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Peskov recordó que el gasoducto no guarda relación alguna con Estados Unidos, está situado en otro continente y es de interés de otras naciones.

Peskov recordó que el gasoducto no guarda relación alguna con Estados Unidos, está situado en otro continente y es de interés de otras naciones. | Foto: TASS

Publicado 8 abril 2021


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El portavoz de la Presidencia de Rusia denunció la intención de la Casa Blanca de presionar más para paralizar el gasoducto.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, denunció este jueves durante un encuentro con la prensa en Moscú que la intención del Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) de nombrar un representante especial para el proyecto Nord Stream 2 habla con elocuencia de su interferencia en los asuntos de otros países.

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A juicio de Peskov, el nombramiento de tal enviado especial para un proyecto que no tiene nada que ver con EE.UU. y que está ubicado en otro continente, manifiesta la injerencia de la Casa Blanca en asuntos de otras naciones.

El miércoles, un medio estadounidense que citó fuentes de la Casa Blanca, divulgó que esta se dispone a nombrar un enviado especial con la misión expresa de paralizar el gasoducto que se tiende entre Rusia y Alemania.

Peskov agregó que Nord Stream 2 es muy importante para la seguridad energética de Europa y que, hasta el momento, las naciones socias de Rusia que intervienen en su construcción han ratificado su propósito de terminar el proyecto y lanzarlo.

Detalles del proyecto

Nord Stream 2 cubrirá 1.250 km. Se prevé que duplique la capacidad de transportación del ducto Nord Stream 1, en funcionamiento desde 2012.

Consta de dos tuberías colocadas en el lecho del mar Báltico, por donde se podrán bombear 55.000 millones de metros cúbicos anuales de gas desde Rusia hacia Alemania.

Dispone de un presupuesto de 11.000 millones de dólares, la mitad financiada por la empresa rusa Gazprom y la otra por inversores de Europa occidental.

Su construcción es impulsada por una alianza de empresas de Rusia, Alemania, Austria, Francia y Países Bajos. Restan por colocar unos 120 km de tuberías.

¿Por qué se oponen?

Desde su lanzamiento, el proyecto encontró oposición de los Gobiernos de Ucrania, Polonia, Estonia, Eslovaquia, Letonia, Lituania y EE.UU.

El argumento más recurrente de estas naciones europeas es que Rusia podría utilizarlo como herramienta de chantaje político contra la Unión Europea.

En realidad, Rusia y Europa están conectadas desde hace muchos años a través de varios gasoductos. Algunos de ellos atraviesan las naciones mencionadas, que cobran cifras exorbitantes por el paso del gas.

Cada año Ucrania ingresa entre 2.000 y 3.000 millones de dólares por ese concepto. Ello representa entre el 2,5 y el 3 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB).

Se estima que esta nación perderá la mitad de esos ingresos cuando el gasoducto entre en actividad. A un escenario similar se enfrentarían Polonia y Eslovaquia.

Washington oculta la verdad 

Por su parte, el Gobierno de EE.UU. dice que Nord Stream 2 es un mal negocio para Alemania y para Europa.

El subdirector general del Fondo de Seguridad Energética Nacional de Rusia, Alexéi Grívach, observó el jueves a medios locales que la presión estadounidense para cerrar el gasoducto es “en interés de la exportación del gas natural licuado de EE.UU.”.

Debido a la crisis de la Covid-19, entre otros factores, las compañías energéticas de EE.UU. acumularon significativas reservas de gas y no han podido comercializarlo.

A ello se suma que el gas estadounidense es mucho más caro que el ruso. Según el director ejecutivo de la compañía energética austriaca OMV, Rainer Seele, la diferencia de precio es de 50 por ciento.

El 18 de marzo pasado, la Casa Blanca envió cartas a las empresas implicadas en los trabajos, exigiendo que lo abandonen. Días después, en vista de que no lograron su propósito, EE.UU. anunció que sancionaría a las empresas que participan en su construcción.

Desde que inició sus presiones para detener Nord Stream 2, en 2019, Washington ha sancionado a inversores, financistas, prestadores de servicio, contratistas y hasta barcos.

Al menos 18 compañías europeas salieron del proyecto debido a las medidas coercitivas unilaterales de la Casa Blanca, lo cual retrasó la terminación del gasoducto.


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