han estado presionando con los tambores de la guerra, están, en su mayor parte, en silencio cuando Egipto encarcela y mata a los que quieren un cambio fundamental. En la misma semana en que Egipto estaba bombardeando Libia, los tribunales, bajo el líder militar de Al Sisi, sentenciaban al prominente activista egipcio Alaa Abdel-Fattah a cinco años de prisión. Otros dieciocho fueron condenados a tres años de prisión y una multa, por oponerse a la dictadura militar en Egipto.

La política de retroceso en Libia y Egipto ha descendido a tal estado y los pueblos realmente necesitan paz. Sin embargo, la naturaleza de la crisis política y económica en Egipto es, en muchas formas, aún más grave, al punto que los trabajadores Egipcios todavía van a Libia para ganarse el sustento. Muchos de los movimientos progresistas se han retirado de una posición clara de apoyo a los trabajadores Egipcios y sus aliados que quieren la paz. Todo el mundo sabe que el pueblo de Libia necesita paz, pero en este momento, los pueblos de Egipto y el norte de África, que están sintiendo el talón de la represión de la junta militar Egipcia, también necesitan paz. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no debe injustamente colocar las fuerzas respaldadas por Occidente a cargo de Libia. Debe haber una clara oposición a las guerras de poder en Libia, y la ONU debe denunciar y expulsar a Egipto, Qatar, Turquía y Arabia Saudita de su fabricación de engaños en Libia.

Los medios de comunicación Occidentales han sido los más silenciosos con el hecho de que fue la imprudente intervención de la OTAN en marzo de 2011 la que puso en marcha la guerra y asesinatos que hoy azotan Libia. Los periodistas de investigación, como Patrick Cockburn, han expuesto a los multimillonarios en el Golfo que financian los sueldos de hasta 100.000 combatientes.ix Funcionarios del Departamento de Estado están plenamente conscientes de que los estados del Golfo tienen interés en facilitar o hacerse de la vista gorda a la financiación del terrorismo, Los miembros del actual Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, este año, como Malasia, Angola y Venezuela no pueden dejarse descarrilar por los miembros de la OTAN, que fueron quienes escribieron los planes que dieron origen al actual atolladero. Cuando el New York Times preguntaba. ¿Qué significa la revelación de Libia?, era otro intento de los autores de la destrucción, para dominar la discusión sobre las posibles alternativas al pantano en el que ahora se encuentran los ciudadanos de Libia y el norte de África. Al día siguiente, el periódico Británico The Guardian, publica con el mismo tono santurrón en sus titulares, "el descenso de la violencia en Libia" Desde el Guardian, nos presentan a continuación a autoridades como, Frederic Wehrey de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, Mohamed Eljarh del Consejo del Atlántico, Peter Cole, y escritores como Alison Pargeter por los asesores militares del Reino Unido, el Royal United Services Institute, como base fiable para obtener información. Estas fuentes difieren de los escritos de Patrick Cockburn, Maximiliano Forte, Vijay Prashad y otros progresistas que han estado escribiendo y hablando sobre los miles de muertos en Libia desde la intervención. Alan Kuperman J ha escrito recientemente un artículo para Foreign Affairs sobre la debacle en Libia. En este artículo, Kuperman extrae de la impresionante documentación de Human Rights Watch y Amnistía Internacional, sobre las matanzas masivas en Libia, no publicadas desde la intervención. Sostuvo que; "Estas sombrías matemáticas llevan a una conclusión deprimente, pero inevitable. Antes de la intervención de la OTAN, la guerra civil en Libia estuvo a punto de finalizar, con el costo de apenas 1.000 vidas. Desde entonces, sin embargo, Libia ha sufrido al menos 10.000 muertes adicionales por el conflicto. En otras palabras, la intervención de la OTAN parece haber aumentado el número de muertes violentas más de diez veces".

Donde el análisis de Kuperman es débil, es cuando se niega a interrogar el papel hipócrita de la CIA y la inteligencia Occidental en el continuo desastre en la región.
El mundo de los No Alineados y el Espíritu de Bandung.

El extremismo religioso ha pasado a ser una herramienta útil para promover la barbarie y la contrarrevolución.

Este año se cumplen sesenta años desde que los pueblos del Sur global se reunieron en Bandung para oponerse al colonialismo y al imperialismo. En estos sesenta años, las fronteras del colonialismo se han revertido, pero Occidente ahora utiliza la guerra financiera para oprimir a los pueblos del mundo y  mantener a los banqueros en el poder. En un mundo donde los banqueros están promoviendo la austeridad en todas partes, el empuje Global de la OTAN es controlar todas las fuentes de maniobra oprimiendo a la gente. El extremismo religioso ha pasado a ser una herramienta útil para promover la barbarie y la contrarrevolución. En un contexto de austeridad neoliberal y alienación, el pago de un estipendio mensual por parte de multimillonarios del Golfo, para jóvenes desempleados, es más conveniente y así se puede obstaculizar la plena movilización y politización de estos jóvenes sobre el impacto del capitalismo en los seres humanos en todas partes.
El Papa Francisco ha opinado sobre las decapitaciones y llamó a los 21 coptos egipcios que fueron asesinados por los partidarios del Estado Islámico "mártires". El Papa afirmó que los 21 murieron simplemente porque eran cristianos. ISIS está siguiendo una gran tradición de decapitaciones y corte de manos que habían sido perfeccionadas por gobiernos represivos durante siglos. Intelectuales progresistas y fuerzas anti-imperialistas han apuntado por mucho tiempo al hecho de que la guerra contra el régimen de Assad en Siria, por los Saudís e Israelíes ha ayudado al surgimiento de ISIS. Otras autoridades independientes llegan aún más atrás, como es el caso del ex Secretario General de la ONU. En su intervención en la Conferencia de Seguridad de Munich en Alemania a principios de este mes, Kofi Annan culpó a la invasión del 2003, liderada por Estados Unidos en Irak, para el surgimiento del Estado Islámico (ISIS), advirtiendo que el Medio Oriente debe evolucionar y adaptarse para una paz duradera.

"La locura de esa fatídica decisión se vio agravada por las decisiones posteriores a la invasión. La disolución de la  mayor parte de las fuerzas de seguridad, entre otras medidas, vierte cientos de miles de soldados y policías entrenados y descontentos a las calles. El caos ha demostrado ser un caldo de cultivo ideal para los grupos radicales Suníes, que ahora se han unido en torno a la etiqueta, Estado Islámico".

Esta misma declaración sobre los resultados de la guerra en Irak se puede afirmar con bastante firmeza en relación con los resultados de la intervención de la OTAN en Libia. En resumen, no es posible discutir completamente cómo deshacerse, en Libia y el Norte de África, de la llamada ISIS, sin un examen completo de las actividades de la Agencia Central de Inteligencia en el este de Libia. Muchos de los jóvenes descarriados que ahora se llaman ISIS fueron reclutados por la CIA tras el derrocamiento de Gadafi, para ir a combatir en Siria. Estos mismos Libios están regresando y han entendido la importancia de la propaganda. Por lo tanto, los mensajes de vídeo con mucha sangre, son montados para causar su máximo efecto. Estos reclutas aprendieron el significado completo de Conmoción y Pavor.
Uno puede estar de acuerdo con el Papa en que las decapitaciones representan un "asesinato bárbaro", pero el Papa tiene que utilizar la autoridad moral de su posición para exponer y condenar a elementos conocidos que financian a ISIS. Ahora, el régimen militar en Egipto está trabajando con la facción de los Libios que se supone es el gobierno legítimo, para llamar a las Naciones Unidas a levantar el embargo de armas contra Libia y autorizar la intervención militar abierta de Egipto en Libia. El régimen Egipcio ha intentado neutralizar BRICS seduciendo al líder de Rusia y presentándose como anti-imperialista. Israel y Arabia Saudita están al mismo tiempo tratando de seducir a China, por lo que dividirán las fuerzas del Sur global sobre lo que está pasando en Libia y Egipto. En el Consejo de Seguridad de la ONU, tanto los representantes de China y Rusia están demostrando que cuando se trata de cuestiones de destrucción en África van a pasar a segundo plano a las maquinaciones de la P3.

Las fuerzas progresistas tendrán que tener cuidado con el híper publicitado Estado Islámico. El liderazgo político de Arabia Saudita no puede apoyar a los extremistas violentos en todo el mundo y luego tratar de distanciarse de elementos tales como ISIS, que surgieron de su financiación de Jihadistas, ahora luchando en Irak y Siria. Cuando los académicos y los escribas de política exterior y militar se unen en esta nueva convocatoria de intervención militar en Libia, para luchar contra ISIS, las fuerzas progresistas deben organizarse en todas las formas posibles para exponer y disuadir a la ONU de dar legitimidad al régimen represivo de Egipto que trata de avivar el militarismo con el fin de mantenerse en el poder.

**Horace G. Campbell, un veterano Panafricanista es  profesor de estudios Afroamericanos y Ciencias Políticas en la Universidad de Syracuse. Es el autor de, Global OTAN y el Error Catastrófico en Libia ", Monthly Review Press, 2013.


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