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La Unicef está convocando a que en este Día Mundial de los Niños la comunidad internacional reimagine un mundo que erradique las vulnerabilidades infantiles.

La Unicef está convocando a que en este Día Mundial de los Niños la comunidad internacional reimagine un mundo que erradique las vulnerabilidades infantiles. | Foto: Unicef

Publicado 20 noviembre 2020


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En el Día Mundial de los Niños, la Unicef identifica la cooperación internacional como vía de protección infantil.

La pandemia de la Covid-19 está teniendo una dimensión precedentes para la mayoría de la gente. En todo el mundo, el brote se está llevando la vida y el sustento de muchas personas a medida que se sobrecargan los sistemas de salud, la educación ha sido interrumpida y las familias luchan para mantenerse a flote.

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Las comunidades a escala global están asumiendo el desafío: desde los profesionales sanitarios y los trabajadores sociales, que están poniendo sus vidas en juego para proteger a los más vulnerables, hasta los jóvenes que están inventando formas innovadoras de difundir mensajes sobre la salud pública.

Aun así, y aunque la transmisión del virus está empezando a reducirse en algunos países, las repercusiones han sido duras y, en muchos países, afectan sobre todo a los niños más marginados.

Los trastornos que ha provocado en la sociedad tienen una profunda repercusión sobre los niños: sobre su seguridad, su bienestar y su futuro. Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), la cooperación multilateral es la única forma de lograr que millones de niños permanezcan sanos, protegidos y sigan recibiendo una educación.

Esa dependencia de la ONU lanzó un llamamiento de seis puntos para concientizar a la comunidad internacional en el esfuerzo para la protección de la infancia ante el nuevo coronavirus.

1. Garantizar que todos los niños estén sanos y bien alimentados

Según Unicef, en las zonas más pobres del mundo, los niños que necesitan servicios básicos y esenciales (como aquellos que los protegen de enfermedades como la neumonía, el paludismo y la diarrea) corren el riesgo de no recibirlos.

Es por ello que los Gobiernos deben atender las urgentes necesidades planteadas por la Covid-19 al tiempo que se mantengan interviniendo con prioridad en materia de salud, a través, por ejemplo, de la financiación de los programas de nutrición e inmunización, que hacen posible que los niños puedan sobrevivir y prosperar.

2. Llegar a los niños para proporcionarles agua, saneamiento e higiene

Aproximadamente un 40 por ciento de la población mundial sigue careciendo de instalaciones básicas para lavarse las manos con agua y jabón en su hogar; un porcentaje que en los países menos desarrollados asciende a casi tres cuartas partes.

La exhortación de la Unicef es que los Gobiernos den prioridad a los niños más vulnerables, protegiéndolos ante las políticas privatizadoras, cuyo carácter excluyente se convierte en un obstáculo para el acceso al líquido vital.

3. Facilitar el aprendizaje de los niños

Los niños marginados pagan el precio más alto a medida que aumentan las desigualdades en el aprendizaje, resultante de políticas neoliberales que privatizan la educación y convierten el acceso a la misma en un privilegio, desnaturalizándola como un derecho.

Unos 346 millones de jóvenes no tienen acceso a internet para continuar su educación a distancia. Además, el cierre de las escuelas ha dejado a aquellos que dependen de los programas escolares de nutrición sin los alimentos que necesitan para aprender y prosperar.

La Unicef ha criticado las posturas de algunos países al retirar fondos a la educación en el escenario de pandemia. “Este no es el momento de desviar los fondos nacionales destinados a la educación. Los Gobiernos deben invertir en educación y unir fuerzas para cerrar la brecha digital”, dijo la organización en un pronunciamiento fechado en abril pasado.

4. Ayudar a las familias a cubrir sus necesidades y cuidar a sus hijos

Mientras madres y padres en todo el mundo luchan para mantener sus medios de vida, los Gobiernos, según Unicef, deben ampliar las medidas de protección social, como los programas y las políticas que vinculan a las familias a los ingresos y los servicios fundamentales de atención de la salud, nutrición y educación.

La necesidad de protección social adquiere más notoriedad debido a que las políticas neoliberales vigentes en gran parte del mundo profundizan la situación de vulnerabilidad cuanto más grave es el entorno circundante.

Debe abarcar también las transferencias de efectivo y las ayudas para la alimentación y la nutrición. Además, implica que los Gobiernos contribuyan a proteger los puestos de trabajo y unir fuerzas con los empleadores a dar apoyo a las madres y los padres trabajadores.

5. Proteger a los niños de la violencia, la explotación y el abuso

Los factores de riesgo de la violencia, la explotación y el abuso están aumentando para los niños que viven en entornos donde se han restringido los desplazamientos y en situaciones de declive socioeconómico.

Los Gobiernos deben priorizar los servicios críticos de prevención y respuesta a la violencia para los niños; deben mantener y adaptar estos servicios, teniendo en cuenta los riesgos únicos de las niñas y los niños más vulnerables al planificar el distanciamiento social y otras medidas de respuesta a la COVID-19.  

6. Proteger a los niños refugiados, los migrantes y los afectados por un conflicto

La Unicef exhorta a que en la respuesta a la Covid-19 no se olvide a esos niños a los que el mundo no suele prestar atención. Ya se esperaba que 2020 fuese el año en el que más personas que nunca necesitarían asistencia humanitaria, y la pandemia no ha hecho más que agravar las vulnerabilidades de los niños de los países afectados por la crisis.


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