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El tuátara ubicado en el árbol de la vida, en una rama compartida con largartos y serpientes, se separó de esta y creó su propia especie hace 250 millones de años.

El tuátara ubicado en el árbol de la vida, en una rama compartida con largartos y serpientes, se separó de esta y creó su propia especie hace 250 millones de años. | Foto: biomimicry

Publicado 7 agosto 2020


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Los antepasados de este animal de Nueva Zelanda habitaron la Tierra junto a los dinosaurios hace 250 millones de años.

Una investigación liderada por el genetista Neil Gemmell, de la Universidad de Otago en Dunedin, en Nueva Zelanda, revela que un reptil endémico de la nación comparte ADN con mamíferos.

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El estudio divulgado este viernes en los medios, asegura que la secuación genética del tuátara contiene parte de aquella correspondiente a los animales vertebrados y de sangre caliente pertenecientes a la clase mammalia, cuya característica esencial es que las hembras poseen glándulas mamarias que sirven para generar leche con que alimentar a sus crías, especie que integra el ser humano.

"El tuátara es la última especie superviviente de un grupo de reptiles que vagó por la Tierra con los dinosaurios y, sorprendentemente, su genoma comparte características con el de mamíferos como el ornitorrinco y el equidna", explica al respecto, otro investigador,  David Adelson, de la universidad australiana de Adelaida.

Los investigadores aseguran que el estudio de los genes de este animal de Nueva Zelanda revela una combinación extraña de componentes de mamíferos como de reptiles, y que los antepasados del tuátara habitaron en nuestro planeta junto a los dinosaurios hace 250 millones de años.

Cabe destacar que el origen de los tuátara, suele ser motivo de debate en la comunidad científica, considerando que su genoma es un 67 por ciento mayor que el de los humanos.

En este sentido, Adelson señaló que el genoma de esa especie "contenía alrededor de un 4 % de genes saltarines que son comunes en reptiles, cerca de un 10 % común en monotremas […] y menos de un 1 % común en mamíferos placentarios como los humanos".

Finalmente, la investigación concluye que este animal ubicado en el árbol de la vida, en una rama compartida con largartos y serpientes, se separó de esta y creó su propia especie hace millones de años.


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