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Varias simulaciones de modelos océanicos proyectan una disminución del stock de oxígeno de los océanos de hasta un siete por ciento, para el 2100.

Varias simulaciones de modelos océanicos proyectan una disminución del stock de oxígeno de los océanos de hasta un siete por ciento, para el 2100. | Foto: National Geographic

Publicado 7 diciembre 2019





Los expertos llamaron a realizar un esfuerzo drástico para reducir las emisiones de GEI en aras de atenuar el índice de desoxigenación en los océanos.

El oxígeno de los océanos mermará hasta un cuatro por ciento debido al cambio climático, de acuerdo con el informe “La desoxigenación de los océanos: un problema de todos”, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en ingles), presentado este sábado en el segundo Día de Acción de los Océanos, de la XXV Conferencia de Naciones Unidas Sobre Cambio Climático (COP25).

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De acuerdo con el estudio, la pérdida de oxígeno oceánico está vinculada al calentamiento y acidificación de los océanos, lo que se deriva del aumento de dióxido de carbono (CO2), que a su vez es consecuencia de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y de la llamada fertilización de los océanos.

"Para limitar la pérdida de oxígeno en los océanos, paralelamente a otros efectos dramáticos de los cambios climáticos, los dirigentes mundiales deben comprometerse a reducir inmediatamente y de forma sustancial sus emisiones", exhortó, Grethel Aguilar, directora general en funciones de la UICN.

Un experto del programa de Ciencia y Conservación marina de la IUCN, Dan Laffoley, explicó que la mayor parte del exceso de calor retenido por la Tierra es absorbida por los océanos, lo que inhibe la difusión del oxígeno de la superficie a las profundidades, en tanto, la demanda de oxígeno crece como resultado de la proliferación de algas.

Según el informe, el promedio mundial de desoxigenación esconde cambios locales que podrían ser más severos en latitudes medias o altas. Varias simulaciones de modelos océanicos proyectan para el año 2100, en un escenario sin cambios, una disminución del stock de oxígeno de los océanos de tres a cuatro por ciento, lo que sumado al dos por ciento que decayó entre 1960 y 2010, llegaría hasta un siete por ciento de descenso.

Asimismo, la investigación identificó más de 900 zonas costeras y mares semicerrados en todo el mundo, debido al enriquecimiento excesivo de las aguas con nutrientes o materia orgánica (eutrofización), de los cuales superan 700 los que tienen problemas de hipoxia; por último, el volumen de aguas completamente agotadas de oxígeno se ha cuadruplicado.

La combinación de la hipoxia inducida por la eutrofización se puede revertir si se adoptan las medidas necesarias, detallaron los científicos, quienes advirtieron, sin embargo, que la hipoxia causada por el calentamiento del planeta es más difícil de combatir.

Un “esfuerzo drástico” de reducción de las emisiones de GEI para atenuar el índice de disminución del oxígeno de los océanos del mundo o desoxigenación, fue el llamado de la profesora del Scripps Institution of Oceanography, Lisa Levin.

Igualmente, remarcó la necesidad de reducir los vertidos procedentes de la agricultura, la industria o las aguas residuales y evitar “otras fuentes de estrés para los océanos”, como la contaminación y la sobrepesca, y abogó por potenciar la creación de áreas marinas protegidas e “incluir a los océanos en las negociaciones que se llevan a cabo en esta COP Azul”.

Por su parte, el  experto en Áreas Protegidas de la IUCN, John Baxter, afirmó que más allá de daños como la destrucción de hábitats o los plásticos, el oxígeno disuelto es la variable ambiental de importancia ecológica para los ecosistemas marinos que ha cambiado más drásticamente en un período tan breve, a consecuencia de las actividades del hombre.

Baxter aseveró que, aunque se conocen las causas, no se presta atención a consecuencias que a largo plazo este fenómeno tendrá para la salud humana, la economía y la sociedad.

Dan Laffoley sentenció que "nadie debería irse de esta COP azul sin una reacción en su cabeza de que el oxígeno es fundamental para los océanos y para la vida humana y todos los ecosistemas", exponiendo que los políticos se están centrando en las políticas terrestres y olvidando las del mar y "sin un océano sano, no habrá un planeta sano".


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