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La reducción del presupuesto social en favor del gasto militar ha sido objeto de debate a lo largo de las campañas presidenciales de ambos candidatos principales.

La reducción del presupuesto social en favor del gasto militar ha sido objeto de debate a lo largo de las campañas presidenciales de ambos candidatos principales. | Foto: EFE

Publicado 12 octubre 2020


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En plena pandemia de la Covid-19, el Gobierno estadounidense recortó el presupuesto para programas sociales en 2021.

Durante el presente mes de octubre comenzó a regir el año fiscal 2021 en Estados Unidos, trayendo aparejada la entrada en vigor del presupuesto federal para dicho período. Sin embargo, el Congreso estadounidense no ha aprobado el mismo, promulgando una ley de presupuesto temporal, a la espera de que se resuelvan las diferencias de opinión en materia presupuestal.

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Las diferencias estriban en que la propuesta del Gobierno liderado por el presidente Donald Trump establece recortes en materias sensibles, como son Salud, Educación, Trabajo y Medio Ambiente.

¿Cuáles son los intereses de la administración Trump? Los montos de las partidas presupuestales proyectadas muestran dónde están sus prioridades.

Incremento del gasto militar

De 19 renglones en que se divide el presupuesto federal, 15 serían recortados con respecto al plan de 2020. Los cuatro que incrementan sus asignaciones están relacionados, directa o indirectamente, con la esfera militar y armamentista.

El Departamento de Defensa, a cargo de materializar la política de guerra estadounidense, no sólo recibiría por mucho la mayor asignación, sino que esta se incrementaría en 1.200 millones de dólares con respecto al año anterior.

El total de 705.400 millones asignado a la actividad propiamente militar, apunta a un sostenimiento y ampliación de la actividad castrense del país. El máximo beneficiado con esta partida presupuestal sería el Complejo Militar Industrial (CMI), principal proveedor de armas y equipamiento para las Fuerzas Armadas estadounidenses.

También se incrementa el presupuesto para la atención a Veteranos, factor directamente proporcional al aumento, ya sea en cantidad o intensidad, de los conflictos armados. A este renglón se le asignarían 1.300 millones de dólares más que en 2020.

Seguridad Nacional es el tercer apartado que subiría su monto. Esta es la esfera que debe encargarse de proteger la estabilidad interna del país; y sus gastos están asociados, por un lado, al muro de la frontera con México, y por otro, al equipamiento policial, como el utilizado durante las protestas que han sacudido el país contra la violencia sistémica.

Por último, se le incrementa el presupuesto a la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA por sus siglas en inglés). El presidente Donald Trump ha declarado su intención de que Estados Unidos vuelva a colocar un astronauta en la Luna para 2024.

Sin embargo, la influencia de la NASA va mucho más allá. Según declaraciones oficiales a lo largo del presente año, EE.UU. pretende mantener la hegemonía aeroespacial, frente a los avances de China y Rusia en el sector. Eso, sin desconocer la ventaja que aporta la exploración espacial para la búsqueda de fuentes de recursos naturales, como yacimientos de petróleo.

Esto ha motivado que, incluso en el seno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se hable de regular la influencia de los Estados en el espacio exterior, ante el peligro de su militarización.

Recorte en el gasto social

Los gastos militares presupuestados tendrían expresión inversa en las partidas con influencia en los sectores sociales. El Departamento de Salud y Servicios Humanos, si bien mantiene el tercer monto más elevado, vería contraído su presupuesto en casi 10.000 millones de dólares.

Este recorte, con incidencia directa en los servicios públicos de salud y seguros médicos que provee el Gobierno, tiene lugar a despecho de la pandemia del nuevo coronavirus, de la que EE.UU. se mantiene como epicentro.

Se calcula que 5.000.000 de estadounidenses han perdido sus seguros médicos durante la pandemia. Casi 30 millones de ciudadanos de ese país no tienen asegurada la asistencia sanitaria, a lo que se suman unos 11 millones de indocumentados, que o tienen derecho a ese beneficio.

Otros apartados con relevante impacto social, como Educación, Vivienda, Trabajo y Protección al Medio Ambiente, sufrieron recortes.

La líder demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, aseguró que "una vez más, el presidente muestra lo poco que valora la salud, la seguridad financiera y el bienestar de las familias estadounidenses que trabajan duro. Año tras año, el presupuesto del presidente Trump ha tratado de infringir recortes devastadores a las ayudas en las que millones de estadounidenses confían".   


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